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  • Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación

    Licenciatura en Psicoanálisis y el Límite del Diploma en la Clínica Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación La escena que inaugura el problema Él/Ella tenían el diploma. El plan de estudios completado y un expediente académico impecable. Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación Pero, ante el sufrimiento del paciente, algo no ocurría: la escucha no se sostenía. No se trata de incompetencia individual ni de mala fe. Hablo de un desplazamiento silencioso y muy peligroso en el modo en que el psicoanálisis viene siendo presentado, prometido y, en ciertos contextos, confundido con una formación universitaria habilitante en Latinoamérica . El riesgo no está en el estudio del psicoanálisis en instituciones formales — esto siempre existió, inicialmente en Europa hasta la actualidad, sino en la sustitución de la experiencia clínica por la lógica del diploma. Por el contrario, es altamente deseable que el psicoanalista posea una formación universitaria anterior, sólida en otros campos del saber: como Filosofía, Psicología, Teología, Letras, Ciencias Sociales o Medicina. "La formación no es acumulación de saber; es el desplazamiento del lugar de quien sabe." — Dan Mena Licenciatura en Psicoanálisis: cuando el diploma no sostiene la escucha clínica Estas formaciones amplían el horizonte simbólico, refinan la lectura cultural y sostienen la densidad de la escucha. El problema aparece cuando esa base académica pasa a ser presentada como suficiente, o cuando se pretende que el psicoanálisis, él mismo, funcione como licenciatura sustitutiva, borrando la especificidad ética y clínica de la formación analítica. El psicoanálisis no nace como profesión regulamentada, ni como currículo en Brasil, ni como conjunto de créditos. Se concibe como experiencia, un atravesamiento subjetivo que reorganiza el lugar del saber, de la palabra y del deseo. Cuando este circuito se invierte, los efectos no aparecen de inmediato. Emergen propiamente en la clínica, en el manejo de la transferencia, en el uso del silencio, en la ética de la intervención. No pretendo hacer discurso contra las universidades, ni un manifiesto corporativista. Es una lectura clínica, particular mía, de lo que sucede cuando la lógica universitaria y mercadológica ocupa el lugar de la formación analítica. "La clínica comienza donde el saber vacila." — Dan Mena Estudiar psicoanálisis no es formarse como psicoanalista: Desde Freud, el psicoanálisis circula por la universidad; en cuanto a eso, no hay novedad. Está presente en la psicología, la medicina, la filosofía, las letras, la sociología. Hay investigaciones sólidas, posgrados serios, producción teórica consistente. Nada de esto está en cuestión en este momento. El punto decisivo es otro: estudiar psicoanálisis no equivale a una formación como psicoanalista. El recorrido —yo diría en psicoanálisis— no es un sustantivo genérico. Es un proceso específico que involucra, de manera indisoluble, los tres pilares fundamentales: Análisis personal (no como exigencia burocrática, sino como experiencia ética); Supervisión clínica (como transmisión de un saber que no se reduce a técnica); Estudio teórico continuo (como elaboración y no como consumo). Estos elementos no funcionan como un acto de sumar lo necesario. Se articulan. Es de esa mecánica de donde se abre la posibilidad de ocupar un lugar clínico. Cuando la formación se presenta como currículo concluído, algo fundamental se pierde: la dimensión del tiempo subjetivo. "Donde el diploma responde, la escucha retrocede." — Dan Mena La Ilusión de la Formación Garantizada El diploma como fetiche contemporáneo Vivimos en la cultura que promete certificación para todo. El diploma opera como fetiche simbólico: ofrece la ilusión de un lugar garantizado, reconocido, autorizado por instancias externas. Por ello, es ciertamente relevante que el psicoanalista que se autoriza como tal pueda presentar una trayectoria: cursos, especializaciones, participación en seminarios, reconocimientos, acciones sociales, producciones literarias propias y, principalmente, experiencia con pares. En el psicoanálisis, esa promesa choca con un principio estructural: el analista no es autorizado por un papel, sino por un recorrido. La famosa fórmula — “el analista sólo se autoriza por sí mismo… y por algunos otros” — no legitima la improvisación, sino que afirma la centralidad del reconocimiento por parte de aquellos psicoanalistas que guían el trayecto y la experiencia clínica. Para dejar claro: Decir que “el analista sólo se autoriza por sí mismo… y por algunos otros” no significa hacer lo que se quiera o declararse analista por cuenta propia. Establece que nadie recibe un sello automático para ocupar ese lugar. La autorización nace cuando alguien ha atravesado su propia experiencia analítica y, simultáneamente, es reconocido por otros colegas que saben, por experiencia, lo que ese lugar exige. Cuando el diploma pasa a ocupar ese lugar de garantía, se crea un cortocircuito: el sujeto se identifica con el título antes de sostener la función primordial. El resultado no es sólo teórico. Se manifiesta como empobrecimiento de la escucha, rigidez técnica, miedo al silencio e intervenciones defensivas, entre otros factores. "La transferencia no reconoce currículos." — Dan Mena Los efectos que no aparecen en las estadísticas: El problema no es visible en planillas. No se encuentra como un error administrativo. Surge en el encuentro clínico. Algunos efectos recurrentes: La confusión entre consejo e interpretación; La prisa por “resolver” el síntoma; La dificultad para sostener la transferencia sin defenderse; El uso del saber como protección narcisista; La captura del paciente por un discurso de adaptación. Feliz o infelizmente, nada de esto se enseña en apuntes. Estos efectos indican ausencia de atravesamiento. Señalan que la formación fue sustituida por una promesa de habilitación. "La universidad enseña; la clínica transforma." — Dan Mena Psicoanálisis en la universidad: entre saber académico y ética clínica Universidad, mercado y superyó institucional La expansión de cursos en el área responde a una demanda real: más personas interesadas en el psicoanálisis, más sufrimiento psíquico, más búsqueda de escucha. El problema es cuando esa expectativa se traduce exclusivamente en oferta de mercado. La lógica neoliberal de la educación opera por volumen, velocidad y escalabilidad. El psicoanálisis opera por tiempo, singularidad e implicación del sujeto. Cuando la primera engulle a la segunda, surge un superyó institucional que ordena: “se fórme rápido” , “certifíquese” , “comience a atender ahora” . Este superyó no libera. Presiona. Y en la clínica es el paciente quien, en consecuencia, paga el precio. "Certificación sin experiencia produce silencio defensivo." — Dan Mena La formación no es un accesorio: es ética Hay quienes argumentan que la licenciatura “democratiza” y nivela el psicoanálisis. La cuestión es: ¿democratizar qué? El acceso al estudio universitario siempre existió, como ya comenté al inicio. Lo que no puede ser democratizado por decreto es la experiencia subjetiva de la formación. Exigir análisis personal como condición curricular sería antiético. Convertirlo en dispensable es vaciar la formación. He ahí el ' ' punto muerto'' . La universidad no puede resolver este aspecto sin traicionar la ética analítica. El psicoanálisis, por el contrario, siempre sostuvo un control entre pares (supervisores), un lazo comunitario que no es corporativo, sino una alianza clínica. Esto es lo que se pierde cuando la formación se convierte en diploma. No es nostalgia, es responsabilidad clínica Este debate no es, de forma alguna, nostálgico. No se trata de defender modelos cerrados o elitistas. Hablo de responsabilidad clínica. Quien ocupa el lugar de analista lidia con sufrimiento, con transferencia, con deseo. No hay atajos seguros para ello. El psicoanálisis puede y debe dialogar con la universidad, con lo digital, con la cultura contemporánea. Lo que no puede es abdicar de su ética de formación sin pagar un precio demasiado alto. "El mercado promete atajos para lo imposible." — Dan Mena Lo que está en juego, en definitiva Lo que está en la mesa no es alcanzar un título. Es el lugar de la clínica en la cultura actual. Cuando la formación se reduce al diploma, el analista corre el riesgo de convertirse en un operador de discurso. Cuando la experiencia sostiene el camino, algo distinto sucede: la escucha se abre, el saber vacila, el deseo encuentra espacio. La pregunta que queda no es administrativa. Es clínica: La formación del psicoanalista no se reduce a un plan de estudios. ¿Qué tipo de analista estamos formando cuando prometemos formación sin experiencia? El día en que el diploma intentó hacer análisis Tal vez todo esto suene un tanto exagerado para quien cree que el psicoanálisis funciona como cualquier otro curso: asiste a las clases, hace los exámenes, imprime el diploma y listo: está “apto”. En ese imaginario ficticio, el inconsciente se vuelve contenido programático, la transferencia un capítulo opcional y el sufrimiento del otro un campo de prácticas supervisado por planillas. "El analista se forma cuando acepta no saber." — Dan Mena Es cómodo pensar así, ¿verdad? Da seguridad. Evita la angustia de no saber. Pero el psicoanálisis nunca prometió confort a nadie. No se organiza para tranquilizar al analista, mucho menos para certificar identidades profesionales. Quien busca garantías quizás esté en el lugar equivocado; ciertamente, no es el paciente. No se trata de negar la facultad o la universidad —como ya dije al inicio: existe desde hace siglos—, ni de cultivar un misticismo clínico. Quiero cerrar con un cierto sarcasmo necesario para el tema: el inconsciente no lee diplomas, el síntoma no respeta planes de estudio y la escucha no se sostiene por decreto. Si esto incomoda, tal vez ya sea un buen comienzo de formación. "La formación psicoanalítica no es un producto; es un recorrido." — Dan Mena Cuando la Formación se convierte en Título Referencias Bibliográficas BIRMAN, Joel. Malestar en la actualidad . Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 2001. FINK, Bruce. El sujeto lacaniano . Rio de Janeiro: Zahar, 1998. FREUD, Sigmund. La cuestión del análisis profano . Rio de Janeiro: Imago, 1976. FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura . Rio de Janeiro: Imago, 1976. GREEN, André. La locura privada . Rio de Janeiro: Imago, 1990. LACAN, Jacques. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis . Rio de Janeiro: Zahar, 1985. LACAN, Jacques. Escritos . Rio de Janeiro: Zahar, 1998. LAPLANCHE, Jean; PONTALIS, J.-B. Vocabulario del psicoanálisis . São Paulo: Martins Fontes, 2001. MILLER, Jacques-Alain. Silet . Rio de Janeiro: Zahar, 1997. ROUDINESCO, Elisabeth. ¿Por qué el psicoanálisis? Rio de Janeiro: Zahar, 200?. 0. Preguntas Frecuentes - Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación   ¿La licenciatura en psicoanálisis forma psicoanalistas? No. Forma estudiantes de psicoanálisis. El pasaje al lugar de analista no deriva de un currículo concluido, sino de un recorrido clínico que involucra experiencia subjetiva, supervisión y reconocimiento por los pares. ¿Estudiar psicoanálisis en la universidad es un error? No. El error está en confundir estudio universitario con formación analítica. La universidad transmite saber; la clínica exige atravesamiento. ¿Cuál es el riesgo de tratar el psicoanálisis como profesión regulamentada? El riesgo es reducir la ética de la escucha a protocolos, borrando la singularidad del sujeto y transformando al analista en operador de discurso. ¿Por qué el diploma se convierte en un problema en la clínica? Porque puede funcionar como garantía imaginaria, produciendo rigidez técnica, miedo al silencio y defensas narcisistas ante la transferencia. ¿Qué significa decir que el analista no es autorizado por un papel? Significa que ningún título sustituye la experiencia analítica y el reconocimiento clínico. La función analítica no es concedida, es sostenida . ¿La famosa frase "el analista solo se autoriza por sí mismo" legitima la improvisación? No. Afirma responsabilidad , no arbitrariedad. La autorización emerge del recorrido y del lazo con otros analistas, no de la voluntad individual. ¿Por qué la experiencia analítica es insustituible? Porque es en ella donde el sujeto confronta su propia división, condición mínima para sostener la escucha del otro sin ocupar el lugar de saber total. ¿Qué se pierde cuando la formación se convierte en currículo cerrado? Se pierde el tiempo subjetivo . La formación analítica no obedece al reloj institucional ni a la lógica de conclusión. ¿La licenciatura "democratiza" el psicoanálisis? Democratiza el acceso al estudio , no a la formación clínica. La experiencia analítica no puede distribuirse por decreto. ¿Cuál es la diferencia entre estudiar teoría y sostener la clínica? Estudiar teoría amplía el repertorio. Sostener la clínica implica soportar el no saber, la transferencia y el malestar sin recurrir a garantías externas. ¿Por qué el mercado educativo entra en conflicto con el psicoanálisis? Porque el mercado opera por escala y rapidez, mientras que el psicoanálisis exige tiempo, implicación y singularidad. ¿Qué es el superyó institucional en la formación? Es la voz que ordena productividad, certificación y aceleración, produciendo culpa y prisa donde debería haber elaboración. ¿Qué efectos clínicos surgen cuando la formación es insuficiente? Confusión entre consejo e interpretación, prisa por resolver síntomas, uso defensivo del saber y dificultad para sostener la transferencia. ¿Estos problemas aparecen en evaluaciones formales? No. Emergen en el encuentro clínico, donde las planillas y los planes de estudio no operan. ¿Tener una licenciatura en otras áreas ayuda en la formación analítica? Sí. Filosofía, Psicología, Letras, Teología o Medicina amplían el horizonte simbólico. El problema surge cuando esto se presenta como suficiente. ¿Debe el psicoanálisis alejarse de la universidad? No. Debe dialogar sin someterse. El riesgo no es el contacto, sino la sustitución de la ética analítica por la lógica institucional. ¿Existe un "atajo" seguro para convertirse en analista? No. Toda promesa de atajos suele costarle caro al paciente. ¿Cómo saber si alguien está sosteniendo el lugar de analista? No por el diploma, sino por la calidad de la escucha, el manejo de la transferencia y la capacidad de sostener el no saber sin protegerse. Enlaces Externos International Psychoanalytical Association —   https://www.ipa.world Freud Museum London —   https://www.freud.org.uk École de la Cause Freudienne — https://www.causefreudienne.net Société Psychanalytique de Paris —   https://www.spp.asso.fr Revista International Journal of Psychoanalysis  —   https://onlinelibrary.wiley.com Enlaces Internos en Portugués Ética e Moral Recusa da Falta Desejo Psicoterapias Breves Clínica Psicanalítica Impacto Psíquico O Analista Arte de Escutar Palabras claves licenciatura en psicoanálise, formación clínica, ética psicoanalítica, diploma y clínica, autorización del analista, supervisión clínica, análisis personal, psicoanálisis universitario, mercado educacional, superyó institucional, transferencia, escucha clínica, deseo, lazo social, enseñanza del psicoanálisis, clínica contemporánea, formación del analista, psicoanálisis y universidad, riesgo clínico, práctica psicoanalítica Etiquetas #psicoanálisis#formaciónclínica#éticapsicoanalítica#clínicacontemporánea#deseo# #transferencia#escuchaclínica#universidad#educación#superyó#subjetividad#lazosocial# #mercado#saludmental#teoríapsicoanalítica#análisis#supervisión#culturadigital#clínica# #pensamientocrítico# SOBRE EL AUTOR Este artículo nace de mi práctica clínica y de la investigación teórica que entrelazo a lo largo de los años. Soy Dan Mena, psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. 👉 Haz clic para conocer mis libros; https://uiclap.bio/danielmena Dan Mena – Miembro Supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP - Consejo Nacional de Psicoanálisis - REG N.º 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP - REG N.º 2022130, desde 2020); Dr. Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE.UU. (Inscripción H715 / Registro N.º H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo PUCRS (ORCID™); Especialista en Sexología y Sexualidad por la Therapist University, Miami, EE.UU. N.º (RQH W-19222 / Registro Internacional).

