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  • Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación

    Licenciatura en Psicoanálisis y el Límite del Diploma en la Clínica Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación La escena que inaugura el problema Él/Ella tenían el diploma. El plan de estudios completado y un expediente académico impecable. Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación Pero, ante el sufrimiento del paciente, algo no ocurría: la escucha no se sostenía. No se trata de incompetencia individual ni de mala fe. Hablo de un desplazamiento silencioso y muy peligroso en el modo en que el psicoanálisis viene siendo presentado, prometido y, en ciertos contextos, confundido con una formación universitaria habilitante en Latinoamérica . El riesgo no está en el estudio del psicoanálisis en instituciones formales — esto siempre existió, inicialmente en Europa hasta la actualidad, sino en la sustitución de la experiencia clínica por la lógica del diploma. Por el contrario, es altamente deseable que el psicoanalista posea una formación universitaria anterior, sólida en otros campos del saber: como Filosofía, Psicología, Teología, Letras, Ciencias Sociales o Medicina. "La formación no es acumulación de saber; es el desplazamiento del lugar de quien sabe." — Dan Mena Licenciatura en Psicoanálisis: cuando el diploma no sostiene la escucha clínica Estas formaciones amplían el horizonte simbólico, refinan la lectura cultural y sostienen la densidad de la escucha. El problema aparece cuando esa base académica pasa a ser presentada como suficiente, o cuando se pretende que el psicoanálisis, él mismo, funcione como licenciatura sustitutiva, borrando la especificidad ética y clínica de la formación analítica. El psicoanálisis no nace como profesión regulamentada, ni como currículo en Brasil, ni como conjunto de créditos. Se concibe como experiencia, un atravesamiento subjetivo que reorganiza el lugar del saber, de la palabra y del deseo. Cuando este circuito se invierte, los efectos no aparecen de inmediato. Emergen propiamente en la clínica, en el manejo de la transferencia, en el uso del silencio, en la ética de la intervención. No pretendo hacer discurso contra las universidades, ni un manifiesto corporativista. Es una lectura clínica, particular mía, de lo que sucede cuando la lógica universitaria y mercadológica ocupa el lugar de la formación analítica. "La clínica comienza donde el saber vacila." — Dan Mena Estudiar psicoanálisis no es formarse como psicoanalista: Desde Freud, el psicoanálisis circula por la universidad; en cuanto a eso, no hay novedad. Está presente en la psicología, la medicina, la filosofía, las letras, la sociología. Hay investigaciones sólidas, posgrados serios, producción teórica consistente. Nada de esto está en cuestión en este momento. El punto decisivo es otro: estudiar psicoanálisis no equivale a una formación como psicoanalista. El recorrido —yo diría en psicoanálisis— no es un sustantivo genérico. Es un proceso específico que involucra, de manera indisoluble, los tres pilares fundamentales: Análisis personal (no como exigencia burocrática, sino como experiencia ética); Supervisión clínica (como transmisión de un saber que no se reduce a técnica); Estudio teórico continuo (como elaboración y no como consumo). Estos elementos no funcionan como un acto de sumar lo necesario. Se articulan. Es de esa mecánica de donde se abre la posibilidad de ocupar un lugar clínico. Cuando la formación se presenta como currículo concluído, algo fundamental se pierde: la dimensión del tiempo subjetivo. "Donde el diploma responde, la escucha retrocede." — Dan Mena La Ilusión de la Formación Garantizada El diploma como fetiche contemporáneo Vivimos en la cultura que promete certificación para todo. El diploma opera como fetiche simbólico: ofrece la ilusión de un lugar garantizado, reconocido, autorizado por instancias externas. Por ello, es ciertamente relevante que el psicoanalista que se autoriza como tal pueda presentar una trayectoria: cursos, especializaciones, participación en seminarios, reconocimientos, acciones sociales, producciones literarias propias y, principalmente, experiencia con pares. En el psicoanálisis, esa promesa choca con un principio estructural: el analista no es autorizado por un papel, sino por un recorrido. La famosa fórmula — “el analista sólo se autoriza por sí mismo… y por algunos otros” — no legitima la improvisación, sino que afirma la centralidad del reconocimiento por parte de aquellos psicoanalistas que guían el trayecto y la experiencia clínica. Para dejar claro: Decir que “el analista sólo se autoriza por sí mismo… y por algunos otros” no significa hacer lo que se quiera o declararse analista por cuenta propia. Establece que nadie recibe un sello automático para ocupar ese lugar. La autorización nace cuando alguien ha atravesado su propia experiencia analítica y, simultáneamente, es reconocido por otros colegas que saben, por experiencia, lo que ese lugar exige. Cuando el diploma pasa a ocupar ese lugar de garantía, se crea un cortocircuito: el sujeto se identifica con el título antes de sostener la función primordial. El resultado no es sólo teórico. Se manifiesta como empobrecimiento de la escucha, rigidez técnica, miedo al silencio e intervenciones defensivas, entre otros factores. "La transferencia no reconoce currículos." — Dan Mena Los efectos que no aparecen en las estadísticas: El problema no es visible en planillas. No se encuentra como un error administrativo. Surge en el encuentro clínico. Algunos efectos recurrentes: La confusión entre consejo e interpretación; La prisa por “resolver” el síntoma; La dificultad para sostener la transferencia sin defenderse; El uso del saber como protección narcisista; La captura del paciente por un discurso de adaptación. Feliz o infelizmente, nada de esto se enseña en apuntes. Estos efectos indican ausencia de atravesamiento. Señalan que la formación fue sustituida por una promesa de habilitación. "La universidad enseña; la clínica transforma." — Dan Mena Psicoanálisis en la universidad: entre saber académico y ética clínica Universidad, mercado y superyó institucional La expansión de cursos en el área responde a una demanda real: más personas interesadas en el psicoanálisis, más sufrimiento psíquico, más búsqueda de escucha. El problema es cuando esa expectativa se traduce exclusivamente en oferta de mercado. La lógica neoliberal de la educación opera por volumen, velocidad y escalabilidad. El psicoanálisis opera por tiempo, singularidad e implicación del sujeto. Cuando la primera engulle a la segunda, surge un superyó institucional que ordena: “se fórme rápido” , “certifíquese” , “comience a atender ahora” . Este superyó no libera. Presiona. Y en la clínica es el paciente quien, en consecuencia, paga el precio. "Certificación sin experiencia produce silencio defensivo." — Dan Mena La formación no es un accesorio: es ética Hay quienes argumentan que la licenciatura “democratiza” y nivela el psicoanálisis. La cuestión es: ¿democratizar qué? El acceso al estudio universitario siempre existió, como ya comenté al inicio. Lo que no puede ser democratizado por decreto es la experiencia subjetiva de la formación. Exigir análisis personal como condición curricular sería antiético. Convertirlo en dispensable es vaciar la formación. He ahí el ' ' punto muerto'' . La universidad no puede resolver este aspecto sin traicionar la ética analítica. El psicoanálisis, por el contrario, siempre sostuvo un control entre pares (supervisores), un lazo comunitario que no es corporativo, sino una alianza clínica. Esto es lo que se pierde cuando la formación se convierte en diploma. No es nostalgia, es responsabilidad clínica Este debate no es, de forma alguna, nostálgico. No se trata de defender modelos cerrados o elitistas. Hablo de responsabilidad clínica. Quien ocupa el lugar de analista lidia con sufrimiento, con transferencia, con deseo. No hay atajos seguros para ello. El psicoanálisis puede y debe dialogar con la universidad, con lo digital, con la cultura contemporánea. Lo que no puede es abdicar de su ética de formación sin pagar un precio demasiado alto. "El mercado promete atajos para lo imposible." — Dan Mena Lo que está en juego, en definitiva Lo que está en la mesa no es alcanzar un título. Es el lugar de la clínica en la cultura actual. Cuando la formación se reduce al diploma, el analista corre el riesgo de convertirse en un operador de discurso. Cuando la experiencia sostiene el camino, algo distinto sucede: la escucha se abre, el saber vacila, el deseo encuentra espacio. La pregunta que queda no es administrativa. Es clínica: La formación del psicoanalista no se reduce a un plan de estudios. ¿Qué tipo de analista estamos formando cuando prometemos formación sin experiencia? El día en que el diploma intentó hacer análisis Tal vez todo esto suene un tanto exagerado para quien cree que el psicoanálisis funciona como cualquier otro curso: asiste a las clases, hace los exámenes, imprime el diploma y listo: está “apto”. En ese imaginario ficticio, el inconsciente se vuelve contenido programático, la transferencia un capítulo opcional y el sufrimiento del otro un campo de prácticas supervisado por planillas. "El analista se forma cuando acepta no saber." — Dan Mena Es cómodo pensar así, ¿verdad? Da seguridad. Evita la angustia de no saber. Pero el psicoanálisis nunca prometió confort a nadie. No se organiza para tranquilizar al analista, mucho menos para certificar identidades profesionales. Quien busca garantías quizás esté en el lugar equivocado; ciertamente, no es el paciente. No se trata de negar la facultad o la universidad —como ya dije al inicio: existe desde hace siglos—, ni de cultivar un misticismo clínico. Quiero cerrar con un cierto sarcasmo necesario para el tema: el inconsciente no lee diplomas, el síntoma no respeta planes de estudio y la escucha no se sostiene por decreto. Si esto incomoda, tal vez ya sea un buen comienzo de formación. "La formación psicoanalítica no es un producto; es un recorrido." — Dan Mena Cuando la Formación se convierte en Título Referencias Bibliográficas BIRMAN, Joel. Malestar en la actualidad . Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 2001. FINK, Bruce. El sujeto lacaniano . Rio de Janeiro: Zahar, 1998. FREUD, Sigmund. La cuestión del análisis profano . Rio de Janeiro: Imago, 1976. FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura . Rio de Janeiro: Imago, 1976. GREEN, André. La locura privada . Rio de Janeiro: Imago, 1990. LACAN, Jacques. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis . Rio de Janeiro: Zahar, 1985. LACAN, Jacques. Escritos . Rio de Janeiro: Zahar, 1998. LAPLANCHE, Jean; PONTALIS, J.-B. Vocabulario del psicoanálisis . São Paulo: Martins Fontes, 2001. MILLER, Jacques-Alain. Silet . Rio de Janeiro: Zahar, 1997. ROUDINESCO, Elisabeth. ¿Por qué el psicoanálisis? Rio de Janeiro: Zahar, 200?. 0. Preguntas Frecuentes - Licenciatura en Psicoanálisis: Cuando el Diploma Sustituye a la Formación   ¿La licenciatura en psicoanálisis forma psicoanalistas? No. Forma estudiantes de psicoanálisis. El pasaje al lugar de analista no deriva de un currículo concluido, sino de un recorrido clínico que involucra experiencia subjetiva, supervisión y reconocimiento por los pares. ¿Estudiar psicoanálisis en la universidad es un error? No. El error está en confundir estudio universitario con formación analítica. La universidad transmite saber; la clínica exige atravesamiento. ¿Cuál es el riesgo de tratar el psicoanálisis como profesión regulamentada? El riesgo es reducir la ética de la escucha a protocolos, borrando la singularidad del sujeto y transformando al analista en operador de discurso. ¿Por qué el diploma se convierte en un problema en la clínica? Porque puede funcionar como garantía imaginaria, produciendo rigidez técnica, miedo al silencio y defensas narcisistas ante la transferencia. ¿Qué significa decir que el analista no es autorizado por un papel? Significa que ningún título sustituye la experiencia analítica y el reconocimiento clínico. La función analítica no es concedida, es sostenida . ¿La famosa frase "el analista solo se autoriza por sí mismo" legitima la improvisación? No. Afirma responsabilidad , no arbitrariedad. La autorización emerge del recorrido y del lazo con otros analistas, no de la voluntad individual. ¿Por qué la experiencia analítica es insustituible? Porque es en ella donde el sujeto confronta su propia división, condición mínima para sostener la escucha del otro sin ocupar el lugar de saber total. ¿Qué se pierde cuando la formación se convierte en currículo cerrado? Se pierde el tiempo subjetivo . La formación analítica no obedece al reloj institucional ni a la lógica de conclusión. ¿La licenciatura "democratiza" el psicoanálisis? Democratiza el acceso al estudio , no a la formación clínica. La experiencia analítica no puede distribuirse por decreto. ¿Cuál es la diferencia entre estudiar teoría y sostener la clínica? Estudiar teoría amplía el repertorio. Sostener la clínica implica soportar el no saber, la transferencia y el malestar sin recurrir a garantías externas. ¿Por qué el mercado educativo entra en conflicto con el psicoanálisis? Porque el mercado opera por escala y rapidez, mientras que el psicoanálisis exige tiempo, implicación y singularidad. ¿Qué es el superyó institucional en la formación? Es la voz que ordena productividad, certificación y aceleración, produciendo culpa y prisa donde debería haber elaboración. ¿Qué efectos clínicos surgen cuando la formación es insuficiente? Confusión entre consejo e interpretación, prisa por resolver síntomas, uso defensivo del saber y dificultad para sostener la transferencia. ¿Estos problemas aparecen en evaluaciones formales? No. Emergen en el encuentro clínico, donde las planillas y los planes de estudio no operan. ¿Tener una licenciatura en otras áreas ayuda en la formación analítica? Sí. Filosofía, Psicología, Letras, Teología o Medicina amplían el horizonte simbólico. El problema surge cuando esto se presenta como suficiente. ¿Debe el psicoanálisis alejarse de la universidad? No. Debe dialogar sin someterse. El riesgo no es el contacto, sino la sustitución de la ética analítica por la lógica institucional. ¿Existe un "atajo" seguro para convertirse en analista? No. Toda promesa de atajos suele costarle caro al paciente. ¿Cómo saber si alguien está sosteniendo el lugar de analista? No por el diploma, sino por la calidad de la escucha, el manejo de la transferencia y la capacidad de sostener el no saber sin protegerse. Enlaces Externos International Psychoanalytical Association —   https://www.ipa.world Freud Museum London —   https://www.freud.org.uk École de la Cause Freudienne — https://www.causefreudienne.net Société Psychanalytique de Paris —   https://www.spp.asso.fr Revista International Journal of Psychoanalysis  —   https://onlinelibrary.wiley.com Enlaces Internos en Portugués Ética e Moral Recusa da Falta Desejo Psicoterapias Breves Clínica Psicanalítica Impacto Psíquico O Analista Arte de Escutar Palabras claves licenciatura en psicoanálise, formación clínica, ética psicoanalítica, diploma y clínica, autorización del analista, supervisión clínica, análisis personal, psicoanálisis universitario, mercado educacional, superyó institucional, transferencia, escucha clínica, deseo, lazo social, enseñanza del psicoanálisis, clínica contemporánea, formación del analista, psicoanálisis y universidad, riesgo clínico, práctica psicoanalítica Etiquetas #psicoanálisis#formaciónclínica#éticapsicoanalítica#clínicacontemporánea#deseo# #transferencia#escuchaclínica#universidad#educación#superyó#subjetividad#lazosocial# #mercado#saludmental#teoríapsicoanalítica#análisis#supervisión#culturadigital#clínica# #pensamientocrítico# SOBRE EL AUTOR Este artículo nace de mi práctica clínica y de la investigación teórica que entrelazo a lo largo de los años. Soy Dan Mena, psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. 👉 Haz clic para conocer mis libros; https://uiclap.bio/danielmena Dan Mena – Miembro Supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP - Consejo Nacional de Psicoanálisis - REG N.º 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP - REG N.º 2022130, desde 2020); Dr. Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE.UU. (Inscripción H715 / Registro N.º H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo PUCRS (ORCID™); Especialista en Sexología y Sexualidad por la Therapist University, Miami, EE.UU. N.º (RQH W-19222 / Registro Internacional).