  • Rechazo de la Falta y el Malestar Contemporáneo: cómo el Psicoanálisis Revela el Goce y el Sufrimiento Psíquico

    Dan Mena, psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. Rechazo de la Falta y el Malestar Contemporáneo: cómo el Psicoanálisis Revela el Goce y el Sufrimiento Psíquico Es cierto que vivimos en una cultura marcada por la promesa de satisfacción ilimitada y la negación de la carencia. El goce, entendido como la búsqueda incesante del placer o la realización, se ha convertido en un eje central de la subjetividad actual. Esto ha ido moldeando los comportamientos sociales y la esperanza de vida. Sin embargo, el psicoanálisis afirma y demuestra que este parámetro sin límites ni mediación simbólica no conduce a la llamada felicidad, sino al sufrimiento psíquico, porque ignora la importancia de esa estructura esencial que organiza el deseo que conduce al ser. El rechazo de esta ausencia primitiva, también muy característica de nuestro tiempo, se manifiesta en múltiples registros. Puedo citar algunos ejemplos: consumismo exacerbado, dependencia de las redes sociales, búsqueda incesante de validación digital, culto al cuerpo perfecto y aversión a cualquier forma de angustia, frustración o espera, entre otros. Este clima propagado produce sujetos ansiosos, saturados de estímulos, que no soportan lidar con la realidad de la vida, ni con la experiencia de esa carencia , condición indispensable para el surgimiento del deseo y la subjetividad. En la clínica, observo los efectos de esta dinámica. Las principales quejas son: ansiedad crónica, depresión, compulsiones, fobias diversas, melancolía y muchas formas sutiles de alienación. ''El malestar contemporáneo no es causado por la carencia, sino por el intento de eliminarla''. - Dan Mena Es precisamente en la aceptación de la carencia donde el sujeto encuentra la posibilidad de simbolizar el deseo, articular la comprensión y establecer vínculos significativos con el mundo que le rodea. Cómo la negación de la falta afecta al sujeto contemporáneo: goce, psicoanálisis y malestar. Rechazo de la falta y malestar contemporáneo | Psicoanálisis y goce Cuando el tiempo colapsa; Hay algo decisivo en este escenario que debo decir sin rodeos. El rechazo de lo incompleto no solo empobrece nuestra vida psíquica, sino que también devalúa el tiempo. Vivimos acelerados porque no sabemos esperar, y no nos gusta ese lapso porque nos han privado de la experiencia simbólica de la ausencia. Cuando entendemos que todo debe estar disponible para nosotros, respondido y resuelto de inmediato, la cronología temporal deja de vivirse como una elaboración y pasa a sentirse como una amenaza. Por esta razón, el sufrimiento se intensifica, no por exceso de conflictos, sino por la ausencia de intervalos. En la clínica, lo que aparece no es solo esa angustia o compulsión, sino una dificultad radical para sostener preguntas sin respuestas listas. El psicoanálisis opera precisamente en ese intervalo de privación. Reescribimos el tiempo de la palabra, de la escucha y de la elaboración, recolocando al sujeto en relación con lo que no se resuelve, pero se tensiona. Hemos perdido la capacidad de habitar el respirar. El concepto que ahora tratamos en psicoanálisis, especialmente afirmado en Lacan, no se reduce al simple placer. Implica un excedente que trasciende y atraviesa al sujeto y resiste a la simbolización. Este exceso, por así decirlo, no es negociable: forma parte de la estructura del sujeto y nos muestra que el deseo nunca se completa totalmente, por lo que la ley simbólica no es suficiente para su integración. La diferencia entre placer y goce Mientras que el placer busca la satisfacción y el equilibrio, el goce está ligado a la repetición, a la tensión y a la presión que excede una simple necesidad. Como sujetos de esta época, recorremos caminos saturados de proyecciones, estímulos y promesas de realización, satisfacción y recompensa inmediata, articulaciones que se confunden. Son tantas las propuestas: un verdadero bombardeo nuclear en nuestra mente, que genera activamente frustración, compulsividad e innumerables formas de ansiedad existencial. Los medios digitales, la televisión, la radio, Tik Tok, Instagram, Facebook y miles de redes sociales impulsan el consumo incesante de la validación digital. «El goce no es opcional: es impuesto por lo real y por la propia constitución del sujeto». – Dan Mena La captura del sujeto y la pérdida de la autoría de su experiencia Hay un desplazamiento en la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos. Ya no se trata de buscar algo que falta, sino de responder a un engranaje que exige una presencia constante. El cuerpo, la palabra e incluso el pensamiento pasan a funcionar como superficies de rendimiento, siempre llamadas a dar pruebas de vitalidad, compromiso e intensidad. Dejamos de habitar la propia experiencia para administrarla. Lo que perdemos no es el placer, sino la posibilidad de escucharnos a nosotros mismos. Esto se manifiesta como un cansancio sin causa aparente, irritabilidad y la sensación persistente de estar siempre por debajo de una expectativa cuyo origen permanece oculto. Se trata menos de un conflicto interno clásico y más de una captura de uno mismo por circuitos que actúan sin descanso. La introducción de un «otro tiempo» se convierte, entonces, en la condición para que se pueda retomar algo del autor sobre la propia experiencia. El sujeto frente a la ausencia. La Falta En nuestra clínica, el deseo se estructura en torno a la falta. Sin ella, no hay movimiento psíquico: el sujeto quedaría atrapado en el objeto, incapaz de simbolizar o crear vínculos sociales. La negación invierte la lógica del deseo, tratando de llenar ese vacío con objetos transitorios como: ropa y marcas, viajes, compras, tecnologías, validación digital o ideales de perfección. De ninguna manera un viaje o una prenda de ropa de una determinada marca famosa es algo negativo; el problema surge cuando se buscan esas experiencias para sustituir la falta estructural. Son válidas como placer, disfrute o conquista, pero no pueden cumplir el papel de mediadoras del deseo y la subjetividad. El riesgo clínico aparece cuando tal adicción por la satisfacción instantánea se vuelve compulsiva, convirtiéndose o obligando al individuo a un esfuerzo descomunal , continuo e insuficiente para llenar un vacío que solo puede abordarse figurativamente. La comprensión del goce y la falta, por lo tanto, no es solo teórica, es clínica. Aceptar la imposibilidad del goce pleno permite al sujeto estructurar su deseo, elaborar y crear vínculos significativos, transformando la tensión en movimiento psíquico y evitando la sobreabundancia. El rechazo de la falta y sus manifestaciones contemporáneas Las notificaciones constantes y los algoritmos de recompensa refuerzan esta ilusión de algo ilimitado. El individuo contemporáneo se ve obligado a buscar la satisfacción inmediata, confundiendo la gratificación rápida con la realización duradera. La exposición continua a imágenes idealizadas de cuerpos, relaciones y estilos de vida crea frustración, envidia y ansiedad, ya que pone de manifiesto la imposibilidad de satisfacer plenamente el deseo. Este escenario de la vida alimenta un ciclo de comparación e insatisfacción, generando efectos psicológicos concretos entre los que destaco: disminución de la autoestima, miedo a la exclusión y búsqueda de confirmación externa. Selma no Labirinto Digital, o Vazio por Trás da Imagem Online Selma en el laberinto y la ilusión digital en un caso clínico Voy a compartir un caso anónimo de mi paciente. Selma, una directora de logística de una conocida multinacional, de 35 años, llegó a la consulta en 2023, motivada por una queja inicial clara y persistente: ''Mi vida es increíble en las redes sociales, pero siento un peso constante que no puedo explicar''. Relató una agotadora rutina de siete horas diarias en Instagram, donde publicaba fotos meticulosamente editadas y buscaba obtener los comentarios para mantener una imagen de éxito a toda prueba. Negaba cualquier vacío emocional, insistiendo en que su existencia en línea era envidiable y completa. Sin embargo, detrás de esa máscara, sus síntomas eran debilitantes: ansiedad paralizante que la hacía quedarse bloqueada en las reuniones de trabajo, insomnio severo que la mantenía despierta hasta el amanecer pasando feeds, y episodios depresivos intensos, compras compulsivas en línea, gastando impulsivamente. Al principio, se resistía al análisis (es parte del proceso, es necesario), defendiendo que sus malestares eran normales y que aún dudaba de que el análisis fuera necesario para alguien tan exitosa. Pero, al seguir escuchando, llegó a su infancia. Ella recordó que estuvo marcada por tener padres emocionalmente distantes, que valoraban por encima de todo el trabajo y sus logros. Obviamente, quería decir que estaban por encima de las conexiones afectivas familiares . Reconoció que convivió con una precoz sensación de abandono a la que nunca dio voz. Así surgió el núcleo del problema: el rechazo de la castración simbólica lacaniana. Las redes sociales actuaban como un espejo narcisista, extendiendo el ideal del ego freudiano y evitando el enfrentamiento con la falta esencial. En el proceso, confrontamos esta ilusión de forma gradual. Lo digital camuflaba sus traumas de rechazo infantil, transformando la ansiedad caótica en un deseo auténtico y dirigido. Selma comenzó a deconstruir su dependencia, validando que la búsqueda de autenticación en línea no la completaba, por lo contrário, perpetuaba su vacío. Después de ocho meses de análisis constante, la resolución fue transformadora y medible. Redujo el tiempo de telas digitales a dos horas diarias, priorizando las interacciones verdaderas: se reconectó con amigos de toda la vida y comenzó un pasatiempo deportivo. Aceptando la falta no como una debilidad, sino como un motor de crecimiento, Selma comentó más adelante una sensación de libertad sin precedentes: ''Por primera vez, siento que vivo para mí, no para los likes''. Este resultado no tiene nada de milagroso, fue el fruto de la psicoanálisis mediando su exceso, con la ansiedad sirviendo de puente entre la adicción digital y las emociones reprimidas. Nota ética: Este caso clínico ha sido anonimizado para preservar la confidencialidad de la paciente, de acuerdo con las directrices éticas de la Asociación Brasileña de Psicoanálisis. El consentimiento implícito para uso educativo y científico se obtuvo durante el proceso analítico, con énfasis en la no identificación de datos personales. Cualquier similitud con personas reales es mera coincidencia, el relato tiene fines meramente ilustrativos y de reflexión teórica. La psicopatología emergente Las nuevas patologías, como la dependencia digital, la depresión narcisista y la ansiedad por el rendimiento, ponen de manifiesto el rotundo fracaso a la hora de lidiar con la carencia. El sujeto intenta por todos los medios posibles eliminar la desilusión y controlar la experiencia, pero el rechazo de la ausencia solo aumenta la reaparición del síntoma. La compulsividad, los ataques de ansiedad, el insomnio y las formas de alienación electrónica son manifestaciones visibles de que el abismo estructural no puede ser llenado por objetos y estímulos transitorios. ''Cuando la ley simbólica no se inscribe, el síntoma contemporáneo surge con extrema intensidad, ya sea en forma de compulsiones o de alienación digital''. - Dan Mena Consumo y fetichismo del objeto El consumo desmedido, la mercantilización del cuerpo y la obsesión por la imagen son intentos de sustituir la carencia por objetos supuestamente completos. Este intercambio nunca es suficiente: el vacío siempre regresa, creando ciclos de angustia y desencanto. Como individuos, nos enfrentamos a un impasse estructural: deseamos lo imposible e ignoramos que la privación es constitutiva del deseo. El psicoanálisis muestra que aceptar esta deficiencia no es resignarse, sino permitir que el deseo se articule. Rechazar el desencanto significa permanecer a merced de la redundancia, mientras que su opuesto, el reconocimiento, abre el camino a la libertad subjetiva. Es en esta conexión donde se sustenta la clínica y la ética del cuidado psicoanalítico. La normalización del malestar contemporáneo Hay un aspecto menos evidente, pero decisivo, en estas formas actuales de aflicción. No aparecen en escena como rupturas dramáticas, sino como modos de acción que se normalizan. No enfermamos porque algo se rompe, por el contrário, es porque todo parece funcionar sin obstáculos aparentes. Dormimos poco, producimos demasiado, consumimos sin parar y, aun así, sentimos que algo se nos escapa . La psicopatología emergente se presenta como un malestar manejable, silencioso, y se confunde con el estilo de vida o las exigencias de los tiempos modernos. Por lo tanto, el síntoma ya no interrumpe, sino que acompaña. El resultado es que ya no sabemos dónde comienza el sufrimiento y dónde termina su adaptación. No hay una queja clara, solo agotamiento. ¿Cómo intervenimos como psicoanalistas en este funcionamiento? Volviendo a cuestionar lo que se ha dado por normalizado. Al crear un espacio para el lenguaje, rompemos con la lógica de la gestión del malestar y lo reinscribimos como algo que requiere lectura, no optimización. La función estructural de la falta en el psicoanálisis El psicoanálisis muestra que la falta no es una simple ausencia que debe corregirse o completarse, sino la condición sine qua non para la constitución del sujeto. Es en ella donde el deseo encuentra su lugar, se articula y se simboliza, permitiéndole existir como ser de lenguaje, vínculo social y creación. El sujeto frente a la ausencia En la clínica, esta inscripción permite al sujeto lidiar con el goce sin perderse en formas autodestructivas. Es la estructura de la falta la que impide la saturación total del deseo, abriendo espacio para la creatividad, para la elaboración de vínculos y para la construcción de proyectos de vida. Reconocer la falta es, por lo tanto, reconocer el propio flujo del deseo . La negación del déficit genera diversos síntomas, como irritabilidad, agresividad y, en casos extremos, psicopatologías graves. Intentar eliminarlo no solo fracasa, sino que produce el retorno insistente de lo real, en forma de sufrimiento psíquico. Aceptar la ausencia de todo sostiene al sujeto frente a lo imposible, manteniendo vivo el espacio de la subjetividad y la potencia transformadora del deseo. Placer y exceso digital. Freud y la experiencia Nuestro deseo está estructurado por la necesaria interdicción. El complejo de Edipo, la constitución del superyó y la formación del síntoma son mecanismos que tratan con la falta, demostrando que nunca estamos totalmente a gusto. Esta imposibilidad no es contingente, la limitación es una condición para que el deseo pueda organizarse, desplazarse y crear vínculos sociales, afectivos y profesionales. ''El síntoma es siempre el efecto de un compromiso entre el deseo y la ley'' – Dan Mena El retorno de lo reprimido, con sus formaciones sintomáticas y los conflictos intrapsíquicos, pone de manifiesto que el pleno acceso al placer no es posible sin mediación. Freud demuestra que la negación de la falta produce síntomas que manifiestan la tensión entre el deseo y la ley. Por lo tanto, comprender la experiencia de la falta freudiana no es solo una lectura teórica, sino una clave importante para nuestra práctica clínica. Nos permite, en el campo psicoanalítico, acompañar al sujeto en la cadena de los deseos. Ética y responsabilidad del deseo La incompletitud no opera solo como una estructura abstracta; define nuestra posición ética ante la propia existencia. Cuando se reconoce la ausencia, dejamos de exigir al mundo y a nosotros mismos una respuesta total. Esto produce un movimiento: en lugar de buscar garantías, pasamos a sostener elecciones. Lo irreductible introduce una cierta responsabilidad, ya que no hay objeto, «otro» o sistema que responda por el deseo en su lugar. Este desplazamiento es sutil, pero decisivo: dejamos de preguntarnos ¿qué me falta? y comenzamos a ver; ¿qué hago con esto? Este giro, que no elimina la incomodidad, hace que todo sea más habitable. La vida psíquica gana profundidad precisamente porque no se resuelve. Así visto, como analistas, no prometemos la completitud, sino que ofrecemos condiciones para que el sujeto pueda existir sin exigir que lo imposible se convierta en imprescindiblemente realizable. De esta manera, la falta deja de ser una amenaza y pasa a funcionar como eje de sustentación subjetiva. Ley y estructura simbólica Lacan desplaza el análisis del Edipo al registro simbólico y enfatiza que la función paterna no es solo una figura concreta, sino una dinámica que introduce la ley y crea la posibilidad del deseo mediado. Dicha función, entendida como metáfora, no actúa para impedir el deseo, sino para sistematizarlo dentro de una red de significantes que permite al sujeto vivir con la falta. El ''Otro'' El goce está ligado al «Otro». Es a través de él que el sujeto encuentra las fronteras necesarias, el lenguaje y la interdicción , y es en esta relación donde se integra el deseo. No es neutro, se impone como una sobrecarga que traspasa, insistiendo incluso cuando causa dolor. El intento contemporáneo de abolir tales límites tiene una fuerza desestructurante. De esta manera, el sujeto queda vulnerable, y se ve atrapado en marcos cíclicos de alienación social. Es esta unión icónica entre ley, goce y falta lo que permite al psicoanálisis comprender al sujeto . Visto como alguien que debe alcanzar la plenitud del placer. Un ser construido en su insuficiencia es capaz de negociar el deseo y crear puentes sólidos, sin perderse en la tiranía del exceso. Tiempo y subjetividad. Ética psicoanalítica y sostenimiento de la falta ''La clínica psicoanalítica no promete una adaptación total, pero sostiene el punto en el que el deseo encuentra límites, y es en ese espacio donde nace la posibilidad de una vida psíquica verdadera''. – Dan Mena Perspectiva clínica La ética del psicoanálisis consiste en sostener al sujeto en el punto donde la falta se revela como condición de creación y libertad. Debemos atrevernos, ir más allá de la denuncia o la interpretación. Decidir si seguiremos pidiendo garantías o si asumiremos definitivamente el riesgo de existir. Clínicamente, no hay promesas de sentido previo ni amparo definitivo, porque sabemos que todo intento de cierre produce obediencia, no deseo. Lo que está en juego no es la regulación del goce, sino la posibilidad de dar consistencia a un lugar que no esté dominado por el ''Otro''. Cuando la ley se inscribe, no es pacífica; crea distancia. Es desde esa margen, al otro lado del río, desde donde puede surgir algo inédito: una forma singular de estar en el mundo sin imponer que este responda por nosotros. La ética psicoanalítica no busca el bienestar, sino la dignidad de la experiencia del ser. No se trata de curar la falta, sino de permitir que sea ocupada sin servidumbre. Solo entonces dejamos de ser figurantes y pasamos a ser protagonistas. Mediación simbólica y ética del deseo. Sobre el autor Este artículo surge de mi práctica clínica y de la investigación teórica que he realizado a lo largo de los años. Soy Dan Mena , psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. Si desea conocer con más detalle mi trayectoria, formación, credenciales y trayectoria académica y clínica, puede acceder a la información completa en el siguiente enlace. Conozca mi formación y especializaciones. https://www.danmena.com.br/about-6 ¿Quiere profundizar aún más en esta visión clínica del sujeto? 👉 Mis libros: https://uiclap.bio/danielmena F.A.Q - Preguntas frecuentes: la negación de la falta y el sufrimiento psíquico ¿Qué significa la negación de la falta en psicoanálisis? Es el intento de eliminar la condición estructural que organiza el deseo, sustituyéndola por objetos transitorios o satisfacción inmediata. ¿Cuál es la diferencia entre goce y placer? El placer busca el equilibrio; el goce insiste incluso en el sufrimiento y se resiste a la simbolización. ¿Cómo influye la cultura digital en la negación de la falta? Las redes sociales y el consumo constante promueven la ilusión de un goce ilimitado, lo que refuerza la frustración y la ansiedad. ¿Qué síntomas surgen de esta negación? Compulsiones, ansiedad, depresión, alienación digital, dependencia de la validación externa. ¿Qué decía Freud sobre la falta? Que es estructural y condiciona la constitución del sujeto y la formación del síntoma. ¿Cómo conceptualiza Lacan el goce? Como un excedente que atraviesa al sujeto, vinculado al Otro y a la interdicción simbólica. ¿Cuál es la función paterna en el psicoanálisis? Una operación simbólica que introduce la ley y crea mediación para el deseo. ¿Se puede eliminar la falta? No; su eliminación es imposible y genera un sufrimiento adicional. ¿Cuál es la importancia de la ética psicoanalítica? Sostener la falta y permitir que el sujeto encuentre mediaciones simbólicas para el goce. ¿El malestar contemporáneo es universal? Sí, refleja la tensión estructural del sujeto frente a la saturación cultural y la negación de la falta. ¿Cómo se relaciona el síntoma con la negación de la falta? El síntoma surge como retorno de lo real cuando la ley simbólica no se inscribe. ¿El consumo excesivo sustituye a la falta? No, solo crea nuevas formas de sufrimiento y repetición. ¿El psicoanálisis propone soluciones inmediatas? No; trabaja con mediaciones y la comprensión de la estructura subjetiva. ¿El rechazo de la falta es solo individual? No, también es cultural y social, reflejando los patrones contemporáneos de disfrute y consumo. ¿Cuál es el papel de la clínica psicoanalítica hoy en día? Ayudar al sujeto a lidiar con la falta, simbolizar el deseo y transformar el sufrimiento en comprensión y creación. Referencias bibliográficas FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. Río de Janeiro: Imago, 1976. FREUD, Sigmund. Psicopatología de la vida cotidiana. Río de Janeiro: Imago, 1995. FREUD, Sigmund. Totem y tabú. Río de Janeiro: Imago, 1974. FREUD, Sigmund. La interpretación de los sueños. Río de Janeiro: Imago, 1996. LACAN, Jacques. El seminario, libro 4: La relación de objeto (1956-1957). Río de Janeiro: Zahar, 1995. LACAN, Jacques. El seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente (1957-1958). Río de Janeiro: Zahar, 1999. LACAN, Jacques. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Río de Janeiro: Zahar, 1998. LACAN, Jacques. El seminario, libro 20: Más aún. Río de Janeiro: Zahar, 1999. WINNICOTT, D. W. El niño y su mundo. Río de Janeiro: Zahar, 1983. KLEIN, Melanie. Psicoanálisis de niños. Río de Janeiro: Imago, 1976. ELLENBERGER, H. F. La historia del psicoanálisis. Río de Janeiro: Imago, 1992. GREEN, André. El malestar y el deseo. París: Presses Universitaires de France, 2003. ZIZEK, Slavoj. El sujeto y el Otro. São Paulo: Martins Fontes, 2001. BRAUNSTEIN, Néstor A. (Org.). Jouissance: A Lacanian Concept. Albany, NY: State University of New York Press, 2000. LEITE, Nina Virgínia de Araújo; AIRES, Suely; VERAS, Viviane (Orgs.). Enlaces Externos Da obra do gozo ou do sentido do sintoma: desordem simbólica e mínimo de Outro Gozo nas Estruturas Psíquicas segundo Lacan: Neurose, Psicose e Histeria O que é a falta em Lacan? A Noção de Gozo em Lacan: Uma Análise Características da Estrutura Psíquica Neurótica Segundo Freud e Lacan Enlaces do Blog O Amor em Colapso — psicanálise, falta e desejo Sexualidade e Sintomas Psíquicos na Psicanálise — desejo, sintoma e vida psíquica Mundo Líquido; Freud e a sociedade líquida — falta, consumo e gozo contemporâneo A Melancolia — estrutura do sofrimento psíquico relacionado à falta Palabras clave rechazo de la falta en el psicoanálisis, malestar contemporáneo, goce psicoanalítico, sufrimiento psíquico, falta estructural, deseo y falta, ética psicoanalítica, síntoma contemporáneo, cultura del exceso, cultura digital, función paterna, ley simbólica, otro lacaniano, alienación subjetiva, consumo y subjetividad, psicopatología contemporánea, clínica psicoanalítica, goce lacaniano, estructura del sujeto, negación de la falta Visita mi sitio web :   https://www.danmena.com.br Dan Mena – Miembro supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP 2022130, desde 2020); Doctor Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE. UU. (Inscripción H715 / Registro H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo – PUCRS (ORCID™; Especialista en Sexología y Sexualidad – Therapist University, Miami, EE. UU. (RQH W-19222 / Registro Internacional).

  • Desarrollar la inteligencia emocional: la clave para gestionar las emociones y la resiliencia en el trabajo

    Cómo el psicoanálisis y el autoconocimiento mejoran la capacidad de afrontar desafíos emocionales en tiempos de incertidumbre. Inteligencia Emocional "La verdadera inteligencia emocional surge cuando se acepta el caos interior, no se evita". —Dan Mena Hace años, cuando trabajaba en Ford, era responsable de formar a los equipos de ventas. En una ocasión sucedió algo que nunca he olvidado. Estaba a punto de comenzar una importante formación de un grupo de más de 150 candidatos seleccionados que esperaban ansiosos su primer contacto con las directrices, y estrategias de la empresa. Antes de comenzar me di cuenta que había olvidado mi soporte y materiales audiovisuales. Obviamente podía improvisar, pero había datos esenciales que contenían información importante que no recordaría. En ese momento me invadió el pánico que se apoderó de mí, mi cabeza empezó a jugar muchos escenarios catastróficos. Fue entonces, en ese momento, que recordé un ejemplar que había leído unos meses antes: “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman, libro publicado en 1995. En ese momento, era una obra revolucionaria, que retomaba la importancia de lidiar con nuestras emociones de manera más consciente y efectiva. El autor sostenía que las personas emocionalmente inteligentes son aquellas capaces de reconocer sus sentimientos, y también los de los demás, además de ser capaces de afrontar shocks y momentos críticos como el que relato, razón por la que recordé el libro. Ese recuerdo fue decisivo para que me calmara. En lugar de sucumbir al pánico, recordé un pasaje que decía algo así como: "La capacidad de retrasar la gratificación es un signo de madurez emocional". Algo que había interpretado así; Resistir la tentación de satisfacer los deseos de forma inmediata a cambio de beneficios a largo plazo está vinculado al desarrollo de la madurez emocional. Esto me hizo comprender que las personas emocionalmente maduras son realmente capaces de controlar los impulsos y tomar decisiones más amplias y asertivas, en lugar de ceder ante el momento de desequilibrio. Así que estuve allí, frente a la oportunidad de practicar verdaderamente esta premisa. Respiré hondo, miré a mi alrededor el bullicio de la gente y reconocí mi miedo. Poco a poco recuperé el control y la calma volvió. Llamé rápidamente a un supervisor, me comuniqué con los muchachos y en 40 minutos el material estaba sobre la mesa y todo salió según lo planeado. Este escrito me enseñó que, en momentos de crisis, el control emocional no está en eliminar el fantasma o la ansiedad afectada, sino reconocer que esas conclusiones psíquicas tienen poder, sabiendo que podemos revertirlas en acciones constructivas internalizadas. Ese día, lo que pudo haber sido un completo desastre para mí, se convirtió en una lección práctica para mi vida, algo que ahora enseño, no sólo a mis pacientes, sino que también aplico personalmente. Eso es lo que quiero sacar a la luz en este artículo. Veo que la inteligencia emocional, término que popularizó y acuñó Goleman, va mucho más allá de una simple habilidad social. Está conectado con el autoconocimiento, algo de lo que hablaba Freud respecto a las fuerzas inconscientes que sabotean nuestras intenciones conscientes. Al desarrollar un mayor autoconocimiento, podemos identificar y comprender estas fuerzas ocultas, que nos permiten actuar de una manera más alineada con metas y deseos conscientes, minimizando este boicot interno. Capacidad para afrontar desafíos emocionales en tiempos de incertidumbre. “En psicoanálisis el poder no está en eliminar el miedo, sino en escuchar lo que nos enseña”. — Dan Mena Vivimos en un mundo donde las presiones y las incertidumbres son constantes, ya destacó Bauman el tema, describiendo nuestra sociedad como “líquida” y en constante cambio. Lo que alguna vez fue predecible y estable hoy se disuelve rápidamente y, en medio de esto, las emociones pueden parecer fuera de control y sueltas. Por eso, basta de introducción, profundicemos en el concepto y su aplicación práctica, utilizando tanto herramientas psicoanalíticas como descubrimientos contemporáneos, te guiaré para desarrollar esta capacidad. Parafraseando a Winnicott, "la verdadera madurez emocional reside en nuestra capacidad de tolerar la frustración y el sufrimiento sin desmoronarnos". Te invito a reflexionar: ¿Cómo manejas tus emociones cuando te sientes presionado? ¿Alguna vez te has detenido a pensar en cómo estos desplazamientos e impulsos moldean tus decisiones? Profundizaremos en estos temas, te presentaré herramientas y te guiaré en la construcción de una inteligencia emocional sólida, capaz de mejorar tu resiliencia. Esto nos lleva a la pregunta principal de este tema: ¿Qué significa realmente tener inteligencia emocional? En estos tiempos de gran imposición social y desafíos constantes. Richard Sennett, en su análisis del “hombre flexible”, aborda las transformaciones en las relaciones laborales y la identidad en esta época. La plasticidad y la versatilidad, dice, son una característica valorada en la economía progresista, que nos lleva a una adaptación constante a las demandas del mercado. Si bien esta adaptabilidad puede verse como una ventaja, resalta los costos emocionales de su aplicación. Este hombre que menciona, que enfrenta todo tipo de inseguridad, incertidumbre y falta de compromiso, tanto en sus relaciones profesionales como personales. Esta dinámica resulta en un sentimiento de desplazamiento y fragilidad, donde nuestra búsqueda de identidad y estabilidad se convierte en un desafío diario, en un mundo que vive cambios vertiginosos. “Tolerar la frustración sin desmoronarse es el arte de sobrevivir al flujo incesante de la incertidumbre”. — Dan Mena Puedo decir que todo esto va mucho más allá de simples técnicas superficiales. Implica el autoconocimiento y la capacidad de conectar con nuestras emociones, por muy incómodas que sean. Reprimidos, pueden causarnos un gran sufrimiento, ya que surgen de deseos e incitaciones que conscientemente intentamos evitar, por lo que en lugar de restringirlos o negarlos, debemos confrontarlos. ¿Cuántas veces nos hemos visto dominados por emociones, sentimientos y perturbaciones mentales como el miedo, la ira o la tristeza? Cuando esto sucede, nos preguntamos ¿qué hay realmente detrás de ellos? Jung las llamó “sombras”, siendo aquellos aspectos de nosotros mismos que preferimos ignorar o no reconocer, pero que, de hecho, moldean gran parte de nuestro comportamiento diario. Desarrollar la inteligencia emocional y gestionar estos estímulos e incentivos son como un resorte que impulsa tanto el bienestar como incide positivamente en la rehabilitación. Es en nuestra capacidad de tolerar la decepción y el sufrimiento que podemos alcanzar la madurez. Esta es la llave que abre este secreto, por tanto, superar tus síntomas no radica en evitar su manifestación, sino en aprender a integrarlos de forma saludable. Como el viaje emocional que todos atravesamos en algún momento, incluso de forma repetida. Por lo tanto, observemos atentamente cómo afrontamos situaciones de estrés, vergüenza, imposición, influencia, intimidación, opresión y violencia. ¿Cómo reaccionamos cuando parecen tomar el control de nuestras vidas? Buena lectura. Cómo desarrollar habilidades para mejorar el bienestar y la resistencia al cambio. Creo que la inteligencia emocional y el dominio de las emociones no sólo impactan nuestra calidad de vida, sino que también tienen un efecto aterrador en nuestra psique. “La gestión emocional es un acto de valentía, que transforma el dolor en aprendizaje y la fragilidad en fortaleza”. —Dan Mena ¿Qué es la inteligencia emocional desde una perspectiva psicoanalítica? En términos de conceptualización, es nuestra capacidad para lidiar con el “yo” (el ego) y el “otro” (el entorno externo). Al comprender nuestras perturbaciones y las de los demás, navegamos por un mar que incluye tanto nuestros impulsos inconscientes como las exigencias de la realidad. Nuestra civilización depende de la capacidad de cada individuo de renunciar a determinadas satisfacciones inmediatas. Esta capacidad es, en cierto modo, un precursor desencadenante de lo que hoy entendemos como autocontrol. La autoconciencia, uno de los pilares de este prisma, puede interpretarse desde un punto de vista analítico, como una forma de acceder a nuestro inconsciente y a los aspectos subversivos de la mente. Beneficios de la Gestión Emocional en la Vida Diaria. Esta gestión, por su naturaleza, es un ejercicio continuo de equilibrio entre el yo y el ello (fuerzas internas del deseo) y el superyó (normas sociales y morales). Cuando conducimos estos movimientos de manera efectiva, no sólo contenemos nuestros impulsos, sino que también entendemos su origen, así como cómo están entrelazados y relacionados con nuestra identidad. En su investigación, Carl Jung observó que “lo que resistimos persiste”. Cuando luchamos contra las sensaciones y la estima, sin poder comprenderlas, perpetuamos el ciclo de la represión. No se trata sólo de tomar control de ellos, sino también de crear un espacio amigable para su reconocimiento y validación. La verdadera perseverancia surge de nuestra articulación, competencia y capacidad para mirar nuestras heridas psíquicas: sus