  • Rechazo de la Falta y el Malestar Contemporáneo: cómo el Psicoanálisis Revela el Goce y el Sufrimiento Psíquico

    Dan Mena, psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. Rechazo de la Falta y el Malestar Contemporáneo: cómo el Psicoanálisis Revela el Goce y el Sufrimiento Psíquico Es cierto que vivimos en una cultura marcada por la promesa de satisfacción ilimitada y la negación de la carencia. El goce, entendido como la búsqueda incesante del placer o la realización, se ha convertido en un eje central de la subjetividad actual. Esto ha ido moldeando los comportamientos sociales y la esperanza de vida. Sin embargo, el psicoanálisis afirma y demuestra que este parámetro sin límites ni mediación simbólica no conduce a la llamada felicidad, sino al sufrimiento psíquico, porque ignora la importancia de esa estructura esencial que organiza el deseo que conduce al ser. El rechazo de esta ausencia primitiva, también muy característica de nuestro tiempo, se manifiesta en múltiples registros. Puedo citar algunos ejemplos: consumismo exacerbado, dependencia de las redes sociales, búsqueda incesante de validación digital, culto al cuerpo perfecto y aversión a cualquier forma de angustia, frustración o espera, entre otros. Este clima propagado produce sujetos ansiosos, saturados de estímulos, que no soportan lidar con la realidad de la vida, ni con la experiencia de esa carencia , condición indispensable para el surgimiento del deseo y la subjetividad. En la clínica, observo los efectos de esta dinámica. Las principales quejas son: ansiedad crónica, depresión, compulsiones, fobias diversas, melancolía y muchas formas sutiles de alienación. ''El malestar contemporáneo no es causado por la carencia, sino por el intento de eliminarla''. - Dan Mena Es precisamente en la aceptación de la carencia donde el sujeto encuentra la posibilidad de simbolizar el deseo, articular la comprensión y establecer vínculos significativos con el mundo que le rodea. Cómo la negación de la falta afecta al sujeto contemporáneo: goce, psicoanálisis y malestar. Rechazo de la falta y malestar contemporáneo | Psicoanálisis y goce Cuando el tiempo colapsa; Hay algo decisivo en este escenario que debo decir sin rodeos. El rechazo de lo incompleto no solo empobrece nuestra vida psíquica, sino que también devalúa el tiempo. Vivimos acelerados porque no sabemos esperar, y no nos gusta ese lapso porque nos han privado de la experiencia simbólica de la ausencia. Cuando entendemos que todo debe estar disponible para nosotros, respondido y resuelto de inmediato, la cronología temporal deja de vivirse como una elaboración y pasa a sentirse como una amenaza. Por esta razón, el sufrimiento se intensifica, no por exceso de conflictos, sino por la ausencia de intervalos. En la clínica, lo que aparece no es solo esa angustia o compulsión, sino una dificultad radical para sostener preguntas sin respuestas listas. El psicoanálisis opera precisamente en ese intervalo de privación. Reescribimos el tiempo de la palabra, de la escucha y de la elaboración, recolocando al sujeto en relación con lo que no se resuelve, pero se tensiona. Hemos perdido la capacidad de habitar el respirar. El concepto que ahora tratamos en psicoanálisis, especialmente afirmado en Lacan, no se reduce al simple placer. Implica un excedente que trasciende y atraviesa al sujeto y resiste a la simbolización. Este exceso, por así decirlo, no es negociable: forma parte de la estructura del sujeto y nos muestra que el deseo nunca se completa totalmente, por lo que la ley simbólica no es suficiente para su integración. La diferencia entre placer y goce Mientras que el placer busca la satisfacción y el equilibrio, el goce está ligado a la repetición, a la tensión y a la presión que excede una simple necesidad. Como sujetos de esta época, recorremos caminos saturados de proyecciones, estímulos y promesas de realización, satisfacción y recompensa inmediata, articulaciones que se confunden. Son tantas las propuestas: un verdadero bombardeo nuclear en nuestra mente, que genera activamente frustración, compulsividad e innumerables formas de ansiedad existencial. Los medios digitales, la televisión, la radio, Tik Tok, Instagram, Facebook y miles de redes sociales impulsan el consumo incesante de la validación digital. «El goce no es opcional: es impuesto por lo real y por la propia constitución del sujeto». – Dan Mena La captura del sujeto y la pérdida de la autoría de su experiencia Hay un desplazamiento en la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos. Ya no se trata de buscar algo que falta, sino de responder a un engranaje que exige una presencia constante. El cuerpo, la palabra e incluso el pensamiento pasan a funcionar como superficies de rendimiento, siempre llamadas a dar pruebas de vitalidad, compromiso e intensidad. Dejamos de habitar la propia experiencia para administrarla. Lo que perdemos no es el placer, sino la posibilidad de escucharnos a nosotros mismos. Esto se manifiesta como un cansancio sin causa aparente, irritabilidad y la sensación persistente de estar siempre por debajo de una expectativa cuyo origen permanece oculto. Se trata menos de un conflicto interno clásico y más de una captura de uno mismo por circuitos que actúan sin descanso. La introducción de un «otro tiempo» se convierte, entonces, en la condición para que se pueda retomar algo del autor sobre la propia experiencia. El sujeto frente a la ausencia. La Falta En nuestra clínica, el deseo se estructura en torno a la falta. Sin ella, no hay movimiento psíquico: el sujeto quedaría atrapado en el objeto, incapaz de simbolizar o crear vínculos sociales. La negación invierte la lógica del deseo, tratando de llenar ese vacío con objetos transitorios como: ropa y marcas, viajes, compras, tecnologías, validación digital o ideales de perfección. De ninguna manera un viaje o una prenda de ropa de una determinada marca famosa es algo negativo; el problema surge cuando se buscan esas experiencias para sustituir la falta estructural. Son válidas como placer, disfrute o conquista, pero no pueden cumplir el papel de mediadoras del deseo y la subjetividad. El riesgo clínico aparece cuando tal adicción por la satisfacción instantánea se vuelve compulsiva, convirtiéndose o obligando al individuo a un esfuerzo descomunal , continuo e insuficiente para llenar un vacío que solo puede abordarse figurativamente. La comprensión del goce y la falta, por lo tanto, no es solo teórica, es clínica. Aceptar la imposibilidad del goce pleno permite al sujeto estructurar su deseo, elaborar y crear vínculos significativos, transformando la tensión en movimiento psíquico y evitando la sobreabundancia. El rechazo de la falta y sus manifestaciones contemporáneas Las notificaciones constantes y los algoritmos de recompensa refuerzan esta ilusión de algo ilimitado. El individuo contemporáneo se ve obligado a buscar la satisfacción inmediata, confundiendo la gratificación rápida con la realización duradera. La exposición continua a imágenes idealizadas de cuerpos, relaciones y estilos de vida crea frustración, envidia y ansiedad, ya que pone de manifiesto la imposibilidad de satisfacer plenamente el deseo. Este escenario de la vida alimenta un ciclo de comparación e insatisfacción, generando efectos psicológicos concretos entre los que destaco: disminución de la autoestima, miedo a la exclusión y búsqueda de confirmación externa. Selma no Labirinto Digital, o Vazio por Trás da Imagem Online Selma en el laberinto y la ilusión digital en un caso clínico Voy a compartir un caso anónimo de mi paciente. Selma, una directora de logística de una conocida multinacional, de 35 años, llegó a la consulta en 2023, motivada por una queja inicial clara y persistente: ''Mi vida es increíble en las redes sociales, pero siento un peso constante que no puedo explicar''. Relató una agotadora rutina de siete horas diarias en Instagram, donde publicaba fotos meticulosamente editadas y buscaba obtener los comentarios para mantener una imagen de éxito a toda prueba. Negaba cualquier vacío emocional, insistiendo en que su existencia en línea era envidiable y completa. Sin embargo, detrás de esa máscara, sus síntomas eran debilitantes: ansiedad paralizante que la hacía quedarse bloqueada en las reuniones de trabajo, insomnio severo que la mantenía despierta hasta el amanecer pasando feeds, y episodios depresivos intensos, compras compulsivas en línea, gastando impulsivamente. Al principio, se resistía al análisis (es parte del proceso, es necesario), defendiendo que sus malestares eran normales y que aún dudaba de que el análisis fuera necesario para alguien tan exitosa. Pero, al seguir escuchando, llegó a su infancia. Ella recordó que estuvo marcada por tener padres emocionalmente distantes, que valoraban por encima de todo el trabajo y sus logros. Obviamente, quería decir que estaban por encima de las conexiones afectivas familiares . Reconoció que convivió con una precoz sensación de abandono a la que nunca dio voz. Así surgió el núcleo del problema: el rechazo de la castración simbólica lacaniana. Las redes sociales actuaban como un espejo narcisista, extendiendo el ideal del ego freudiano y evitando el enfrentamiento con la falta esencial. En el proceso, confrontamos esta ilusión de forma gradual. Lo digital camuflaba sus traumas de rechazo infantil, transformando la ansiedad caótica en un deseo auténtico y dirigido. Selma comenzó a deconstruir su dependencia, validando que la búsqueda de autenticación en línea no la completaba, por lo contrário, perpetuaba su vacío. Después de ocho meses de análisis constante, la resolución fue transformadora y medible. Redujo el tiempo de telas digitales a dos horas diarias, priorizando las interacciones verdaderas: se reconectó con amigos de toda la vida y comenzó un pasatiempo deportivo. Aceptando la falta no como una debilidad, sino como un motor de crecimiento, Selma comentó más adelante una sensación de libertad sin precedentes: ''Por primera vez, siento que vivo para mí, no para los likes''. Este resultado no tiene nada de milagroso, fue el fruto de la psicoanálisis mediando su exceso, con la ansiedad sirviendo de puente entre la adicción digital y las emociones reprimidas. Nota ética: Este caso clínico ha sido anonimizado para preservar la confidencialidad de la paciente, de acuerdo con las directrices éticas de la Asociación Brasileña de Psicoanálisis. El consentimiento implícito para uso educativo y científico se obtuvo durante el proceso analítico, con énfasis en la no identificación de datos personales. Cualquier similitud con personas reales es mera coincidencia, el relato tiene fines meramente ilustrativos y de reflexión teórica. La psicopatología emergente Las nuevas patologías, como la dependencia digital, la depresión narcisista y la ansiedad por el rendimiento, ponen de manifiesto el rotundo fracaso a la hora de lidiar con la carencia. El sujeto intenta por todos los medios posibles eliminar la desilusión y controlar la experiencia, pero el rechazo de la ausencia solo aumenta la reaparición del síntoma. La compulsividad, los ataques de ansiedad, el insomnio y las formas de alienación electrónica son manifestaciones visibles de que el abismo estructural no puede ser llenado por objetos y estímulos transitorios. ''Cuando la ley simbólica no se inscribe, el síntoma contemporáneo surge con extrema intensidad, ya sea en forma de compulsiones o de alienación digital''. - Dan Mena Consumo y fetichismo del objeto El consumo desmedido, la mercantilización del cuerpo y la obsesión por la imagen son intentos de sustituir la carencia por objetos supuestamente completos. Este intercambio nunca es suficiente: el vacío siempre regresa, creando ciclos de angustia y desencanto. Como individuos, nos enfrentamos a un impasse estructural: deseamos lo imposible e ignoramos que la privación es constitutiva del deseo. El psicoanálisis muestra que aceptar esta deficiencia no es resignarse, sino permitir que el deseo se articule. Rechazar el desencanto significa permanecer a merced de la redundancia, mientras que su opuesto, el reconocimiento, abre el camino a la libertad subjetiva. Es en esta conexión donde se sustenta la clínica y la ética del cuidado psicoanalítico. La normalización del malestar contemporáneo Hay un aspecto menos evidente, pero decisivo, en estas formas actuales de aflicción. No aparecen en escena como rupturas dramáticas, sino como modos de acción que se normalizan. No enfermamos porque algo se rompe, por el contrário, es porque todo parece funcionar sin obstáculos aparentes. Dormimos poco, producimos demasiado, consumimos sin parar y, aun así, sentimos que algo se nos escapa . La psicopatología emergente se presenta como un malestar manejable, silencioso, y se confunde con el estilo de vida o las exigencias de los tiempos modernos. Por lo tanto, el síntoma ya no interrumpe, sino que acompaña. El resultado es que ya no sabemos dónde comienza el sufrimiento y dónde termina su adaptación. No hay una queja clara, solo agotamiento. ¿Cómo intervenimos como psicoanalistas en este funcionamiento? Volviendo a cuestionar lo que se ha dado por normalizado. Al crear un espacio para el lenguaje, rompemos con la lógica de la gestión del malestar y lo reinscribimos como algo que requiere lectura, no optimización. La función estructural de la falta en el psicoanálisis El psicoanálisis muestra que la falta no es una simple ausencia que debe corregirse o completarse, sino la condición sine qua non para la constitución del sujeto. Es en ella donde el deseo encuentra su lugar, se articula y se simboliza, permitiéndole existir como ser de lenguaje, vínculo social y creación. El sujeto frente a la ausencia En la clínica, esta inscripción permite al sujeto lidiar con el goce sin perderse en formas autodestructivas. Es la estructura de la falta la que impide la saturación total del deseo, abriendo espacio para la creatividad, para la elaboración de vínculos y para la construcción de proyectos de vida. Reconocer la falta es, por lo tanto, reconocer el propio flujo del deseo . La negación del déficit genera diversos síntomas, como irritabilidad, agresividad y, en casos extremos, psicopatologías graves. Intentar eliminarlo no solo fracasa, sino que produce el retorno insistente de lo real, en forma de sufrimiento psíquico. Aceptar la ausencia de todo sostiene al sujeto frente a lo imposible, manteniendo vivo el espacio de la subjetividad y la potencia transformadora del deseo. Placer y exceso digital. Freud y la experiencia Nuestro deseo está estructurado por la necesaria interdicción. El complejo de Edipo, la constitución del superyó y la formación del síntoma son mecanismos que tratan con la falta, demostrando que nunca estamos totalmente a gusto. Esta imposibilidad no es contingente, la limitación es una condición para que el deseo pueda organizarse, desplazarse y crear vínculos sociales, afectivos y profesionales. ''El síntoma es siempre el efecto de un compromiso entre el deseo y la ley'' – Dan Mena El retorno de lo reprimido, con sus formaciones sintomáticas y los conflictos intrapsíquicos, pone de manifiesto que el pleno acceso al placer no es posible sin mediación. Freud demuestra que la negación de la falta produce síntomas que manifiestan la tensión entre el deseo y la ley. Por lo tanto, comprender la experiencia de la falta freudiana no es solo una lectura teórica, sino una clave importante para nuestra práctica clínica. Nos permite, en el campo psicoanalítico, acompañar al sujeto en la cadena de los deseos. Ética y responsabilidad del deseo La incompletitud no opera solo como una estructura abstracta; define nuestra posición ética ante la propia existencia. Cuando se reconoce la ausencia, dejamos de exigir al mundo y a nosotros mismos una respuesta total. Esto produce un movimiento: en lugar de buscar garantías, pasamos a sostener elecciones. Lo irreductible introduce una cierta responsabilidad, ya que no hay objeto, «otro» o sistema que responda por el deseo en su lugar. Este desplazamiento es sutil, pero decisivo: dejamos de preguntarnos ¿qué me falta? y comenzamos a ver; ¿qué hago con esto? Este giro, que no elimina la incomodidad, hace que todo sea más habitable. La vida psíquica gana profundidad precisamente porque no se resuelve. Así visto, como analistas, no prometemos la completitud, sino que ofrecemos condiciones para que el sujeto pueda existir sin exigir que lo imposible se convierta en imprescindiblemente realizable. De esta manera, la