traumas y el dolor que nos causaron. Aceptar su significado, por doloroso que sea, es un gran paso hacia su transposición. Esto me recuerda a Winnicott, hablaba del concepto de “madre suficientemente buena”, que simboliza la capacidad de afrontar las frustraciones. Se refiere a la idea de que una madre (o cuidadora) no necesita ser perfecta para crear un ambiente saludable para el desarrollo del niño. Sería, por tanto, aquel que satisfaga consistentemente las necesidades básicas del bebé, pero que permita abrir ese espacio para identificar fracasos y fracasos, básico para el aprendizaje y la formación de esa adaptabilidad necesaria. Este enfoque enfatiza que la calidad y la dedicación ofrecidas no residen en el acto perfecto, sino en el dominio de ofrecer el apoyo adecuado y estar presente, lo que permite que este niño desarrolle un mejor sentido de sí mismo y se convierta en un individuo adaptado de forma independiente. Esta lectura también sugiere que el error y la imperfección pertenecen a una parte natural del proceso de crecimiento, que contribuye a la salud emocional a largo plazo. “La imperfección es una aliada en la cadena de la evolución; acoger nuestras heridas es el primer paso hacia la adaptación emocional”. — Dan Mena Estrategias para mejorar la inteligencia emocional. Sugiero que cualquier progreso en esta dirección comience con la observación de patrones subconscientes. La terapia psicoanalítica es un método de “autoconciencia guiada”, en el que el paciente-cliente se vuelve cada vez más capaz de identificar sus modelos emocionales, aquellos que dirigen sus acciones. Prácticas como el mindfulness y el yoga son muy útiles, pero prefiero entenderlas como herramientas auxiliares para esta percepción, no sólo del presente, sino del flujo de pensamientos que surgen del inconsciente. Uno de los grandes nombres del psicoanálisis contemporáneo, Wilfred Bion, habló sobre la importancia de “pensar pensamientos” y la relevancia de la metacognición, la capacidad de reflexionar sobre nuestras demandas al pensar. Por tanto, esto implica claramente no sólo tener pensamientos, sino, en caso contrario, ponderarlos y cuestionarlos, comprendiendo sus implicaciones. Al “pensar pensamientos” incorporamos conocimientos sobre la conciencia crítica, lo que nos permite distinguir entre aquellas ideas que son automáticas y otras que son absolutamente deliberadas. Este ejercicio nos conducirá a una mejora significativa en la toma de decisiones, la resolución de problemas y una gobernanza firme. Estos recursos cooperan en todo el contexto, ayudando a comprender cómo se crearon nuestras creencias. Otra estrategia probada es el despliegue de la empatía a través de la escucha. En la clínica nos damos cuenta de que la intropatía no es sólo una respuesta superficial, sino una escucha profunda, que considera las capas emocionales y el subconsciente del otro. Resiliencia emocional y psicoanálisis. Cuando perdí a mi madre en la pandemia necesité apoyo, fue entonces cuando miré el trabajo de Melanie Klein y su concepto de “posición depresiva” reflejó bien el momento delicado que estaba pasando. Ella me hizo darme cuenta a través de su trabajo que los objetos de nuestro afecto, en este caso mi amada madre, eran íntegros, malos, que aunque ella era la persona más importante en mi existencia, nuestro vínculo contenía aspectos buenos y malos. Durante este período de duelo, comencé a experimentar sentimientos de tristeza y culpa, hasta que reconocí que muchas de mis acciones a lo largo de mi vida, (aunque siempre había sido muy cuidadosa con ella), podrían haberla lastimado, de ahí el probable remordimiento. . Fue aceptando y acomodando estos sentimientos que pude incorporar estas prerrogativas, donde maduré, aprendiendo a lidiar con la pérdida de esta separación terrenal dolorosa e irreversible. La posición depresiva no se trata sólo de sufrimiento, sino de la capacidad potencial de amar, de preocuparse por ese otro y de afrontar la realidad emocional con mayor complejidad. En los niños, la verdadera superación no reside en evitar la angustia, sino en desarrollar la capacidad de soportar el dolor de la pérdida, la metanoia y el conflicto interno, integrando todo ello por completo, hasta transformarlo en crecimiento. Este atributo que nos permite recuperarnos de los reveses emocionales está vinculado a nuestra capacidad de “superar el dolor”, ya sea por una pérdida literal o simbólica (como un sueño fallido, una expectativa perdida). En cualquiera de estas hipótesis, lo que siempre está en juego es nuestro deseo más íntimo, la incompletitud literal como parte inherente de nuestra condición de vida. “Tener pensamientos, como propuso Bion, es un ejercicio vital que distingue entre lo automático y lo deliberado”. — Dan Mena Vivimos en un mundo donde las presiones y las incertidumbres son constantes. Inteligencia emocional y lugar de trabajo. En el lugar de trabajo, la inteligencia emocional suele verse como una habilidad práctica, pero también tiene implicaciones. Cuando lideramos o colaboramos con otras personas, a menudo entramos en contacto con "dinámicas transferenciales". Estas mecánicas ocurren cuando comenzamos a transferir sentimientos, deseos y expectativas de relaciones pasadas. Esto significa que reaccionamos ante las personas como si se tratara de personajes importantes de nuestro pasado. Estas implicaciones pueden ser positivas o negativas, pero siempre reflejan un comportamiento previo que aún no ha sido del todo elaborado. A través de esta transferencia, revisitamos viejas heridas y patrones, que pueden generar ruido profesional. Permitir que el acceso interior sea reelaborado y, eventualmente, resignificado, mejora el desempeño en el ambiente de trabajo. Las tensiones y conflictos que surgen revelan nuestros deseos inconscientes, principalmente ansiedades proyectadas en los demás, que nada tienen que ver con nuestro pasado. Las emociones inconscientes pueden influir significativamente en el funcionamiento colectivo. Cuando hablamos de gestionar las emociones en el trabajo, hablamos de cómo cada individuo aborda sus propias proyecciones en un contexto más amplio. “Gestionar las emociones profesionales implica comprender cómo las proyecciones personales afectan al colectivo, moldeando la dinámica de todo el equipo”. —Dan Mena El desafío de navegar por las aguas de la emoción. Para concluir, queridos lectores, aprendemos que la inteligencia emocional no es sólo una habilidad que hay que adquirir, sino que sin duda será un viaje de inspiración y autodescubrimiento. Sin embargo, al ignorar nuestras partes sufrientes, corremos el riesgo de permitir que se manifiesten pulsos censurados, que actúan de manera destructiva. Por lo tanto, es importante reconocer que muchas veces fuerzas internas operan y nos gobiernan, tomando en consecuencia la dirección. Esta conciencia nos permite abordar el problema en su forma cruda, antes de que se transforme en sentimientos organizados y comprensibles. Esto nos da una idea de la dimensión y magnitud de comprender el origen de nuestras reacciones. Surge una pregunta: ¿Cómo podemos desarrollarnos emocionalmente en una sociedad que parece empujarnos hacia el descontrol y la inmediatez? Creo que el primer paso para ampliar este saber hacer de tolerar la incertidumbre es reconocer el lugar donde la imprevisibilidad es la norma y la incertidumbre y las vulnerabilidades están presentes constantemente. Algo que puede resultar paralizante, pero también una ventana al autoconocimiento. ¿Qué hacer ante tanto remilgo, desprotección y destructibilidad? “En una sociedad que valora la inmediatez, la verdadera habilidad emocional reside en tolerar la incertidumbre y aceptar nuestras debilidades”. — Dan Mena En lugar de encerrarnos en una postura defensiva, sugiero que elevemos nuestro potencial utilizando la autocomprensión. Debemos aprender a escuchar, acoger, escuchar nuestro inconsciente, enfrentar lo que nos desestabiliza y, como propone el psicoanálisis, encontrarle sentido al dolor. Es en esta introspección donde se encuentran las respuestas a nuestras ansiedades. Al mirar hacia el futuro, queda otra pregunta. ¿Estamos preparados para vivir en una comunidad donde las emociones son tan actuales como los cambios que nos rodean? ¿Cómo podemos cultivar la inteligencia para adaptarnos, sin perder nuestras raíces culturales y sociales? “En el abismo de las conmociones restringidas encontramos la clave de nuestra liberación, pero esto requiere coraje para afrontar el caos interno”. — Dan Mena En el fondo, detrás de cada sensación de asfixia, hay un abismo que, ignorado, nos consume lentamente. En este precipicio se encuentra la clave de nuestra liberación. No se trata sólo de controlar las emociones, sino de afrontar el caos original y primitivo que nos habita. Bueno, coraje para sumergirnos en ello, permitiendo que las sombras de la oscuridad nos abracen mientras caemos. Porque al final de su acantilado, en la oscuridad de nuestra propia alma, encontraremos la luz divina que nos guiará. Al poema: El arte de la emoción Por Dan Mena. En tiempos de prisa y angustia, La vida fluye como un río en confusión. Corazones latiendo en busca de paz, Entre miedos y dolor se hace el camino. "Abraza el miedo", enseña el corazón, Transformar el dolor en aprendizaje y acción. Reconoce la sombra, lo que hay detrás, En la fragilidad se crea la fuerza. En el duelo de la vida encontramos la luz, Entre el amor y la pérdida conduce el camino. De cada frustración daré un paso, El arte de vivir reaprendiendo a amar. La tormenta puede sacudirnos, Pero, en el fondo aprendemos a volar. Con coraje y fe desafiamos el destino, En la danza de la vida es bueno seguir lo divino. Y cuando el silencio te haga compañía, En la introspección encontramos la poesía. Entre lágrimas y risas, hay belleza en el dolor, La vida es un ciclo de clamor eterno. ¿Cómo afrontar la presión que trae ahora? Las emociones giran, como la luz que se crea. Con empatía y valentía, luchemos codo con codo, En la sinfonía de la vida, abracémonos. Con inteligencia emocional podemos resurgir, En la tormenta de la vida siempre hay un futuro. Con el corazón abierto dispuesto a sentir, Y al final del viaje, llega la esperanza. Hasta pronto, Dan Mena. Miembro Supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis desde 2018 — CNP 1199. Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis desde 2020 — CBP 2022130. Dr. Honoris Causa en Psicoanálisis de Christian Education University - Departamento de Educación de Florida - Estados Unidos. Inscripción H715 - Registro H0192.

  • Dar lo que no se tiene: Una perspectiva desde el psicoanálisis, la psicología y la neurociencia

    ''Entender lo que significa “dar lo que no se tiene” desde la perspectiva del psicoanálisis, la psicología y la neurociencia: una inmersión en el deseo, la carencia y la construcción del sujeto'', por Dan Mena. "El silencio que habla" Un tema que atraviesa el corazón de nuestra experiencia: ''dar lo que no se tiene''. Una frase acuñada por Jacques Lacan que encierra un enigma ético, afectivo y significativamente intenso. Hoy les escribo no solo como profesional, sino como alguien que, al igual que la mayoría, se inclina por las tramas del amor, el cuidado y lo que ofrecemos al otro, o creemos estar ofreciendo. Trataré este tema con sensibilidad y rigor: ¿qué significa este gesto paradójico cuando se desmiembra y se conjuga con el psicoanálisis, la psicología, la neurociencia y los retos de la clínica contemporánea? ''El amor es un salto al vacío, donde ofrecemos lo que nunca hemos tenido realmente''- Dan Mena. ''Detrás del silencio de muchos adultos se esconde el eco de una infancia marcada por las ausencias. Los que hoy evitan los enfrentamientos fueron, en su día, niños sepultados en entornos inestables, donde discutir era demasiado peligroso. Los que se alejan cuando están heridos aprendieron muy pronto que sentir es algo solitario. Son precisamente estos los que se vuelven imprescindibles para los demás, pero invisibles para sí mismos, a quienes se les enseñó que el amor solo llega cuando es necesario. Y los que no se posicionan llevan en su cuerpo el recuerdo de que abrir la boca puede costarles el poco afecto que reciben. Lo que le falta al adulto es, casi siempre, lo que nunca le fue dado cuando era niño. Así, llevamos la fantasía de ofrecer al otro lo que nunca nos perteneció: amor, presencia, afecto, voz, acogida. Este antagonismo es el centro palpitante de la subjetividad del ser contemporáneo: el deseo de entregar lo que no se tiene y la angustia de repetir las heridas que no fueron elaboradas e integradas en la psique en el momento adecuado. La clínica se convierte, entonces, en un espacio de escucha para este paso inacabado, pero necesario, entre el niño herido y el adulto que intenta reinventarse hoy''. Dan Mena. "Sendero del Vacío" ¿Qué ofrecemos realmente al otro? Imaginemos por un instante: ¿alguna vez te has encontrado concediendo, proporcionando, regalando, mostrando, entregando algo a alguien —ya sea en forma de consejo, gesto de afecto, promesa— y, al ponderar y reflexionar, te has dado cuenta de que tal vez no tenías eso en su totalidad para ofrecer? A mí sí. Y ahí es precisamente donde reside la provocación de nuestro versado profesor, la de «dar lo que no se tiene». Lacan, con su perspicacia y su aguda genialidad, nos presenta esta idea en el Seminario 8: La transferencia (1960-1961) , cuando habla del amor como un acto que no parte de la plenitud, sino de la falta. Dice: ''Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es''. Parece un poco confuso, ¿no? Quizás. Más adelante comprenderemos que este concepto no solo nos atraviesa verticalmente, sino que también es muy liberador. Esta frase no es solo un juego de palabras; es una clave que nos da para entender cómo nos relacionamos. ¿Necesitamos estar completos, resueltos, para amar o cuidar? ¿O acaso el verdadero celo nace precisamente de nuestras fragilidades, vulnerabilidades e incompletitudes? Esta es la pregunta que me hago mientras les escribo, y que vamos a desarrollar juntos. Porque, verán, «dar lo que no se tiene» no tiene que ver con fingir o con una carencia disfrazada, sino que se basa en lo más honesto que hay en cada uno de nosotros: el reconocimiento de que somos, colectivamente, como raza, atravesados por un vacío que, paradójicamente, también nos conecta íntimamente. ''Cuidar es construir puentes con los hilos de nuestra propia fragilidad''. - Dan Mena. En este artículo, quiero entrelazar disciplinas, tanto de la escuela del psicoanálisis lacaniano, con su visión radical sobre el deseo y la falta; la psicología, que nos enseña sobre la autenticidad y la presencia; y la neurociencia, que expone los hilos invisibles del cerebro relacional; sin dejar de incluir la clínica, ese espacio sagrado donde la teoría se encuentra con la vida y sus curvas del río. Como de costumbre: siempre huyo de la certeza, y mucho menos de ofrecer respuestas fáciles. Mi intención es provocar, inquietar e inspirarles a mirar sus propias relaciones diversas con otras miradas y perspectivas. Después de todo, en tiempos de redes sociales llenas de frases motivacionales, gurús, influencers, «coachings» y promesas de felicidad instantánea: ¿qué significa asumir que no lo tenemos todo, que de hecho estamos desprovistos, y aun así, dar? ''La falta no es un abismo, sino el suelo fértil donde brota el deseo''. - Dan Mena. "Puentes cerebrales" La falta como fundamento del sujeto Siempre les digo a mis pacientes: ''No eres un rompecabezas que hay que completar'' . En el psicoanálisis lacaniano, el sujeto está estructurado por la falta. No somos seres plenos, como muchos profesan y sienten, sino marcados por la castración, no en sentido literal, claro está, sino como una condición simbólica que nos hace desear. Y es ese deseo, esa búsqueda de algo que nunca poseemos por completo, lo que nos mueve en todas las direcciones posibles. El amor es una metáfora de ese deseo, amar es ofrecer algo que no tenemos en nuestras manos, algo que escapa a nuestro control. ''Dar lo que no se tiene a alguien que no lo es'' significa que el amor no es un intercambio de bienes materiales, económicos o emocionales concretos. Es un acto teatral y simbólico, un verdadero salto al vacío. Lo vivo a diario en la clínica: pacientes que buscan en el otro una plenitud que ellos mismos no encuentran, solo para darse cuenta de que el otro también es tan incompleto como ellos. El analista, en este contexto, tiene un papel único. No llena el vacío del paciente con consejos, recetas, medicamentos o falsas promesas. Sostenemos deliberadamente ese vacío, permitiendo que el deseo del analizado pueda emerger. ''Dar lo que no se tiene'' es, aquí, un gesto ético: ofrecer espacio para que el otro sea singular, sin intentar encasillarlo en una caja hecha a medida de nuestro ideal. ''El amor no es posesión, sino un gesto de confianza en la propia ausencia''. — Dan Mena. Amar es dar algo que no se tiene, es