falta deja de ser una amenaza y pasa a funcionar como eje de sustentación subjetiva. Ley y estructura simbólica Lacan desplaza el análisis del Edipo al registro simbólico y enfatiza que la función paterna no es solo una figura concreta, sino una dinámica que introduce la ley y crea la posibilidad del deseo mediado. Dicha función, entendida como metáfora, no actúa para impedir el deseo, sino para sistematizarlo dentro de una red de significantes que permite al sujeto vivir con la falta. El ''Otro'' El goce está ligado al «Otro». Es a través de él que el sujeto encuentra las fronteras necesarias, el lenguaje y la interdicción , y es en esta relación donde se integra el deseo. No es neutro, se impone como una sobrecarga que traspasa, insistiendo incluso cuando causa dolor. El intento contemporáneo de abolir tales límites tiene una fuerza desestructurante. De esta manera, el sujeto queda vulnerable, y se ve atrapado en marcos cíclicos de alienación social. Es esta unión icónica entre ley, goce y falta lo que permite al psicoanálisis comprender al sujeto . Visto como alguien que debe alcanzar la plenitud del placer. Un ser construido en su insuficiencia es capaz de negociar el deseo y crear puentes sólidos, sin perderse en la tiranía del exceso. Tiempo y subjetividad. Ética psicoanalítica y sostenimiento de la falta ''La clínica psicoanalítica no promete una adaptación total, pero sostiene el punto en el que el deseo encuentra límites, y es en ese espacio donde nace la posibilidad de una vida psíquica verdadera''. – Dan Mena Perspectiva clínica La ética del psicoanálisis consiste en sostener al sujeto en el punto donde la falta se revela como condición de creación y libertad. Debemos atrevernos, ir más allá de la denuncia o la interpretación. Decidir si seguiremos pidiendo garantías o si asumiremos definitivamente el riesgo de existir. Clínicamente, no hay promesas de sentido previo ni amparo definitivo, porque sabemos que todo intento de cierre produce obediencia, no deseo. Lo que está en juego no es la regulación del goce, sino la posibilidad de dar consistencia a un lugar que no esté dominado por el ''Otro''. Cuando la ley se inscribe, no es pacífica; crea distancia. Es desde esa margen, al otro lado del río, desde donde puede surgir algo inédito: una forma singular de estar en el mundo sin imponer que este responda por nosotros. La ética psicoanalítica no busca el bienestar, sino la dignidad de la experiencia del ser. No se trata de curar la falta, sino de permitir que sea ocupada sin servidumbre. Solo entonces dejamos de ser figurantes y pasamos a ser protagonistas. Mediación simbólica y ética del deseo. Sobre el autor Este artículo surge de mi práctica clínica y de la investigación teórica que he realizado a lo largo de los años. Soy Dan Mena , psicoanalista, supervisor clínico e investigador en psicoanálisis y neurociencia del desarrollo. Si desea conocer con más detalle mi trayectoria, formación, credenciales y trayectoria académica y clínica, puede acceder a la información completa en el siguiente enlace. Conozca mi formación y especializaciones. https://www.danmena.com.br/about-6 ¿Quiere profundizar aún más en esta visión clínica del sujeto? 👉 Mis libros: https://uiclap.bio/danielmena F.A.Q - Preguntas frecuentes: la negación de la falta y el sufrimiento psíquico ¿Qué significa la negación de la falta en psicoanálisis? Es el intento de eliminar la condición estructural que organiza el deseo, sustituyéndola por objetos transitorios o satisfacción inmediata. ¿Cuál es la diferencia entre goce y placer? El placer busca el equilibrio; el goce insiste incluso en el sufrimiento y se resiste a la simbolización. ¿Cómo influye la cultura digital en la negación de la falta? Las redes sociales y el consumo constante promueven la ilusión de un goce ilimitado, lo que refuerza la frustración y la ansiedad. ¿Qué síntomas surgen de esta negación? Compulsiones, ansiedad, depresión, alienación digital, dependencia de la validación externa. ¿Qué decía Freud sobre la falta? Que es estructural y condiciona la constitución del sujeto y la formación del síntoma. ¿Cómo conceptualiza Lacan el goce? Como un excedente que atraviesa al sujeto, vinculado al Otro y a la interdicción simbólica. ¿Cuál es la función paterna en el psicoanálisis? Una operación simbólica que introduce la ley y crea mediación para el deseo. ¿Se puede eliminar la falta? No; su eliminación es imposible y genera un sufrimiento adicional. ¿Cuál es la importancia de la ética psicoanalítica? Sostener la falta y permitir que el sujeto encuentre mediaciones simbólicas para el goce. ¿El malestar contemporáneo es universal? Sí, refleja la tensión estructural del sujeto frente a la saturación cultural y la negación de la falta. ¿Cómo se relaciona el síntoma con la negación de la falta? El síntoma surge como retorno de lo real cuando la ley simbólica no se inscribe. ¿El consumo excesivo sustituye a la falta? No, solo crea nuevas formas de sufrimiento y repetición. ¿El psicoanálisis propone soluciones inmediatas? No; trabaja con mediaciones y la comprensión de la estructura subjetiva. ¿El rechazo de la falta es solo individual? No, también es cultural y social, reflejando los patrones contemporáneos de disfrute y consumo. ¿Cuál es el papel de la clínica psicoanalítica hoy en día? Ayudar al sujeto a lidiar con la falta, simbolizar el deseo y transformar el sufrimiento en comprensión y creación. Referencias bibliográficas FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. Río de Janeiro: Imago, 1976. FREUD, Sigmund. Psicopatología de la vida cotidiana. Río de Janeiro: Imago, 1995. FREUD, Sigmund. Totem y tabú. Río de Janeiro: Imago, 1974. FREUD, Sigmund. La interpretación de los sueños. Río de Janeiro: Imago, 1996. LACAN, Jacques. El seminario, libro 4: La relación de objeto (1956-1957). Río de Janeiro: Zahar, 1995. LACAN, Jacques. El seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente (1957-1958). Río de Janeiro: Zahar, 1999. LACAN, Jacques. El seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Río de Janeiro: Zahar, 1998. LACAN, Jacques. El seminario, libro 20: Más aún. Río de Janeiro: Zahar, 1999. WINNICOTT, D. W. El niño y su mundo. Río de Janeiro: Zahar, 1983. KLEIN, Melanie. Psicoanálisis de niños. Río de Janeiro: Imago, 1976. ELLENBERGER, H. F. La historia del psicoanálisis. Río de Janeiro: Imago, 1992. GREEN, André. El malestar y el deseo. París: Presses Universitaires de France, 2003. ZIZEK, Slavoj. El sujeto y el Otro. São Paulo: Martins Fontes, 2001. BRAUNSTEIN, Néstor A. (Org.). Jouissance: A Lacanian Concept. Albany, NY: State University of New York Press, 2000. LEITE, Nina Virgínia de Araújo; AIRES, Suely; VERAS, Viviane (Orgs.). Enlaces Externos Da obra do gozo ou do sentido do sintoma: desordem simbólica e mínimo de Outro Gozo nas Estruturas Psíquicas segundo Lacan: Neurose, Psicose e Histeria O que é a falta em Lacan? A Noção de Gozo em Lacan: Uma Análise Características da Estrutura Psíquica Neurótica Segundo Freud e Lacan Enlaces do Blog O Amor em Colapso — psicanálise, falta e desejo Sexualidade e Sintomas Psíquicos na Psicanálise — desejo, sintoma e vida psíquica Mundo Líquido; Freud e a sociedade líquida — falta, consumo e gozo contemporâneo A Melancolia — estrutura do sofrimento psíquico relacionado à falta Palabras clave rechazo de la falta en el psicoanálisis, malestar contemporáneo, goce psicoanalítico, sufrimiento psíquico, falta estructural, deseo y falta, ética psicoanalítica, síntoma contemporáneo, cultura del exceso, cultura digital, función paterna, ley simbólica, otro lacaniano, alienación subjetiva, consumo y subjetividad, psicopatología contemporánea, clínica psicoanalítica, goce lacaniano, estructura del sujeto, negación de la falta Visita mi sitio web :   https://www.danmena.com.br Dan Mena – Miembro supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP 1199, desde 2018); Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP 2022130, desde 2020); Doctor Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE. UU. (Inscripción H715 / Registro H0192); Investigador en Neurociencia del Desarrollo – PUCRS (ORCID™; Especialista en Sexología y Sexualidad – Therapist University, Miami, EE. UU. (RQH W-19222 / Registro Internacional).

  • Desarrollar la inteligencia emocional: la clave para gestionar las emociones y la resiliencia en el trabajo

    Cómo el psicoanálisis y el autoconocimiento mejoran la capacidad de afrontar desafíos emocionales en tiempos de incertidumbre. Inteligencia Emocional "La verdadera inteligencia emocional surge cuando se acepta el caos interior, no se evita". —Dan Mena Hace años, cuando trabajaba en Ford, era responsable de formar a los equipos de ventas. En una ocasión sucedió algo que nunca he olvidado. Estaba a punto de comenzar una importante formación de un grupo de más de 150 candidatos seleccionados que esperaban ansiosos su primer contacto con las directrices, y estrategias de la empresa. Antes de comenzar me di cuenta que había olvidado mi soporte y materiales audiovisuales. Obviamente podía improvisar, pero había datos esenciales que contenían información importante que no recordaría. En ese momento me invadió el pánico que se apoderó de mí, mi cabeza empezó a jugar muchos escenarios catastróficos. Fue entonces, en ese momento, que recordé un ejemplar que había leído unos meses antes: “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman, libro publicado en 1995. En ese momento, era una obra revolucionaria, que retomaba la importancia de lidiar con nuestras emociones de manera más consciente y efectiva. El autor sostenía que las personas emocionalmente inteligentes son aquellas capaces de reconocer sus sentimientos, y también los de los demás, además de ser capaces de afrontar shocks y momentos críticos como el que relato, razón por la que recordé el libro. Ese recuerdo fue decisivo para que me calmara. En lugar de sucumbir al pánico, recordé un pasaje que decía algo así como: "La capacidad de retrasar la gratificación es un signo de madurez emocional". Algo que había interpretado así; Resistir la tentación de satisfacer los deseos de forma inmediata a cambio de beneficios a largo plazo está vinculado al desarrollo de la madurez emocional. Esto me hizo comprender que las personas emocionalmente maduras son realmente capaces de controlar los impulsos y tomar decisiones más amplias y asertivas, en lugar de ceder ante el momento de desequilibrio. Así que estuve allí, frente a la oportunidad de practicar verdaderamente esta premisa. Respiré hondo, miré a mi alrededor el bullicio de la gente y reconocí mi miedo. Poco a poco recuperé el control y la calma volvió. Llamé rápidamente a un supervisor, me comuniqué con los muchachos y en 40 minutos el material estaba sobre la mesa y todo salió según lo planeado. Este escrito me enseñó que, en momentos de crisis, el control emocional no está en eliminar el fantasma o la ansiedad afectada, sino reconocer que esas conclusiones psíquicas tienen poder, sabiendo que podemos revertirlas en acciones constructivas internalizadas. Ese día, lo que pudo haber sido un completo desastre para mí, se convirtió en una lección práctica para mi vida, algo que ahora enseño, no sólo a mis pacientes, sino que también aplico personalmente. Eso es lo que quiero sacar a la luz en este artículo. Veo que la inteligencia emocional, término que popularizó y acuñó Goleman, va mucho más allá de una simple habilidad social. Está conectado con el autoconocimiento, algo de lo que hablaba Freud respecto a las fuerzas inconscientes que sabotean nuestras intenciones conscientes. Al desarrollar un mayor autoconocimiento, podemos identificar y comprender estas fuerzas ocultas, que nos permiten actuar de una manera más alineada con metas y deseos conscientes, minimizando este boicot interno. Capacidad para afrontar desafíos emocionales en tiempos de incertidumbre. “En psicoanálisis el poder no está en eliminar el miedo, sino en escuchar lo que nos enseña”. — Dan Mena Vivimos en un mundo donde las presiones y las incertidumbres son constantes, ya destacó Bauman el tema, describiendo nuestra sociedad como “líquida” y en constante cambio. Lo que alguna vez fue predecible y estable hoy se disuelve rápidamente y, en medio de esto, las emociones pueden parecer fuera de control y sueltas. Por eso, basta de introducción, profundicemos en el concepto y su aplicación práctica, utilizando tanto herramientas psicoanalíticas como descubrimientos contemporáneos, te guiaré para desarrollar esta capacidad. Parafraseando a Winnicott, "la verdadera madurez emocional reside en nuestra capacidad de tolerar la frustración y el sufrimiento sin desmoronarnos". Te invito a reflexionar: ¿Cómo manejas tus emociones cuando te sientes presionado? ¿Alguna vez te has detenido a pensar en cómo estos desplazamientos e impulsos moldean tus decisiones? Profundizaremos en estos temas, te presentaré herramientas y te guiaré en la construcción de una inteligencia emocional sólida, capaz de mejorar tu resiliencia. Esto nos lleva a la pregunta principal de este tema: ¿Qué significa realmente tener inteligencia emocional? En estos tiempos de gran imposición social y desafíos constantes. Richard Sennett, en su análisis del “hombre flexible”, aborda las transformaciones en las relaciones laborales y la identidad en esta época. La plasticidad y la versatilidad, dice, son una característica valorada en la economía progresista, que nos lleva a una adaptación constante a las demandas del mercado. Si bien esta adaptabilidad puede verse como una ventaja, resalta los costos emocionales de su aplicación. Este hombre que menciona, que enfrenta todo tipo de inseguridad, incertidumbre y falta de compromiso, tanto en sus relaciones profesionales como personales. Esta dinámica resulta en un sentimiento de desplazamiento y fragilidad, donde nuestra búsqueda de identidad y estabilidad se convierte en un desafío diario, en un mundo que vive cambios vertiginosos. “Tolerar la frustración sin desmoronarse es el arte de sobrevivir al flujo incesante de la incertidumbre”. — Dan Mena Puedo decir que todo esto va mucho más allá de simples técnicas superficiales. Implica el autoconocimiento y la capacidad de conectar con nuestras emociones, por muy incómodas que sean. Reprimidos, pueden causarnos un gran sufrimiento, ya que surgen de deseos e incitaciones que conscientemente intentamos evitar, por lo que en lugar de restringirlos o negarlos, debemos confrontarlos. ¿Cuántas veces nos hemos visto dominados por emociones, sentimientos y perturbaciones mentales como el miedo, la ira o la tristeza? Cuando esto sucede, nos preguntamos ¿qué hay realmente detrás de ellos? Jung las llamó “sombras”, siendo aquellos aspectos de nosotros mismos que preferimos ignorar o no reconocer, pero que, de hecho, moldean gran parte de nuestro comportamiento diario. Desarrollar la inteligencia emocional y gestionar estos estímulos e incentivos son como un resorte que impulsa tanto el bienestar como incide positivamente en la rehabilitación. Es en nuestra capacidad de tolerar la decepción y el sufrimiento que podemos alcanzar la madurez. Esta es la llave que abre este secreto, por tanto, superar tus síntomas no radica en evitar su manifestación, sino en aprender a integrarlos de forma saludable. Como el viaje emocional que todos atravesamos en algún momento, incluso de forma repetida. Por lo tanto, observemos atentamente cómo afrontamos situaciones de estrés, vergüenza, imposición, influencia, intimidación, opresión y violencia. ¿Cómo reaccionamos cuando parecen tomar el control de nuestras vidas? Buena lectura. Cómo desarrollar habilidades para mejorar el bienestar y la resistencia al cambio. Creo que la inteligencia emocional y el dominio de las emociones no sólo impactan nuestra calidad de vida, sino que también tienen un efecto aterrador en nuestra psique. “La gestión emocional es un acto de valentía, que transforma el dolor en aprendizaje y la fragilidad en fortaleza”. —Dan Mena ¿Qué es la inteligencia emocional desde una perspectiva psicoanalítica? En términos de conceptualización, es nuestra capacidad para lidiar con el “yo” (el ego) y el “otro” (el entorno externo). Al comprender nuestras perturbaciones y las de los demás, navegamos