decir, lo que le falta al sujeto y que él supone imaginariamente poder obtener en el otro. No es algo palpable, sino un espejo de nuestra propia búsqueda, lo que nos desafía a encontrar la ilusión de un amor fusional, donde dos se convierten en uno, y a abrazar la alteridad como esencia del vínculo. De la perfección a la autenticidad: transformaciones en el análisis de Joana Joana tiene 34 años, es empleada bancaria, lleva cinco años casada con Marcos y no tiene hijos. Buscó ayuda en el análisis al estar atravesando una sensación de inadecuación en las relaciones, sobre todo en su matrimonio actual. En su relato cuenta que dedica tiempo a su cónyuge, atención y cuidados que a veces le parecen excesivos, pero siente un vacío persistente que la impulsa a actuar así, como si ''nunca fuera suficiente'' . En las primeras sesiones, dice: ' 'Quiero que él me vea, me perciba, pero no sé qué le estoy ofreciendo'' . Su discurso está cargado de celos, intentos de complacer (cenas elaboradas, sorpresas, regalos, mimos constantes) y una eterna frustración por no ser debidamente reconocida. "Raíces del cuidado" Al adentrarse en su contexto familiar, menciona una madre exigente y emocionalmente fría, distante en la infancia, lo que la llevó a sentir que necesitaba ''hacer siempre más'' , pero nunca era suficiente para ser notada durante su desarrollo hacia la madurez. En este proceso con Joana, adopté una escucha atenta y silencios estratégicos, inspirados en el psicoanálisis lacaniano, sosteniendo su carencia como espacio de descubrimiento, sin llenarla con respuestas consumadas. ''Dar lo que no se tiene'' aquí es ofrecer un entorno en el que su deseo emerja de verdad. Utilizo la asociación libre para explorar sus recuerdos y fantasías, como el miedo al abandono si no es «perfecta». Recurro a Winnicott al sugerirle que puede ser ' 'suficientemente buena'' sin optar por un sacrificio total, centrándome en que transparezca su autenticidad. A lo largo de las sesiones, recuerda los innumerables y persistentes intentos infantiles de complacer a su madre, como preparar el desayuno a los nueve años, lavar los platos, planchar la ropa, fregar el suelo, juntar monedas para comprar regalos, siempre buscando una sonrisa que nunca llegaba. Toda esta reacción infantil ilumina la reflexión sobre su patrón actual de condicionamiento a «darlo todo», una clara repetición inconsciente. En algún momento le pregunto: ¿Y si el cuidado no exigiera la perfección? Ella comienza a pensar. Con el tiempo, revisa su comportamiento. Después de una discusión con Marcos, dice: Dan, ' 'Quizás no necesite darlo todo, solo existir, ocupar mi lugar'' . Esta chispa abre una marca conductual en Joana, donde se permite un cambio sin miedo al rechazo o al abandono: menos enfoque en satisfacer al otro, más en reconocer también sus necesidades. Se suman otras nuevas composiciones, experimenta decir «no» en el trabajo y propone actividades que la satisfacen en el matrimonio. Más adelante, expone: «Estoy viviendo un sueño, como si estuviera en un campo abierto, sin nada que ofrecer, pero ligera», lo que sugiere que ha abrazado su vacío como una posibilidad, no como una carencia. Un desenlace muy esperado, después de seis meses. La suavidad que Joana imprime ahora en las relaciones. El vacío, que antes era angustia y ansiedad, ahora es autonomía, autosuficiencia e independencia. «No necesito serlo todo para él, y eso nos ha acercado», reflexiona. El proceso continúa, surgirán otras resoluciones relevantes, abriendo un camino continuo de singularidad y reencuentro consigo misma. El cuidado que nace de la autenticidad Si en psicoanálisis hablamos de la falta, en psicología encontramos el contrapunto: el cuidado auténtico. Aquí traigo a Winnicott, uno de mis referentes teóricos, que nos enseña que no necesitamos ser perfectos para cuidar. Habla de la «madre suficientemente buena», aquella que no es ideal, pero está presente, que falla y repara. Las personas que se sienten culpables por no ''darlo todo'' : y al final, ¿qué es dar «lo absoluto? Es una completa fantasía. Entregarse a los hijos, a la pareja, al trabajo o a los amigos, ¿es eso «darlo todo? ¿Es ese realmente el objetivo? Winnicott nos muestra que el espacio transicional, ese lugar entre el yo y el otro, es donde se produce el cuidado. Es un dar que no exige sacrificio, sino apertura. Rogers complementa esta idea: para él, ofrecer algo sólido al otro exige que me acepte tal y como soy, con mis defectos y limitaciones. Por otro lado, existe la trampa de la «donación compensatoria». ¿Cuántas veces has dado algo esperando ser amado a cambio? Lo vemos repetidamente: un dar que, en el fondo, es una petición disfrazada. El reto que encuentro aquí, entonces, es dar de uno mismo, no para llenar un vacío propio, sino como un gesto genuino de compasión, altruismo, bondad y conexión. "Espejo de la carencia" ''Cuando ofrecemos nuestra autenticidad, no estamos sacrificándonos, sino invitando al otro a un encuentro genuino''. - Dan Mena. Por lo tanto, la capacidad de estar solo es, irónicamente, la condición para la capacidad de amar y relacionarse, donde el cuidado no consiste en completar al otro, sino en ofrecer una presencia que respeta la soledad y, al mismo tiempo, acoge incondicionalmente. El cerebro que cuida y se relaciona Ahora, echemos un vistazo al cerebro, esa máquina increíble y fascinante. Estamos biológicamente programados para el vínculo. La ''neurocepción de seguridad'' , un concepto de Porges, explica cómo nuestro sistema nervioso detecta si estamos en un entorno seguro para abrirnos al otro. Cuando me siento seguro, puedo dar, aunque no lo tenga todo. Los sistemas emocionales básicos, como el cuidado y la empatía, nos impulsan a actuar de forma altruista. Pero aquí va una reflexión: si el cerebro nos prepara para dar, ¿por qué a veces fallamos? La respuesta está en la experiencia. Cuando nuestros recursos emocionales están fallando, agotados, ya sea por trauma, cansancio mental, estrés o soledad, ''dar lo que no se tiene'' puede convertirse en una carga muy pesada. ''En la clínica, el silencio es el regalo más valioso que no poseo''. - Dan Mena. Aun así, la neurociencia nos ofrece esperanza: nuestras conexiones pueden curarnos. El acto de cuidar, incluso desde un lugar de fragilidad, activa circuitos de recompensa en el cerebro. Quizás ''dar lo que no se tiene'' sea también una forma de reconectar con nuestra esencia primitiva, menos interesada, centrada en la supervivencia de la tribu y en la importancia del individuo para ella. ''Con la neurociencia, aprendemos que el cerebro se moldea a través de las relaciones; en el psicoanálisis, entendemos que estas asociaciones se moldean a través del deseo''. — Dan Mena. Tenemos una herramienta: ' 'La empatía es una función del cerebro social que nos permite sentir al otro sin perdernos en su dolor'' . — Stephen Porges, The Polyvagal Theory (2011). Porges nos invita a pensar en cómo el cuidado es un delicado equilibrio entre los vínculos y la autonomía, algo que aparece comúnmente, tanto en la clínica como en la vida cotidiana. Donde se encuentran el deseo, la empatía y la autenticidad ¿Y si te dijera que estas tres perspectivas que hemos analizado anteriormente el psicoanálisis, la psicología y la neurociencia— no son opuestas, sino complementarias? Lacan habla del deseo como motor del amor; la psicología, de la autenticidad como base del cuidado; la neurociencia, de la empatía como puente biológico. Por lo tanto, juntas nos muestran que ''dar lo que no se tiene'' es un acto multifacético. Pero hay conflictos. La neurociencia tiende a medir y explicar, lo que implica que puede correr el riesgo de medicalizar el amor, transformándolo en una actuación de bienestar. La psicología busca la funcionalidad y la adaptabilidad social del individuo, mientras que el psicoanálisis se resiste a cualquier normalización. Cuando pienso que, en realidad, todos son conceptos, me doy cuenta de que, más allá de la tecnicidad y la hermenéutica propias, hay ' 'pacientes'' , personas que quieren ' 'soluciones'' y otras que solo necesitan que se escuche su dolor, así de simple. La cultura de la positividad tóxica presente en nuestra era nos presiona para «dar lo mejor de nosotros mismos». Pero, ¿y si lo mejor para todos fuera reconocer que no siempre tenemos algo que dar? Quizás ahí radique la verdadera ética del cuidado: respetar la carencia, tanto la nuestra como la del otro. "El Baile del deseo" ''La positividad tóxica nos aleja de la verdad de nuestras emociones'' - Dan Mena. ''El amor no es una cuestión de armonía, sino de lidiar con la diferencia que introduce el deseo'' . — Colette Soler, Lo que Lacan decía de las mujeres (2003). Soler nos invita a pensar en el amor como un espacio de tensión creativa, no de fusión ilusoria. La clínica: el espacio del no tener En el ejercicio de mi profesión como psicoanalista, he aprendido una lección fundamental: yo no curo a nadie. Mi papel no es ofrecer versiones mejoradas (si es que eso es posible), dar respuestas o llenar vacíos. Es sostener el no saber, permitiendo que el paciente encuentre sus propias verdades. ''Dar lo que no se tiene'' , en la clínica, es ofrecer silencio, escucha, presencia, cosas que no poseo como objetos, pero que surgen en ese encuentro. Creo firmemente que Lacan habla del ''deseo del analista'' como una posición ética: no querer ''dar todo'' al cliente, sino abrir espacio para el auténtico deseo de su expresión. He visto casos en los que intentar ''dar demasiado'' —sugerencias, acogida excesiva— ha sofocado el proceso analítico. Un paciente me dijo una vez, y lo guardé como una perla rara: ''No me has dado nada, y eso me lo ha dado todo'' . Entendió que el vacío que yo sostenía en su resistencia era lo que necesitaba para escucharse a sí mismo. ''En ausencia de respuestas, el analista ofrece la presencia que permite al analizando encontrar sus propias preguntas''. — Dan Mena. ''El analista no le da al paciente lo que pide, sino lo que no sabe que desea'' . — J.-A. Miller, La orientación lacaniana (1998). Miller refuerza la idea de que el acto clínico es un no dar que, contradiciendo la lógica, ofrece lo esencial. ''La autenticidad es dar lo que soy, no lo que me gustaría ser''. — Dan Mena. El don que nace del vacío En este punto vuelvo a la provocación inicial: ¿es posible amar o cuidar sin plenitud? Sí, creo que sí, y más aún: creo que es precisamente en la incompletitud donde el amor cobra fuerza. ''Dar lo que no se tiene'' no es debilidad, es valentía. Es confiar en que nuestra ausencia puede ser, al final, un regalo, un espacio real donde el otro florece. ''En un mundo de excesos, el vacío es nuestro mayor tesoro''. — Dan Mena. Vivimos tiempos de hiperpositivismo, en los que se nos exige ser plenos, productivos, perfectos. Pero insisto: parad. Respirad. Asuman sus faltas. De ellas nace el principio del cuidado, el respeto por la desproporción, la posibilidad de un amor que no ahoga, sino que libera. ¿Qué han dado a los demás? ¿Y qué, sin saberlo, han recibido? Diseño de lo invisible Bajo un nuevo horizonte, ' 'Dar lo que no se tiene'' moldea lo intangible, un acto que dibuja contornos donde solo había sombras. En lugar de detenernos en lo que ya se ha dicho, permítanme mostrarles un lugar aún no visitado: el territorio donde la ausencia se convierte en un mapa hacia lo imposible. En un momento determinado en el que alguien, sin respuestas, ofrece una pregunta al otro. No es el saber lo que se da, sino la curiosidad, un vacío que provoca que el pensamiento se despliegue. En las conversaciones más simples que podemos mantener, en las pausas que dicen más que las palabras, es esta oferta desprovista de narrativas floridas y certezas la que puede encender en nosotros alguna novedad. No se trata de llenar los espacios entre líneas, sino de poder habitarlos, de hacer de la falta un espacio donde el otro pueda encontrarse y existir en sus posibilidades. ¿Y si miramos al tiempo? Dar lo que no se tiene es también entregar el precioso instante, el pasado que no se borra, lidiar con el presente como un fragmento fugaz que nadie posee. Cuando nos detenemos a escuchar, a estar con alguien de cualquier forma, damos algo que se nos escapa de las manos, no porque lo tengamos, sino porque lo dejamos existir genuinamente. Es un don que no se guarda, que no se mide, pero que toca la memoria de quien lo recibe como un reverbero de eternidad. Por último, pensemos en el futuro que no vemos y sobre el que no tenemos el más mínimo poder. Al soñar juntos, al planificar lo que aún no es, le damos al otro una promesa que no podemos sostener ni mantener. Es la utopía compartida, el proyecto sin forma, que cobra vida precisamente por no ser nuestro. Aquí, la falta no es un límite, sino una posibilidad, un guiño para crear juntos lo que solos no tendríamos. Así, ''dar lo que no se tiene'' es trazar lo invisible con líneas de confianza e imaginación. No se trata de tener, sino de atreverse; no se trata de poseer, sino de ofrecer lo posible, lo que cabe dentro de cada uno. Hacer de nuestra ausencia un presente: no es un vacío que temer. Porque es en ese gesto, tan simple, donde aparece mágicamente el ser que nos habita, que aparece en su más bella representación imperfecta. Que podamos, juntos, transformar el vacío en encuentro, la fragilidad en fuerza, la ausencia en poesía. Porque, como ya he escrito: ''Dar lo que no se tiene es el gesto más honesto de amor: es confiar al otro la propia ausencia como espacio de encuentro''. - Dan Mena. "Horizonte abierto" Palabras Clave psicoanálisis, Lacan, deseo, carencia, amor, cuidado, psicología, Winnicott, neurociencia, empatía, altruismo, clínica, analista, ética, incompletitud, autenticidad, relación, salud mental, bienestar, comportamiento humano, danmena Preguntas Frecuentes ¿Qué significa «dar lo que no se tiene» en psicoanálisis? Un acto simbólico de ofrecer la propia carencia como espacio de conexión. ¿Por qué es tan importante la carencia según Lacan? Porque estructura el deseo, base de todo vínculo humano. ¿Cómo se relaciona el amor con el deseo? Amar es dar algo que no poseemos plenamente, movidos por el deseo. ¿Qué enseña Winnicott sobre el cuidado? Que nace de la presencia, no de la perfección. ¿Cómo explica la neurociencia la empatía? Por circuitos cerebrales que nos conectan con el otro. ¿Qué es la autenticidad en el dar? Ofrecerse genuinamente, sin máscaras ni compensaciones. ¿Cuáles son los riesgos de dar para ser amado? Caer en la trampa de la donación compensatoria. ¿Cómo maneja el analista la falta? Sosteniéndola, sin llenarla. ¿Cuál es el deseo del analista? Una posición ética de no querer «dar todo». ¿Cómo afecta la positividad tóxica al amor? Nos presiona a fingir plenitud, negando la carencia. ¿Podemos amar sin estar completos? Sí, la incompletitud es la condición del amor verdadero. ¿Qué significa la neuropercepción de seguridad? La capacidad del cerebro de sentir seguridad para abrirse. ¿Por qué es importante asumir la incompletitud? Porque nos hace más auténticos y conectados. ¿Cómo utiliza la clínica psicoanalítica el vacío? Como un espacio para que emerja el deseo del paciente. ¿Cuál es la ética del cuidado? Respetar la alteridad y la carencia del otro. Bibliografía Lacan, J. (1960). El seminario, libro 8: La transferencia. Miller, J.-A. (1998). La orientación lacaniana. Soler, C. (2003). Lo que Lacan decía de las mujeres. Winnicott, D. W. (1971). El juego y la realidad. Rogers, C. R. (1961). Convertirse en persona. Maslow, A. H. (1968) Hacia una psicología del ser. Damásio, A. (1994). El error de Descartes. Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. Panksepp, J. (1998). Neurociencia afectiva. Porges, S. W. (2011). La teoría polivagal. Freud, S. (1915). Observaciones sobre el amor de transferencia. Klein, M. (1957). Envidia y gratitud. Bion, W. R. (1962). Aprendiendo de la experiencia. Žižek, S. (1997). El más sublime de los histéricos. Laplanche, J., & Pontalis, J.-B. (1967). Vocabulario del psicoanálisis. Safra, G. (2004). La cara estética del yo. Zimerman, D. E. (1999). Fundamentos psicoanalíticos. Nasio, J.-D. (1992). Cinco lecciones sobre la teoría de Jacques Lacan. Palabras clave psicoanálisis, Lacan, deseo, carencia, amor, cuidado, psicología, Winnicott, neurociencia, empatía, altruismo, clínica, analista, ética, incompletud, autenticidad, relación, salud mental, bienestar, comportamiento humano, danmena Enlaces EROS O Poder do Desejo Self Verdadeiro e Falso A Natureza do Desejo Psicologia do Amor Visite minha loja ou site:   https://uiclap.bio/danielmena    https://www.danmena.com.br   Miembro Supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis desde 2018 — CNP 1199. Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis desde 2020 — CBP 2022130. Doctorado Honoris Causa en Psicoanálisis por la Universidad de Educación Cristiana — Departamento de Educación de Florida — EE. UU - Matrícula H715 — Registro H0192. Del 1 al 5 - ¿Cuántas estrellas merece el artículo?