por un mar que incluye tanto nuestros impulsos inconscientes como las exigencias de la realidad. Nuestra civilización depende de la capacidad de cada individuo de renunciar a determinadas satisfacciones inmediatas. Esta capacidad es, en cierto modo, un precursor desencadenante de lo que hoy entendemos como autocontrol. La autoconciencia, uno de los pilares de este prisma, puede interpretarse desde un punto de vista analítico, como una forma de acceder a nuestro inconsciente y a los aspectos subversivos de la mente. Beneficios de la Gestión Emocional en la Vida Diaria. Esta gestión, por su naturaleza, es un ejercicio continuo de equilibrio entre el yo y el ello (fuerzas internas del deseo) y el superyó (normas sociales y morales). Cuando conducimos estos movimientos de manera efectiva, no sólo contenemos nuestros impulsos, sino que también entendemos su origen, así como cómo están entrelazados y relacionados con nuestra identidad. En su investigación, Carl Jung observó que “lo que resistimos persiste”. Cuando luchamos contra las sensaciones y la estima, sin poder comprenderlas, perpetuamos el ciclo de la represión. No se trata sólo de tomar control de ellos, sino también de crear un espacio amigable para su reconocimiento y validación. La verdadera perseverancia surge de nuestra articulación, competencia y capacidad para mirar nuestras heridas psíquicas: sus traumas y el dolor que nos causaron. Aceptar su significado, por doloroso que sea, es un gran paso hacia su transposición. Esto me recuerda a Winnicott, hablaba del concepto de “madre suficientemente buena”, que simboliza la capacidad de afrontar las frustraciones. Se refiere a la idea de que una madre (o cuidadora) no necesita ser perfecta para crear un ambiente saludable para el desarrollo del niño. Sería, por tanto, aquel que satisfaga consistentemente las necesidades básicas del bebé, pero que permita abrir ese espacio para identificar fracasos y fracasos, básico para el aprendizaje y la formación de esa adaptabilidad necesaria. Este enfoque enfatiza que la calidad y la dedicación ofrecidas no residen en el acto perfecto, sino en el dominio de ofrecer el apoyo adecuado y estar presente, lo que permite que este niño desarrolle un mejor sentido de sí mismo y se convierta en un individuo adaptado de forma independiente. Esta lectura también sugiere que el error y la imperfección pertenecen a una parte natural del proceso de crecimiento, que contribuye a la salud emocional a largo plazo. “La imperfección es una aliada en la cadena de la evolución; acoger nuestras heridas es el primer paso hacia la adaptación emocional”. — Dan Mena Estrategias para mejorar la inteligencia emocional. Sugiero que cualquier progreso en esta dirección comience con la observación de patrones subconscientes. La terapia psicoanalítica es un método de “autoconciencia guiada”, en el que el paciente-cliente se vuelve cada vez más capaz de identificar sus modelos emocionales, aquellos que dirigen sus acciones. Prácticas como el mindfulness y el yoga son muy útiles, pero prefiero entenderlas como herramientas auxiliares para esta percepción, no sólo del presente, sino del flujo de pensamientos que surgen del inconsciente. Uno de los grandes nombres del psicoanálisis contemporáneo, Wilfred Bion, habló sobre la importancia de “pensar pensamientos” y la relevancia de la metacognición, la capacidad de reflexionar sobre nuestras demandas al pensar. Por tanto, esto implica claramente no sólo tener pensamientos, sino, en caso contrario, ponderarlos y cuestionarlos, comprendiendo sus implicaciones. Al “pensar pensamientos” incorporamos conocimientos sobre la conciencia crítica, lo que nos permite distinguir entre aquellas ideas que son automáticas y otras que son absolutamente deliberadas. Este ejercicio nos conducirá a una mejora significativa en la toma de decisiones, la resolución de problemas y una gobernanza firme. Estos recursos cooperan en todo el contexto, ayudando a comprender cómo se crearon nuestras creencias. Otra estrategia probada es el despliegue de la empatía a través de la escucha. En la clínica nos damos cuenta de que la intropatía no es sólo una respuesta superficial, sino una escucha profunda, que considera las capas emocionales y el subconsciente del otro. Resiliencia emocional y psicoanálisis. Cuando perdí a mi madre en la pandemia necesité apoyo, fue entonces cuando miré el trabajo de Melanie Klein y su concepto de “posición depresiva” reflejó bien el momento delicado que estaba pasando. Ella me hizo darme cuenta a través de su trabajo que los objetos de nuestro afecto, en este caso mi amada madre, eran íntegros, malos, que aunque ella era la persona más importante en mi existencia, nuestro vínculo contenía aspectos buenos y malos. Durante este período de duelo, comencé a experimentar sentimientos de tristeza y culpa, hasta que reconocí que muchas de mis acciones a lo largo de mi vida, (aunque siempre había sido muy cuidadosa con ella), podrían haberla lastimado, de ahí el probable remordimiento. . Fue aceptando y acomodando estos sentimientos que pude incorporar estas prerrogativas, donde maduré, aprendiendo a lidiar con la pérdida de esta separación terrenal dolorosa e irreversible. La posición depresiva no se trata sólo de sufrimiento, sino de la capacidad potencial de amar, de preocuparse por ese otro y de afrontar la realidad emocional con mayor complejidad. En los niños, la verdadera superación no reside en evitar la angustia, sino en desarrollar la capacidad de soportar el dolor de la pérdida, la metanoia y el conflicto interno, integrando todo ello por completo, hasta transformarlo en crecimiento. Este atributo que nos permite recuperarnos de los reveses emocionales está vinculado a nuestra capacidad de “superar el dolor”, ya sea por una pérdida literal o simbólica (como un sueño fallido, una expectativa perdida). En cualquiera de estas hipótesis, lo que siempre está en juego es nuestro deseo más íntimo, la incompletitud literal como parte inherente de nuestra condición de vida. “Tener pensamientos, como propuso Bion, es un ejercicio vital que distingue entre lo automático y lo deliberado”. — Dan Mena Vivimos en un mundo donde las presiones y las incertidumbres son constantes. Inteligencia emocional y lugar de trabajo. En el lugar de trabajo, la inteligencia emocional suele verse como una habilidad práctica, pero también tiene implicaciones. Cuando lideramos o colaboramos con otras personas, a menudo entramos en contacto con "dinámicas transferenciales". Estas mecánicas ocurren cuando comenzamos a transferir sentimientos, deseos y expectativas de relaciones pasadas. Esto significa que reaccionamos ante las personas como si se tratara de personajes importantes de nuestro pasado. Estas implicaciones pueden ser positivas o negativas, pero siempre reflejan un comportamiento previo que aún no ha sido del todo elaborado. A través de esta transferencia, revisitamos viejas heridas y patrones, que pueden generar ruido profesional. Permitir que el acceso interior sea reelaborado y, eventualmente, resignificado, mejora el desempeño en el ambiente de trabajo. Las tensiones y conflictos que surgen revelan nuestros deseos inconscientes, principalmente ansiedades proyectadas en los demás, que nada tienen que ver con nuestro pasado. Las emociones inconscientes pueden influir significativamente en el funcionamiento colectivo. Cuando hablamos de gestionar las emociones en el trabajo, hablamos de cómo cada individuo aborda sus propias proyecciones en un contexto más amplio. “Gestionar las emociones profesionales implica comprender cómo las proyecciones personales afectan al colectivo, moldeando la dinámica de todo el equipo”. —Dan Mena El desafío de navegar por las aguas de la emoción. Para concluir, queridos lectores, aprendemos que la inteligencia emocional no es sólo una habilidad que hay que adquirir, sino que sin duda será un viaje de inspiración y autodescubrimiento. Sin embargo, al ignorar nuestras partes sufrientes, corremos el riesgo de permitir que se manifiesten pulsos censurados, que actúan de manera destructiva. Por lo tanto, es importante reconocer que muchas veces fuerzas internas operan y nos gobiernan, tomando en consecuencia la dirección. Esta conciencia nos permite abordar el problema en su forma cruda, antes de que se transforme en sentimientos organizados y comprensibles. Esto nos da una idea de la dimensión y magnitud de comprender el origen de nuestras reacciones. Surge una pregunta: ¿Cómo podemos desarrollarnos emocionalmente en una sociedad que parece empujarnos hacia el descontrol y la inmediatez? Creo que el primer paso para ampliar este saber hacer de tolerar la incertidumbre es reconocer el lugar donde la imprevisibilidad es la norma y la incertidumbre y las vulnerabilidades están presentes constantemente. Algo que puede resultar paralizante, pero también una ventana al autoconocimiento. ¿Qué hacer ante tanto remilgo, desprotección y destructibilidad? “En una sociedad que valora la inmediatez, la verdadera habilidad emocional reside en tolerar la incertidumbre y aceptar nuestras debilidades”. — Dan Mena En lugar de encerrarnos en una postura defensiva, sugiero que elevemos nuestro potencial utilizando la autocomprensión. Debemos aprender a escuchar, acoger, escuchar nuestro inconsciente, enfrentar lo que nos desestabiliza y, como propone el psicoanálisis, encontrarle sentido al dolor. Es en esta introspección donde se encuentran las respuestas a nuestras ansiedades. Al mirar hacia el futuro, queda otra pregunta. ¿Estamos preparados para vivir en una comunidad donde las emociones son tan actuales como los cambios que nos rodean? ¿Cómo podemos cultivar la inteligencia para adaptarnos, sin perder nuestras raíces culturales y sociales? “En el abismo de las conmociones restringidas encontramos la clave de nuestra liberación, pero esto requiere coraje para afrontar el caos interno”. — Dan Mena En el fondo, detrás de cada sensación de asfixia, hay un abismo que, ignorado, nos consume lentamente. En este precipicio se encuentra la clave de nuestra liberación. No se trata sólo de controlar las emociones, sino de afrontar el caos original y primitivo que nos habita. Bueno, coraje para sumergirnos en ello, permitiendo que las sombras de la oscuridad nos abracen mientras caemos. Porque al final de su acantilado, en la oscuridad de nuestra propia alma, encontraremos la luz divina que nos guiará. Al poema: El arte de la emoción Por Dan Mena. En tiempos de prisa y angustia, La vida fluye como un río en confusión. Corazones latiendo en busca de paz, Entre miedos y dolor se hace el camino. "Abraza el miedo", enseña el corazón, Transformar el dolor en aprendizaje y acción. Reconoce la sombra, lo que hay detrás, En la fragilidad se crea la fuerza. En el duelo de la vida encontramos la luz, Entre el amor y la pérdida conduce el camino. De cada frustración daré un paso, El arte de vivir reaprendiendo a amar. La tormenta puede sacudirnos, Pero, en el fondo aprendemos a volar. Con coraje y fe desafiamos el destino, En la danza de la vida es bueno seguir lo divino. Y cuando el silencio te haga compañía, En la introspección encontramos la poesía. Entre lágrimas y risas, hay belleza en el dolor, La vida es un ciclo de clamor eterno. ¿Cómo afrontar la presión que trae ahora? Las emociones giran, como la luz que se crea. Con empatía y valentía, luchemos codo con codo, En la sinfonía de la vida, abracémonos. Con inteligencia emocional podemos resurgir, En la tormenta de la vida siempre hay un futuro. Con el corazón abierto dispuesto a sentir, Y al final del viaje, llega la esperanza. Hasta pronto, Dan Mena. Miembro Supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis desde 2018 — CNP 1199. Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis desde 2020 — CBP 2022130. Dr. Honoris Causa en Psicoanálisis de Christian Education University - Departamento de Educación de Florida - Estados Unidos. Inscripción H715 - Registro H0192.

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    Daniel Mena nasceu em Montevideo - Uruguay, reside no Brasil há 30 anos, onde se especializou como Psicanalista, Doutor Honoris Causa em Psicanálise pelo Conselho Universitário da Christian Education Universíty da Florida - Departament of Education - USA, Teólogo, Terapeuta, Hipnoterapeuta Clínico, Psicoterapeuta, Escritor, Consultor em Desenvolvimento Humano. ADQUIRIR LIVRO Perguntas Testadas Para a Clínica Terapêutica LIVRO DISPONÍVEL AGORA GARANTIR OFERTA SOBRE O LIVRO +de 4000 Perguntas Testadas, com quase 400 Páginas de conteúdo completo. Esse é o maior acervo técnico de perguntas DO MUNDO nesta categoria de literatura para terapeutas utilizarem na consulta e no diálogo com seus pacientes... Nosso conteúdo foi cuidadosamente escrito, editado e publicado tendo nossos leitores como prioridade. ADQUIRIR E-BOOK COMPRAR LIVRO IMPRESSO PARA QUEM É INDICADO ESSE MATERIAL? Projetado para terapeutas e estudantes de diferentes áreas clinicas. Especialmente para Estudantes, Psicanalistas, Psicólogos, Neuropsicólogos, Holísticos, Coachings, Humanistas, Gerontólogos, Médicos, Enfermeiros, Nutricionistas, Assistentes Sociais , e outros profissionais graduados ou em fase, ligados à saúde, que desejam enriquecer sua prática de diálogos no dia a dia e no seu desempenho profissional. GARANTA O SEU LIVRO C OM 30% OFF De R$119,90 por apenas R$ 79,90 PREÇO PROMOCIONAL DE LANÇAMENTO Valor de investimento menor que de uma única consulta. Aproveite por tempo LIMITADO ! GARANTIR OFERTA 0 SABER PERGUNTAR MELHORA NOSSAS HABILIDADES COMO TERAPEUTAS Na etapa do trabalho terapêutico, onde o terapeuta se pergunta como resolver o problema. A visão pragmática emerge, o que exigirá criatividade para introduzir intervenções voltadas para a mudança, que afetam e resultam da interação, gerando uma nova construção com respeito ao problema. Neste ponto, é vital gerar questões que substituam a habitual rigidez reativa dos pacientes. APRENDER PERGUNTAS É UM RECURSO TÃO ESSENCIAL COMO QUALQUER OUTRO Devemos aceitar que é possível aprender perguntas, como qualquer outra literatura inerente ao aprendizado de indistinta linha profissional das psicoterapias. Com muita humildade e algum interesse, nos abrimos a favor de outros pontos de vista, focamos, aumentamos o interesse e a escuta, tornando-nos mais preparados e empáticos, criando novos circuitos com renovadas conexões neuroplásticas. MODIFIQUE AS INTERROGAÇÕES LINEARES QUE OS SEUS PACIENTES ESPERAM Na entrevista, perguntas seguem uma linha dialética de retorno ao pensamento ou flutuação sobre o dizer. Nessa lógica-semântica, o paciente busca uma resposta dentro do seu quadro habitual do dizer no uso do pensamento. Qual o profissional que já não ficou preso nessas conexões? Este tutorial sugere alargar essas interrogações tão lineares, que o paciente espera receber tacitamente. “É sempre sábio levantar questões sobre as suposições mais óbvias e simples.” Domine os 40 tópicos mais frequentes da clínica. Sexualidade, Sonhos, Depressão, Ansiedade, Crenças Limitantes, Insatisfação Corporal, Psicose, Luto, Traumas, Timidez, Fobias, Problemas Conjugais, Relacionamento, Suicídio, Adicções, entre outras de grande relevância. ADQUIRIR E-BOOK DEPOIMENTOS “Para mim, o principal e grande diferencial de 4000, é sua objetividade, didática avançada, empatia com o tempo das rotinas profissionais, transmite um conhecimento inédito que se incorpora exímio.” Sandra de Mendonça, Enfermeira Chefe DAN MENA Psicanalista, Teólogo e Escritor ''Quando me propus abordar este projeto fiquei muito atraído pela sua importância, atualidade e a deficiência de literatura de apoio técnico neste segmento. Submergi evoluindo abundantemente em estudos, pesquisas, técnicas e conceitos multifacetados, com a articulação da prática clínica própria, e bons feedbacks positivos de excelentes colegas, profissionais de diversas áreas terapêuticas''. Sobre o Autor

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