  • Análisis Psicoanalítico de Los Rivales (Challengers): Triángulo Amoroso

    Análisis psicoanalítico de los rivales (retadores): triángulo amoroso y poder Análisis Psicoanalítico de Los Rivales (Challengers): Triángulo Amoroso El drama oculto de «Rivales» (Challengers): relaciones tóxicas, trauma y el juego psicológico detrás de la pista. Rivales es menos una película sobre tenis y más un «experimento psíquico» donde el cuerpo habla, el deseo organiza la escena y la competición funciona como un lenguaje secreto de los impulsos. Guadagnino viste el triángulo amoroso con la apariencia de un drama deportivo, pero lo que realmente pone en juego es su visión y actualización contemporánea del «triángulo edípico», ahora traducido en rivalidad. Presenta el homoerotismo latente y las heridas narcisistas que vibran como cuerdas tensas. La pista deja de ser un escenario para convertirse en el aparato simbólico, la superficie donde el inconsciente rebota lo que los personajes silencian. El Eje - Análisis Psicoanalítico de Los Rivales (Challengers): Triángulo Amoroso En el eje de este engranaje afectivo, Tashi, Art y Patrick, en el fondo, no compiten por amor, sino por competencia y supervivencia psíquica. Art necesita ser amado para existir; Patrick, ser deseado para validarse; Tashi quiere controlar el juego para no derrumbarse internamente. Lo que se presenta, entonces, no es un romance, sino una bella coreografía de dependencias, un sistema de caleidoscopios rotos, donde cada sujeto intenta recuperar una parte perdida de sí mismo. El partido decisivo nunca es la final del torneo: es la lucha simbólica por la legitimación en la mirada del otro. La película muestra cómo «Eros» y la agresividad se entrelazan, cómo la culpa y el placer se retroalimentan, cómo el afecto, la envidia y la posesión se deslizan de un lado a otro con la naturalidad de un saque muy bien ejecutado. El homoerotismo no se insinúa, es simplemente estructural. Es el vector primario que conecta a Art y Patrick incluso antes de que Tashi se convierta en el eje de este campo pulsional. Ella solo nombra la tensión que ya existía. Así, «Rivales» nos muestra que el verdadero juego no tiene lugar en la pista, sino en las zonas donde se entrelazan el deseo, la envidia, la admiración y el odio. Guadagnino transforma el tenis en una metáfora de algo que nos constituye desde siempre: la necesidad primaria y vital de un «otro» que nos confirme, nos desequilibre, nos desee y, al mismo tiempo, nos destruya. Como alguien que penetra en la mente a través de las pantallas, veo la película «Rivales» no solo como una narración sobre el tenis, deporte que adoro y practico. Análisis psicoanalítico del triángulo amoroso en Rivales: deseo y rivalidad en Freud Como si se tratara de un espejo del inconsciente colectivo, aparecen deseos reprimidos y heridas emocionales que se entrelazan en un juego de sombras inconscientes. Esta magnífica obra, estrenada en 2024 por Amazon MGM Studios bajo la dirección de Luca Guadagnino, captura la esencia de las relaciones tóxicas con una intensidad que evoca a Freud y Lacan en una presencia cinematográfica. Los protagonistas, Tashi Duncan (Zendaya), Art Donaldson (Mike Faist) y Patrick Zweig (Josh O'Connor), forman un triángulo en el que la rivalidad competitiva se mezcla con tensiones eróticas, sacando a relucir la manipulación psicológica y los celos como conexión. Mi enfoque aquí es trazar el perfil psicológico de estos personajes y el fondo analítico de una contraimagen de cómo el deporte sirve de metáfora para los impulsos de pasión y poder, al tiempo que cuestiono el impacto social de esta dinámica en nuestra era. El contexto psíquico de Guadagnino: ambición, dolor y deseo en movimiento Empiezo por el contexto de la obra: Guadagnino, maestro en retratar deseos carnales como en «Call Me By Your Name» (recomiendo la película), aquí transforma la pista en una arena psíquica. Zendaya encarna a Tashi como una exatleta cuya ambición se convierte en veneno, moldeando a maridos y amantes como piezas de su ajedrez emocional. Faist interpreta a Art como el campeón frágil, decadente y dependiente de la aprobación externa, mientras que O'Connor infunde a Patrick un encanto rebelde que enmascara sus densas inseguridades. El año de producción, marcado por los debates sobre la salud mental en el deporte, amplifica esta visión que voy a ofrecer sobre el trauma y la resiliencia. En este análisis, voy a desglosar técnicamente el deseo libidinal que impulsa la trama. El triángulo amoroso no es un mero cliché, es un campo de batalla degradante donde el «ello» se enfrenta al «superyó», y la mecánica de la culpa surge como mecanismo de supervivencia. Tashi, por ejemplo, carga con el peso de una lesión que le roba su carrera, redefiniendo el dolor «en control» sobre los hombres que le rodean. «En el vórtice del deseo, el triángulo amoroso expone culpas ancestrales que moldean destinos invisibles». - Dan Mena Homoerotismo latente en Challengers 2024: tensiones eróticas y manipulación psicológica Aquí podemos ver una reparación simbólica que Lacan llamaría la búsqueda del «objeto a» perdido. Art, el marido obediente, personifica el narcisismo herido, viviendo vicariamente a través de victorias que enmascaran su total pasividad. Patrick, el ex amante, representa el caos del «Eros» desenfrenado, con rasgos de homoerotismo latente que aparecen en escenas de intimidad filtrada entre él y Art. Desde el punto de vista psicológico, la película ilustra las relaciones tóxicas como ciclos viciosos de codependencia. La neurociencia nos enseña que los celos activan regiones cerebrales relacionadas con el miedo y la recompensa, lo que explica por qué estos personajes se sienten atraídos por el conflicto. Socialmente, es una crítica a la sociedad performativa, donde el éxito atlético encubre los vacíos afectivos, afianzando claramente los debates actuales sobre la masculinidad tóxica y el empoderamiento femenino. Guadagnino utiliza la metáfora del tenis para simbolizar el vaivén de la pasión, donde cada golpe es una negociación de poder, cada set una etapa de seducción y traición. «El amor posesivo surge como un escudo contra el vacío, pero corroe los lazos con su mecánica implacable». - Dan Mena Veo en la trama de acontecimientos el homoerotismo no como una subtrama, sino como un impulso sexual que subvierte las normas heteronormativas, invitándonos como espectadores a cuestionar las identidades fluidas. En un mundo pospandémico, donde el aislamiento de la época ha amplificado las ansiedades relacionales, esta película ofrece una catarsis, transformándose en dolor y, al mismo tiempo, en insight. A lo largo de los siguientes temas, voy a desglosar y filtrar estos elementos, integrando temas sexuales en una comprensión más amplia. Quiero ofrecerles una lectura que no solo informe, sino que despierte reflexiones, después de todo, ¿quién nunca ha jugado un «juego emocional» en busca de la victoria? «El deseo libidinal impulsa acciones, abriendo heridas que la sociedad prefiere ignorar». - Dan Mena Esta alianza heurística es una descripción imaginativa de la pista como «zona» y de la trama como «coreografía de dependencias», tal y como se encuentra en la máxima lacaniana «Le désir de l'homme, c'est le désir de l'Autre» («El deseo del hombre es el deseo del «Otro»») . Una teoría que transforma la metáfora en diagnóstico. Lo que Guadagnino pone en escena es lo humano que se constituye por mediación. No hay deseo que exista fuera del campo del «Otro». El campo de juego, entonces, es una superficie simbólica donde cada pelota golpeada es un intento de reinstalar un lugar en el espejo del otro; y cada fallo pone de manifiesto la ausencia constitutiva que hace que el sujeto sea continuamente mendigo de reconocimiento. En términos estéticos y clínicos, esta intersección estaría entre mi lectura y Lacan como cita de referencia. El amor posesivo y los celos como conexión en la narrativa de Luca Guadagnino La herida latente en el triángulo amoroso En el centro de «Rivales», el dolor simbólico surge como una llamada irresistible, proponiendo a sus personajes la confrontación de deseos no articulados. Tashi, cuya carrera se ve abruptamente truncada por una lesión, encarna la herida original que Freud asociaría al duelo no resuelto. Su transición a entrenadora no es una mera adaptación, sino un intento de reparación simbólica, en el que proyecta sus ambiciones frustradas en Art y Patrick. El triángulo amoroso, ahora configurado así, se convierte en un escenario para esta angustia, con la rivalidad competitiva enmascarando vulnerabilidades desde varios ángulos. Psicológicamente, Tashi muestra rasgos de narcisismo adaptativo, utilizando la manipulación psicológica para mantener el control. Art, por su parte, tiene un perfil de dependencia afectiva, viviendo a la sombra de su esposa como forma de evitar sus conflictos internos. Patrick, con su aire de indiferencia, esconde inseguridades que le llevan a sabotear las relaciones, lo que ilustra cómo el deseo libidinal puede convertirse en un arma autodestructiva. Guadagnino filma esto con intensos primeros planos, haciendo palpable el homoerotismo en los intercambios de miradas entre los hombres, lo que sugiere tensiones eróticas que van más allá del deporte y las canchas. «La manipulación psicológica orquesta juegos emocionales y pone de manifiesto nuestras vulnerabilidades». - Dan Mena Socialmente, esta dinámica muestra claramente la presión contemporánea por el rendimiento, donde las relaciones tóxicas aparecen en entornos competitivos. La mecánica de la culpa opera aquí libremente como pegamento, uniendo a los tres en un ciclo de celos, donde cada traición refuerza lazos paradójicos. Filosóficamente, en Nietzsche, encontramos aquí una respuesta, como la voluntad de poder disfrazada de amor. ¿Qué sucede cuando el deseo se convierte en prisionero de una herida sin curar? ¿Cómo expone el triángulo amoroso nuestras siluetas relacionales? ¿Es la rivalidad siempre destructiva o puede ser catalizadora del crecimiento? «La herida que no sangra visiblemente es la que más corroe el alma, transformando el amor en un campo de batalla interno». - Dan Mena Deseo libidinal y rendimiento en el mundo del deporte Detrás de las impecables pistas, «Rivales» desvela los disfraces sociales que ocultan los impulsos sexuales y las ambiciones voraces. Tashi se viste con el papel de mentora implacable, pero su fachada esconde un deseo que Lacan vería como «falta inherente», impulsándola a dominar a Art y Patrick. La metáfora del tenis brilla aquí, donde cada saque es una exhibición performativa, cada punto una negociación de poder, madurando como la sociedad contemporánea exige representaciones constantes para su validación. Art destaca como el perfeccionista ansioso, cuya obediencia a su esposa enmascara sus miedos de insuficiencia. Patrick, por el contrario, adopta una personalidad de rebelde encantador, pero su rivalidad competitiva con Art pone de manifiesto envidias y represiones, con toques de homoerotismo que surgen en escenas de la sauna o de los churros compartidos, momentos que Guadagnino utiliza para subrayar tensiones eróticas no verbalizadas. Zendaya, en su magistral interpretación, infunde a Tashi capas de vulnerabilidad, convirtiéndose no en la villana, sino en la víctima de un sistema que castiga las ambiciones femeninas. «Challengers» o Rivales es una metáfora deportiva del amor que ilustra los vaivenes de la existencia, entre victorias y derrotas internalizadas». - Dan Mena Desde el punto de vista social, la película critica la cultura del espectáculo, donde la pasión y el poder se entrelazan en relaciones posesivas. Desde el punto de vista neurocientífico, esto activa circuitos de recompensa similares a la adicción, lo que explica la atracción por las dinámicas tóxicas. Aquí veo el tenis, que tanto me gusta practicar como deporte, como una alegoría del juego amoroso moderno, donde las victorias externas parecen querer compensar grandes vacíos internos. ¿Por qué adoptamos pieles prestadas que nos aprisionan en relaciones tóxicas? ¿Cómo se cierne el deseo libidinal sobre nuestras actuaciones cotidianas? ¿Cómo desafía el homoerotismo las rígidas normas sociales? «En las máscaras que usamos contemporáneamente, el deseo se disfraza de estrategia, pero la verdad siempre rebota como una pelota impredecible». - Dan Mena El impulso sexual en el cine: explorando la pasión y el poder en Rivales Manipulação psicológica e o colapso das ilusões La narrativa no lineal de «Rivales» culmina en caídas emocionales, y nuestra fragilidad se hace visible. Tashi y su articulación psicológica orquestan el torneo para enfrentar a Art y Patrick, lo que marca el punto de ruptura, donde las ilusiones de control se desmoronan. Mira cómo el «id» irrumpe contra el «ego», con la mecánica de la culpa amplificando el caos. Patrick, con su historial de privilegios, cae al enfrentarse a sus fallos personales, su amor posesivo por Tashi, que se mezcla con los celos por su relación con Art. Así, se derrumba bajo el peso de la dependencia, dejando al descubierto su baja autoestima, agravada por las presiones deportivas. Guadagnino captura esto magistralmente en secuencias electrizantes, con la banda sonora de Reznor y Ross latiendo como un corazón acelerado. «La reparación simbólica surge del caos, curando heridas a través de enfrentamientos inevitables». - Dan Mena Socialmente, la película cuestiona cómo las competiciones exacerban las desigualdades de género, con Tashi representando lo femenino insurgente en un mundo masculino. Filosóficamente, habla del poder que circula en las redes relacionales, haciendo que la caída sea inevitable. ¿Cuál es el costo emocional de las manipulaciones que buscan la reparación simbólica? ¿Cómo se copian las caídas personales para provocar colapsos sociales mayores? ¿Qué sucede cuando las ilusiones se rompen en medio de las rivalidades? «La caída no es el final, sino el instante en que el «ego» se enfrenta al abismo de sus propias ilusiones». - Dan Mena El arquetipo herido y la pulsión sexual en temas sexuales en el cine En esta obra cinematográfica, «Rivales» (Challengers, 2024) nos asombra con los arquetipos heridos a través de la pulsión sexual que impregna cada interacción. Tashi encarna a la mujer escoriada, cuya lesión física simboliza la castración simbólica, lo que la impulsa a una sexualidad asertiva que desafía los estándares. El homoerotismo entre Art y Patrick, cargado de miradas y toques secretos, es como manchas integradas a través del conflicto. Patrick finalmente muestra sus rasgos impulsivos, avivando el deseo libidinal y guiando sus sabotajes. Art, más reprimido, lucha con inhibiciones que la neurociencia relaciona con el estrés crónico. Guadagnino es un gran director, eleva los temas sexuales en el cine, haciendo que lo erótico no sea tan explícito, sino sutil, insinuado, excelente, soy su admirador incondicional. «En Guadagnino vemos la mecánica de la culpa operando silenciosamente, guiando trayectorias hacia el autodescubrimiento». - Dan Mena Socialmente, la película aborda la fluidez sexual en contextos competitivos, cuestionando los binarios de género. Mi perspectiva ve el arquetipo como un portal hacia el autoconocimiento. ¿Por qué los impulsos sexuales enmascaran las heridas emocionales? ¿Cómo utiliza el cine este erotismo para adentrarse en las estructuras simbólicas del ser? ¿Qué plantea el «Eros» homosocial sobre las represiones colectivas? «En el mito estructurante del herido, el impulso sexual se une al umbral entre la curación y la destrucción, poniendo al descubierto verdades ocultas». - Dan Mena El enfrentamiento con lo real y los celos como conexión en las relaciones tóxicas El clímax fuerza enfrentamientos con lo «real», donde sospechas como interconexiones unen a los tres en un vórtice radiactivo. Tashi, en la orquestación del juego final, expone sus dolorosas verdades: la dependencia de Art, la rebeldía de Patrick y su propia ambición como defensa. Toda esta tensión erótica culmina en un abrazo que trasciende la victoria, sugiriendo una reparación icónica. Esto ilustra los ciclos tóxicos, con los celos activando respuestas de lucha o huida. Socialmente, tiene mucho que decir sobre las relaciones modernas, fragmentadas por las ambiciones. Guadagnino utiliza el deporte como una lupa para estos enfrentamientos. ¿Cómo pueden los celos conectar en lugar de separar? ¿Por qué los enfrentamientos con la realidad son transformadores? ¿Qué nos enseñan las relaciones dañinas sobre nosotros mismos? «En el enfrentamiento con lo real, los celos tejen lazos invisibles, reconfigurando la toxicidad en revelaciones». - Dan Mena La herida inicial causada por la pérdida del objeto amado establece una economía psíquica marcada en el sujeto por la ambivalencia, donde coexisten el amor y el odio, y de este conflicto nace la necesidad de reparar. La culpa, lejos de ser un juicio moral abstracto, funciona como una fuerza motivadora que impulsa al sujeto a realizar gestos de reparación. Ya sean fantasiosos o reales, están destinados a recomponer el objeto interno que se cree dañado. En triángulos pasionales como el que vemos en «Rivales», las manipulaciones, los celos y las actuaciones pueden entenderse como intentos de reparar esa pérdida primaria. Cada disputa, cada sumisión o boicot es un intento de puesta en escena reparadora, que a veces tiene éxito y otras fracasa, una forma forzada de reafirmar un vínculo con el riesgo de profundizar la fractura original. Metáfora esportiva do amor e do impulso da paixão e do poder Finalmente, esta reinterpretación reparadora surge en el «set» final, donde la correspondencia poética en el ámbito deportivo del amor resuelve las tensiones. Tashi encuentra una paz sustitutiva, Art gana autonomía, Patrick redescubre la pasión. Psicoanalíticamente, esto puede interpretarse como la pura integración del «ello» y el «superyó» en acción, impulsos de pasión y poder, ahora equilibrados. La película propone que dichas competiciones pueden curar, cuestionando las dinámicas de poder. ¿Por qué estos paisajes psíquicos exigen confrontación? ¿Cómo el deporte metaforiza el amor? ¿Qué enseña la pasión sobre la potencia y el poder? Metáfora deportiva del amor: el tenis como símbolo de las relaciones tóxicas Edipo Rey es una de las tragedias griegas antiguas más famosas, escrita por el dramaturgo Sófocles alrededor del año 427 a. C. Plantea temas como el destino, la culpa y el autodescubrimiento a través de la historia de un rey que, sin saberlo, cumple una profecía. No es una narración de desgracias, sino una reflexión sobre nuestra subjetividad y la interseccionalidad entre mito, psique y sociedad. Su relevancia atestigua la genialidad de Sófocles a la hora de captar las tensiones existencialistas. La obra nos muestra la realización de nuestros deseos infantiles. Sin embargo, más afortunados que él, logramos, en la medida en que no nos volvemos psico-neuróticos, separar nuestros impulsos sexuales de nuestras madres y olvidar nuestros celos de nuestros padres. Hay entonces una indicación inequívoca en el texto de la propia tragedia de Sófocles de que la leyenda de Edipo surgió de algún material onírico primitivo cuyo contenido era la perturbadora relación del niño con sus padres a través de las primeras agitaciones de la sexualidad. En un momento en el que Edipo, aún sin estar iluminado, comienza a sentirse incómodo por su recuerdo del oráculo, Yocasta lo consuela refiriéndose a un sueño que mucha gente tiene, aunque en su opinión no tiene significado: ''Muchos hombres en sueños de tiempos antiguos yacen con la que los engendró... Menos se perturba quien no toma nota de tales presagios'' Hoy, como en tiempos pasados, muchos hombres sueñan con tener relaciones sexuales con sus madres y mencionan este hecho con indignación y asombro en la consulta. Esto es claramente la clave de la tragedia y el complemento del sueño de que el padre del soñador ya está muerto. La historia de Edipo es la reacción de la imaginación a estos dos sueños típicos... Sigmund Freud, La interpretación de los sueños, 1900. Celos y control psicológico: impactos en triángulos amorosos cinematográficos (trisal) Usando esta referencia, voy a interpretar; Este pasaje freudiano, que he extraído de la exploración de los sueños típicos, alude al triángulo amoroso de la película «Rivales» al descubrir la estructura edípica como una constelación primordial de deseos incestuosos y rivalidades asesinas, donde el deseo por la madre y el odio por el padre se entrelazan como pulsiones básicas de la subjetividad. El simbolismo de los conflictos edípicos vibra precisamente en esta dialéctica. El deseo y la disputa no son meros accidentes narrativos de la obra, sino manifestaciones de la economía libidinal que Freud nos describe, en la que el poder surge de la tensión entre el amor y el odio como vulnerabilidades de la represión de las potencias infantiles. Se tensa la escena al anclar el mito en material onírico primitivo, ampliando el texto y sugiriendo que la pista de tenis es un escenario onírico moderno, donde los saques y las jugadas se transmutan en iconos del vaivén contemporáneo de los impulsos sexuales agresivos, reprimidos, pero persistentes en el inconsciente. El contraste reside en la prosa analítica y mitológica de Freud, muy densa, casi arqueológica, que desentierra impulsos universales con la precisión de un oráculo, frente a la fluidez cinematográfica de Guadagnino, creando un diálogo en el que la teoría psicoanalítica irrumpe como un claro trágico de intersubjetividad y sexualidad reprimida en el simbolismo corporal. La disputa en la película «Rivales» es un ballet edípico de posesión y pérdida. En este cruce, surge el mito, donde los deseos y las vulnerabilidades, equilibrados o no, impulsan la búsqueda de un trabajo de restitución del «yo». Así queda notablemente marcado ese eterno conflicto entre Eros y la agresión, una completud ilusoria ante el inevitable choque que involucra al ''Otro'' paterno. La verdad que permanece en Reflexiones sobre la película «Rivales» Al final de «Rivales», queda la verdad indeleble de nuestros deseos, anhelos, culpas y duelos que tejen la existencia palpable. El director nos ofrece no solo entretenimiento de calidad, sino también introspección, donde el «trío» se engrandece bajo nuestras propias batallas internas. Zendaya, Faist y O'Connor personifican perfiles que nos tocan muy de cerca. Ambiciones, pretensiones, anhelos y propósitos, el dependiente resiliente, el rebelde vulnerable. Colectivamente, la película indaga sobre el equilibrio y la preponderancia de los poderes en una era de constantes manifestaciones performativas. Desde otra perspectiva, desde un punto de vista psicoanalítico, vemos los caminos de la reparación en plena acción. «Rivales», un triángulo amoroso como factor edípico moderno que desafía las estructuras sociales, invitando a diferentes puntos de reflexión. Que este análisis despierte en ti preguntas duraderas. Pregúntate: ¿y si nuestras pasiones fueran pistas de tenis en las que jugamos por el autoconocimiento? Comparte tus puntos de vista en mi sitio web: www.danmena.com.br . Quizás allí podamos encontrar más verdades colectivas, juntos. Temas sexuales del cine moderno: homoerotismo y deseo libidinal en acción Preguntas frecuentes - Película Rivales (Challengers) ¿Qué representa el triángulo amoroso en «Rivales»? El triángulo amoroso simboliza conflictos edípicos, donde el deseo y la rivalidad entrelazan el poder y la vulnerabilidad. ¿Cuál es el papel del homoerotismo latente en la película? El homoerotismo explora tensiones sexuales reprimidas, enriqueciendo la dinámica entre Art y Patrick. ¿Cómo se aplica el análisis psicoanalítico freudiano a Tashi? Tashi personifica el ello en busca de reparación, transformando el trauma en control sobre los amantes. ¿Qué es la mecánica de la culpa en «Rivales»? La mecánica de la culpa impulsa las manipulaciones, sirviendo como mecanismo de supervivencia emocional. ¿Por qué es central la metáfora del tenis? El tenis es una metáfora de las relaciones, en la que cada golpe representa negociaciones de pasión y poder. ¿Cuál es el impacto social de las relaciones tóxicas en la película? Refleja las presiones contemporáneas por el rendimiento, criticando las desigualdades de género y las ambiciones destructivas. ¿Cómo contribuye la actuación de Zendaya a los temas sexuales? Su interpretación infunde a Tashi una asertividad erótica, desafiando las normas femeninas. ¿Qué es el deseo libidinal en la narrativa? El deseo libidinal impulsa acciones, mezclando Eros y Thanatos en ciclos viciosos. ¿Por qué los celos actúan como conexión? Los celos conectan a los personajes de forma paradójica, reforzando los lazos a través de los conflictos. ¿Cuál es la reparación simbólica al final? La reparación se produce en el abrazo, integrando sombras y ofreciendo catarsis. ¿Cómo explora Luca Guadagnino el erotismo? A través de insinuaciones visuales, convirtiendo lo sensual en subtexto para dinámicas psicológicas. ¿Qué es la pulsión sexual en los protagonistas? La pulsión sexual guía las rivalidades, revelando represiones y atracciones fluidas. ¿Cómo aborda la película el amor posesivo? El amor posesivo surge como defensa contra las pérdidas, lo que lleva a manipulaciones. ¿Cuál es el perfil psicológico de Art? Art muestra dependencia afectiva, buscando validación en victorias externas. ¿Por qué la rivalidad competitiva es clave? La rivalidad impulsa el crecimiento, pero expone vulnerabilidades profundas. ¿Qué revelan los temas sexuales en el cine en «Rivales»? Revelan la fluidez de la identidad, cuestionando los binarios sociales. ¿Cómo construye el suspense la tensión erótica? La tensión erótica amplifica los conflictos, haciendo que cada escena esté cargada de expectación. ¿Cuál es el legado de «Challengers 2024»? Su legado está en mezclar deporte y psique, inspirando debates sobre el deseo. ¿Por qué es esencial el análisis cinematográfico? El análisis cinematográfico revela capas inconscientes, enriqueciendo la comprensión humana. ¿Qué enseñan la pasión y el poder? La pasión y el poder entrelazados muestran equilibrios frágiles en las relaciones. Palabras clave análise psicanalítica rivais, desafiantes 2024 triângulo amoroso, homoerotismo latente filmes, amor possessivo psicologia, rivalidade competitiva análise, desejo libidinal freud, pulsão sexual cinema, ciúmes controle relacionamentos, manipulação psicológica filmes, metáfora tênis amor, relacionamentos tóxicos psicanálise, tensão erótica guadagnino, atuação de Zendaya em Challengers, paixão pelo poder freudiano, temas sexuais no cinema, análise cinematográfica de Rivais, mecânica da culpa psicanalítica, reparação simbólica do desejo, filmes com triângulo edipiano, rivalidade homoerótica. Enlaces Pobres Criaturas: Sexualidade Feminina e Liberdade - Explicação Psicanalítica  - Sobre desejo e liberdade sexual, cruzando com temas de erotismo e relações complexas. Promising Young Woman: Reparação Simbólica e Mecânica da Culpa  - Exploração psicanalítica de culpa e reparação em narrativas cinematográficas, dinâmicas de poder e rivalidade. Exibicionismo em Euphoria: Análise Psicanalítica  - Discussão sobre exposição e dependência emocional em séries, conectando com homoerotismo latente e relacionamentos tóxicos. A Criada: Desejo, Fetichismo e Feminilidade  - Análise do desejo e fetichismo em cinema, alinhada a triângulos amorosos e pulsões sexuais. A Substância: Tirania da Perfeição e Narcisismo  - Estudo psicanalítico de narcisismo e ideal do ego, temas da paixão, poder e manipulação psicológica em obras visuais. Hashtags#AnálisisPsicoanalíticoRivales, #Challengers2024TriánguloAmoroso, #HomoerotismoLatentePelículas, #AmorPossessivoPsicología, #RivalidadCompetitivaAnálisis, #DeseoLibidinalFreud, #PulsiónSexualCine, #CelosControlRelaciones, #ManipulaciónPsicológicaPelículas, #MetáforaTenisAmor, #RelacionesTóxicasPsicoanálisis, #TensiónEróticaGuadagnino, #ZendayaActuaciónChallengers, #PasiónPoderFreudiano, #TemasSexualesCine, #AnálisisCinematográficoRivales, #MecánicaCulpaPsicoanalítica, #ReparaciónSimbólicaDeseo, #TriánguloEdípicoPelículas, #HomoerotismoRivalidad. Otros enlaces https://www.youtube.com/watch?v=MY919RNWXn4 https://www.instagram.com/reel/C_F8sxwuD34/ https://www.youtube.com/watch?v=HlJ9h_BH5kQ https://www.omelete.com.br/filmes/criticas/rivais-zendaya https://www.youtube.com/watch?v=e1oyBBGn5as https://www.reddit.com/r/psychoanalysis/comments/1da2wg6/analytic_takes_on_the_movie_challengers_spoilers/ https://orca.cardiff.ac.uk/id/eprint/171205/1/sobande-2024-challengers-a-cultural-studies-commentary-on-the-fire-and-ice-of-filmic-desires.pdf https://culturadoria.com.br/challengers-linguagem-do-desejo/ http://agemt.pucsp.br/noticias/challengers-relacionamentos-obsessoes-e-acima-de-tudo-tenis https://dariollinares.substack.com/p/lust-love-and-lobs-the-shallow-spectacle Referencias bibliográficas Althusser, Louis. Ideologia e aparelhos ideológicos de Estado. Rio de Janeiro: Graal, 1985. Baudrillard, Jean. Simulacros e simulação. Lisboa: Relógio d’Água, 1991. Butler, Judith. 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Visita mi tienda o mi página web https://uiclap.bio/danielmena   https://www.danmena.com.br/   Dan Mena – Miembro supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP 2022130, desde 2020); Doctor Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE. UU. (Inscripción H715 / Registro H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo – PUCRS (ORCID™; Especialista en Sexología – Therapist University, Miami, EE. UU. (RQH W-19222 Registro Internacional).

  • Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno

    Narcisismo patológico en la película Joker: búsqueda de reconocimiento. Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno Imagina a un hombre riendo en la oscuridad de una ciudad que lo aplasta, donde cada carcajada suena como un grito ahogado. Arthur Fleck, el payaso fracasado que se convierte en el Joker. No surge de la nada, sino que se forja en el lento fuego de la indiferencia social, de las viejas heridas que nunca cicatrizan. En esta película de 2019, dirigida por Todd Phillips, vemos un descenso al caos de las fracturas de la psique contemporánea. La obra abre una interesante brecha para observar el trauma infantil que moldea el frágil ego, llevando al colapso del sujeto ante una sociedad que lo rechaza. El trauma visto en la banda sonora es la base de una existencia destrozada. Arthur lleva las marcas de los abusos físicos y emocionales de la infancia, que se hacen presentes en crueles flashes que explican su risa incontrolable. Un claro síntoma de afecto pseudobulbar con secuelas neurológicas de lesiones cerebrales. Esto nos remite al concepto freudiano de repetición compulsiva, donde el pasado irrumpe en el presente, obligando al individuo a revivir el horror para intentar dominarlo. Pero en Arthur, esta recurrencia se convierte en rebelión. La risa se convierte en un arma contra una ciudad, «Gotham», que simboliza icónicamente el colapso del sujeto moderno, alienado en medio de la desigualdad rampante. Psicopatía emergente: de víctima a Joker. El llamado narcisismo patológico de Arthur, que busca reconocimiento en fantasías delirantes, y la psicopatía emergente se alimentan de la ausencia de empatía social. Lacan nos ayuda en esta lectura al ver el «objeto a» como el deseo inalcanzable en la figura materna ilusoria y en el padre ausente, que será representado por Thomas Wayne. La película cuestiona: ¿hasta qué punto el sistema capitalista, con sus deficiencias en salud mental, fabrica sus monstruos? Aquí, esta implosión no es individual, sino colectiva, apoyada en las teorías sociológicas de la alienación de Durkheim, mezcladas con la filosofía existencial de Nietzsche en el nihilismo. (El nihilismo es la postura que afirma la ausencia de sentido, valor o fundamento en la vida. Surge cuando las creencias que sustentan nuestra experiencia se vacían, dejándonos ante un vacío de significado). La perspectiva del análisis se centrará en el aislamiento digital y las crisis mentales. Arthur encarna al sujeto fragmentado, cuya locura es síntoma de una era que ignora el sufrimiento ajeno.  ¿Por qué se ríe el Joker y por qué nosotros, los espectadores, sentimos un escalofrío familiar? Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno «El trauma, como una sombra persistente, devora la luz del ego hasta que solo queda el caos interior». - Dan Mena La risa incontrolable como defensa psíquica Arthur Fleck se echa a reír en los momentos más inapropiados, como si su cuerpo traicionara a su alma. Esa risa, lejos de ser una alegría genuina, apunta al afecto pseudobulbar, una disfunción derivada de traumatismos craneales en la infancia. Neurológicamente, las lesiones en el lóbulo frontal desregulan el control emocional, pero psicoanalíticamente detecto una manifestación de lo reprimido, la risa como catarsis y fallo, liberando la tensión acumulada sin resolver el conflicto subyacente. En Gotham, una metrópolis de contrastes brutales, este síntoma acaba aislando a Arthur y convirtiéndolo en blanco de burlas. Aquí surge el colapso del sujeto moderno, el individuo, bombardeado por estímulos opresivos, pierde la cohesión del ego. Lacan diría que la risa es lo Real que se adentra, lo inefable que escapa al orden simbólico. Sociológicamente, Bauman y su «modernidad líquida» lo traslada a los frágiles lazos que aumentan el sufrimiento. «En el vacío del reconocimiento negado, el narcisista construye castillos que se derrumban fácilmente». - Dan Mena Pero, ¿y si esa risa fuera resistencia? Arthur la transforma en identidad, el «Joker» nace como una «persona» que subvierte la norma. Una locura transfigurada en crítica al poder, que cuestiona la cordura colectiva. Sin embargo, el precio es alto. El aislamiento conduce a la violencia. ¿Por qué nos molesta tanto la risa de Arthur? ¿Acaso pone al descubierto nuestras máscaras sociales? ¿O escenifica lo mucho que ignoramos las señales del dolor ajeno? «En el abismo entre lo cómico y lo trágico, la risa se convierte en el tambor de un vacío que la sociedad prefiere silenciar». - Dan Mena Aislamiento social en Gotham: desigualdades en el cine. El trauma infantil y las raíces del colapso del ego Las conclusiones sobre la infancia de Arthur son impactantes. Se basan en los abusos repetidos por parte de su madre y su compañero, que le dejarán cicatrices físicas y psíquicas. Por esta razón, elabora el «falso yo», una fachada construida para sobrevivir al fracaso ambiental materno. Aquí, el trauma no es un evento aislado, es la estructura fundacional, que moldea un ego débil que busca permanentemente la validación externa. Los estudios sobre el apego muestran cómo la negligencia temprana conduce a la desregulación emocional, predisponiendo al sujeto a «trastornos límite». En Arthur, esto se manifiesta en delirios narcisistas, donde la fantasía sustituye a la realidad. Un espejo roto, ausente de un imaginario cohesionado que acaba recayendo en lo Real traumático. Socialmente, la película JOKER (2019) critica los sistemas que fracasan en proteger a los más vulnerables, encajando la obra en las teorías de Bourdieu sobre el capital cultural que se niega a los menos favorecidos. La filosofía hegeliana ve en ello la dialéctica del señor-esclavo invertida, donde el oprimido se convierte en dueño del caos. ¿Y si traumas similares habitaran en muchos de nosotros? ¿Cómo podemos detectar señales tempranas en los niños? ¿Por qué en las sociedades modernas se perpetúan los ciclos de violencia? Narcisismo patológico y la búsqueda de reconocimiento El protagonista ansía ser el centro de atención y sueña con ser un comediante admirado. Este deseo expone su narcisismo herido, donde el ego inflado se esconde en su vacío interior. Una falla visible del reflejo parental que lo lleva a desarrollar un tipo de grandiosidad compensatoria. En la película, «Delirios» con Murray Franklin ilustra esto. Proyecciones idealizadas que llenan vacíos afectivos. Psicoanalíticamente, estaría presente el «estadio del espejo lacaniano distorsionado», con el «Otro» fallando en confirmar su existencia. Sociológicamente, vemos la era de las redes sociales, donde los «me gusta» sustituyen a las conexiones reales, agravando el aislamiento. El Joker, como superhombre nihilista, trasciende la moralidad para acceder a su autoafirmación. ¿Por qué tantos buscan la fama a cualquier precio? ¿Es el narcisismo una epidemia moderna? ¿Cómo puede el análisis psicoanalítico recomponer y reinterpretar estas heridas? «En la grieta del ego, la imagen distorsionada clama por aplausos que nunca llegan». - Dan Mena Psicopatía emergente: de víctima a verdugo Inicialmente víctima, Arthur evoluciona hasta convertirse en un depredador frío y calculador. Esta transición evoca la psicopatía secundaria forjada por traumas, no como algo innato. Sus rasgos innegables son la falta de remordimiento, la manipulación y la impulsividad. Un impulso de muerte liberado que destruye los lazos, el sujeto excluido, sin el deseo del «Otro», cae definitivamente en el goce mortífero. Socialmente, la película denuncia las desigualdades que generan violencia, alineadas con el colonialismo interno, donde lo absurdo lleva a una revuelta descabellada. ¿Puede la empatía prevenir tal cambio? ¿Cómo diferenciar la psicopatía de la reacción traumática? ¿Cómo crean las sociedades a sus monstruos? «Del dolor reprimido surge el depredador, reverberando el silencio de una humanidad que se muestra totalmente indiferente». - Dan Mena Psicopatía emergente: de víctima a verdugo Inicialmente víctima, Arthur evoluciona hasta convertirse en un depredador frío y calculador. Esta transición evoca la psicopatía secundaria forjada por traumas, no como algo innato. Sus características innegables son la falta de remordimiento, la manipulación y la impulsividad. Un impulso de muerte liberado que destruye los lazos, el sujeto excluido, sin el deseo del «Otro», cae definitivamente en el goce mortífero. Socialmente, la película denuncia las desigualdades que generan violencia, alineadas con el colonialismo interno, donde lo absurdo lleva a una revuelta descabellada. ¿Puede la empatía prevenir tal cambio? ¿Cómo diferenciar la psicopatía de la reacción traumática? ¿Cómo crean las sociedades a sus monstruos? «Del dolor reprimido surge el depredador, reverberando el silencio de una humanidad que se muestra totalmente indiferente». - Dan Mena El papel de la sociedad y la desigualdad en Gotham Gotham palpita con sus contrastes, vemos ricos indiferentes y pobres oprimidos. Arthur es el producto final de esta fisura, su locura es un reflejo de un síntoma social. Es el «Gran Otro» falible, incapaz de simbolizar el deseo. Un mal colectivo, donde la indiferencia permite la elocución de atrocidades. ¿Por qué ignoramos las desigualdades? ¿Las reformas sociales previenen los colapsos? ¿Es el Joker, después de todo, un espejo actual? «En las calles fragmentadas de la metrópoli moderna, el sujeto se disuelve en medio del ruido de la indiferencia colectiva». - Dan Mena El instinto de muerte freudiano en la violencia. Delirios y realidad en una frontera difusa Arthur confunde fantasía y realidad, como el romance imaginario con su vecina. Esto apunta directamente a una «esquizofrenia paranoide», pero psicoanalíticamente es una defensa contra la angustia. En Lacan: el Nombre-del-Padre ausente conduce a la foraclusión, donde lo Real invade. En psicología cognitiva, se verá como sesgos confirmatorios que agravan los delirios. ¿Y si nuestros devaneos cotidianos quedaran al descubierto? ¿Cómo anclar la realidad? ¿La terapia rescata las fronteras? «Entre la ilusión y la verdad, el sujeto contemporáneo baila en la cuerda floja». - Dan Mena La violencia como catarsis y el nacimiento del Joker Los asesinatos que comete Arthur no son aleatorios, son una forma de liberación catártica, una vía perversa que purga su ira acumulada. Una violencia que lleva al «acting out» y explota en su versión literal. («Acting out» es cuando alguien expresa un conflicto interno mediante acciones impulsivas, en lugar de pensar o hablar sobre lo que está sintiendo. Es el inconsciente tomando el lugar de la palabra). ¿Por qué la violencia fascina al ser humano? ¿Se puede evitar con empatía? ¿El Joker nos humaniza o nos deshumaniza? Impacto contemporáneo y salud mental en la era digital Hoy en día, convivimos con el aislamiento online, que se cruza con la soledad de Arthur. ¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra psique? ¿Son suficientes las políticas públicas? ¿La película alerta o romantiza la locura? Un caso clínico que replica al Joker y el afecto pseudobulbar Durante mi práctica, atendí a un paciente al que llamaré Marcos, un hombre de cuarenta y un años, cuya trayectoria se cruza simbólicamente con el arco psíquico de Arthur Fleck. Siempre llegaba a las sesiones con una sonrisa forzada. Después de algunos avances, quedó claro que ocultaba un dolor consolidado en abusos infantiles por culpa de su padre alcohólico. Sufría ciclos de risa incontrolable, especialmente en momentos tensos, diagnosticados como afecto pseudobulbar postraumático por contusiones repetidas. El afecto pseudobulbar surge cuando la expresión emocional se desprende del eje simbólico que suele proporcionarnos sentido. Tras repetidas conmociones cerebrales, ciertas vías neuronales que modulan el paso entre el afecto y su manifestación motora se debilitan. El resultado es un desbordamiento involuntario, en el que la risa o el llanto surgen sin correspondencia con lo vivido. No se trata de un conflicto reprimido que regresa de forma desplazada, sino, ante todo, de una falla en la mediación entre el cuerpo y el discurso que proponemos. La emoción, desprovista de la elaboración psíquica suficiente, da un salto hacia el acto, como si la mente perdiera, temporalmente, su capacidad de «representar antes de expresar». Aun así, los efectos subjetivos son evidentemente clínicos. Vergüenza, extrañeza ante el propio cuerpo, sensación de desajuste en las relaciones y los lazos sociales. Esta experiencia crea ansiedades secundarias, defensas ante la mirada del otro y empobrecimiento de la espontaneidad. Afecto pseudobulbar: síntoma neurológico en el payaso de JOKER. Aunque el fenómeno tiene un origen neurológico, su impacto simbólico y relacional es innegable, el individuo se ve expuesto a un afecto que lo atraviesa sin autorización, rompiendo la delicada frontera entre el cuerpo, la palabra y el vínculo. Lo reprimido regresaba en Marcos, lo que se manifestaba en delirios de grandeza, soñando con ser un artista musical famoso mientras trabajaba en empleos precarios. Esta forma de ver al «Otro fallido», una madre negligente que no le proporcionó el Nombre-del-Padre, lo dejó a merced de lo Real. Ese Real que se aventura en actos impulsivos, como peleas en bares, agresividad social que remite a la turbulencia mental del Joker. «Cuando lo Real lacaniano invade, disuelve las fronteras de la cordura». - Dan Mena Socialmente, Marcos era residente de comunidades donde las desigualdades se instalan en forma de «suicidio anómico» (concepto que describe un tipo específico de suicidio relacionado con la ruptura de las normas, la desregulación social y la pérdida de referencias colectivas, pero aquí era pura violencia internalizada). Construía personajes para sobrevivir, pero colapsó en crisis narcisistas, destruyendo su confianza básica. En su análisis, reconoció sus repeticiones compulsivas, revivió sus rechazos en relaciones y vínculos buscando una reparación simbólica. El caso de mi paciente ilustra que los traumas no definen al individuo, por lo que el psicoanálisis rescata al sujeto. «La violencia puede surgir de traumas, estallando en revueltas imprevisibles». - Dan Mena Trauma y locura en El Joker. Perfiles psicológicos de los personajes Joaquin Phoenix interpreta a Arthur Fleck/Joker, un comediante fracasado cuya transformación pone de manifiesto sus crisis mentales. Arthur: Ego frágil, marcado por el narcisismo y la psicopatía secundaria, los traumas infantiles le llevan a delirar, como mecanismo de defensa. Penny Fleck (Frances Conroy): Madre delirante, con trastornos límite, la negligencia materna agrava las heridas de Arthur, simbolizando su fracaso simbólico. Murray Franklin (Robert De Niro): Presentador cínico, representa al «Otro» social rechazador, manipulador, representa la indiferencia colectiva. La película provoca una mirada a las desigualdades, ¿quién es el verdadero villano? FAQ - Joker (2019): Análisis psicoanalítico, trauma y el colapso del sujeto moderno ¿Qué representa la risa incontrolable en Joker? La risa es un síntoma de afecto pseudobulbar, secuela de traumas que levantan una defensa psíquica freudiana. ¿Cuál es el impacto del trauma infantil en Arthur Fleck? Los traumas moldean un ego frágil, lo que lleva a repeticiones compulsivas y al colapso de la identidad. ¿Arthur tiene narcisismo patológico? Sí, busca un reconocimiento delirante para compensar el vacío interno. ¿La psicopatía en Joker es innata o adquirida? Adquirida por traumas, emergiendo como una transición de víctima a verdugo. ¿Cómo contribuye la sociedad al colapso de Arthur? Al marginando a los vulnerables. ¿Los delirios de Arthur borran la realidad? Sí, esa frontera disuelta expone la foraclusión lacaniana. ¿La violencia en la película es catarsis? Catarsis perversa, liberando el impulso de muerte freudiano. ¿La salud mental en la era digital se conecta con el Joker? El aislamiento en línea agrava las crisis, similar a la soledad de Arthur. ¿Qué es el afecto pseudobulbar? Desregulación emocional tras una lesión cerebral, que provoca risas inapropiadas. ¿El trauma conduce a la psicopatía secundaria? Sí, en contextos de negligencia crónica. ¿El narcisismo compensa las deficiencias parentales? Sí, como un falso yo. ¿La sociedad fabrica monstruos como el Joker? Las desigualdades perpetúan los ciclos de violencia. ¿Son comunes los delirios narcisistas? En la era de las redes sociales, la búsqueda de validación exacerba el narcisismo. ¿Violencia simbólica en Gotham? Una opresión que explota literalmente. ¿Filosofía existencial en la película? Representa el nihilismo caótico. ¿La neurociencia explica la risa de Arthur? El estrés altera los circuitos de la empatía. ¿Colapso del sujeto moderno? Fragmentación del individuo. ¿La terapia previene trayectorias como la de Arthur? Sí, integrando los traumas narrativamente. ¿Psicoanálisis lacaniano en el Joker? Lo Real explota ante el «Otro» fallido. ¿Impacto social de la película? Alerta sobre las crisis mentales contemporáneas. Empatía fallida y rebelión psíquica en la película EL JOKER Palabras clave Análisis psicoanalítico Joker 2019, trauma infantil Joker, colapso del sujeto moderno, afecto pseudobulbar Arthur Fleck, narcisismo patológico película, psicopatía secundaria Joker, alienación social Gotham, delirios realidad Joker, violencia catarsis psicoanálisis, salud mental era digital, risas incontrolables trauma, repetición compulsiva Freud, foraclusión Lacan Joker, anomia Durkheim película, nihilismo Nietzsche Joker, falso yo Winnicott, pulsión de muerte Freud, modernidad líquida Bauman, banalidad mal Arendt, hiperrealidad Baudrillard Bibliografía BAUMAN, Zygmunt. Modernidade Líquida. Rio de Janeiro: Zahar, 2001. BOURDIEU, Pierre. A Distinção. Porto Alegre: Zouk, 2007. CAMUS, Albert. O Mito de Sísifo. Rio de Janeiro: Record, 2006. CARUTH, Cathy. Unclaimed Experience: Trauma, Narrative, and History. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1996. DURKHEIM, Émile. O Suicídio. São Paulo: Martins Fontes, 2000. FANON, Frantz. Os Condenados da Terra. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1968. FERENCZI, Sándor. Confusão de línguas entre adultos e crianças. São Paulo: Martins Fontes, 2005. FOUCAULT, Michel. História da Loucura. São Paulo: Perspectiva, 2005. FREUD, Sigmund. Além do Princípio do Prazer. Rio de Janeiro: Imago, 1996. GIDDENS, Anthony. As Consequências da Modernidade. São Paulo: Unesp, 1991. HARE, Robert D. Sem Consciência: O Mundo Assustador dos Psicopatas. Porto Alegre: Artmed, 2002. JUNG, Carl Gustav. Os Arquétipos e o Inconsciente Coletivo. Petrópolis: Vozes, 2000. KLEIN, Melanie. Inveja e Gratidão. Rio de Janeiro: Imago, 1991. KOHUT, Heinz. A Análise do Self. Rio de Janeiro: Imago, 1977. LACAN, Jacques. O Seminário, Livro 10: A Angústia. Rio de Janeiro: Zahar, 2005. LAPLANCHE, Jean. Teoria da Sedução Generalizada. Porto Alegre: Artes Médicas, 1988. MARX, Karl. O Capital. São Paulo: Boitempo, 2013. Enlaces Externos Analysing Joker: an attempt to establish diagnosis for a film icon Episode 067: Joker: An In Depth Character Analysis Examining the Personality of Arthur Fleck in Joker 2019 The Joker Unmasked: A Literary Psychoanalytic Study The Psychology of the Joker from 'Joker' (2019) Joker 2019 film Research Papers Using Joker to Understand Psychoanalytic Principles THE ANALYSIS OF PSYCHOLOGICAL ASPECTS OF THE MAIN ... Five Philosophers Discuss “Joker” A FREUDIAN PSYCHOANALYSIS OF ARTHUR FLECK Enlaces Internos Análise Psicanalítica de Rivais (Challengers): Triângulo Amoroso Anatomia de uma Queda: Uma Análise Psicanalítica do Casamento e da Culpa Ansiedade na Era da Incerteza: Como a Psicanálise Explica? Cinema, Sonhos & Psicanálise Dentro da Mente, Neurociência e Psicanálise Trabalham Juntas Retrato de uma Jovem em Chamas: Desejo, Lesbianismo e o Drama do Olhar Tristeza e Depressão: A Dor Existencial Visite mi tienda https://uiclap.bio/danielmena https://www.danmena.com.br/ Dan Mena – Miembro supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP 2022130, desde 2020); Doctor Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE. UU. (Inscripción H715 / Registro H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo – PUCRS (ORCID™; Especialista en Sexología y Sexualidad – Therapist University, Miami, EE. UU. (RQH W-19222 / Registro Internacional).

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Este site NÃO FORNECE DIAGNÓSTICO MÉDICO, ACONSELHAMENTO CLÍNICO OU PRESCRIÇÃO DE TRATAMENTOS.  
Este conteúdo é baseado em 10 anos de prática clínica em psicanálise, respaldada por minha formação e registros profissionais junto ao; Conselho Nacional de Psicanálise (CNP 1199) e Conselho Brasileiro de Psicanálise (CBP 2022130).  
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