Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno
- Dan Mena Psicanálise

- 11 dic 2025
- 12 Min. de lectura

Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno
Imagina a un hombre riendo en la oscuridad de una ciudad que lo aplasta, donde cada carcajada suena como un grito ahogado. Arthur Fleck, el payaso fracasado que se convierte en el Joker. No surge de la nada, sino que se forja en el lento fuego de la indiferencia social, de las viejas heridas que nunca cicatrizan.
En esta película de 2019, dirigida por Todd Phillips, vemos un descenso al caos de las fracturas de la psique contemporánea. La obra abre una interesante brecha para observar el trauma infantil que moldea el frágil ego, llevando al colapso del sujeto ante una sociedad que lo rechaza.
El trauma visto en la banda sonora es la base de una existencia destrozada. Arthur lleva las marcas de los abusos físicos y emocionales de la infancia, que se hacen presentes en crueles flashes que explican su risa incontrolable. Un claro síntoma de afecto pseudobulbar con secuelas neurológicas de lesiones cerebrales.
Esto nos remite al concepto freudiano de repetición compulsiva, donde el pasado irrumpe en el presente, obligando al individuo a revivir el horror para intentar dominarlo. Pero en Arthur, esta recurrencia se convierte en rebelión. La risa se convierte en un arma contra una ciudad, «Gotham», que simboliza icónicamente el colapso del sujeto moderno, alienado en medio de la desigualdad rampante.

El llamado narcisismo patológico de Arthur, que busca reconocimiento en fantasías delirantes, y la psicopatía emergente se alimentan de la ausencia de empatía social. Lacan nos ayuda en esta lectura al ver el «objeto a» como el deseo inalcanzable en la figura materna ilusoria y en el padre ausente, que será representado por Thomas Wayne. La película cuestiona: ¿hasta qué punto el sistema capitalista, con sus deficiencias en salud mental, fabrica sus monstruos?
Aquí, esta implosión no es individual, sino colectiva, apoyada en las teorías sociológicas de la alienación de Durkheim, mezcladas con la filosofía existencial de Nietzsche en el nihilismo. (El nihilismo es la postura que afirma la ausencia de sentido, valor o fundamento en la vida. Surge cuando las creencias que sustentan nuestra experiencia se vacían, dejándonos ante un vacío de significado).
La perspectiva del análisis se centrará en el aislamiento digital y las crisis mentales. Arthur encarna al sujeto fragmentado, cuya locura es síntoma de una era que ignora el sufrimiento ajeno.
¿Por qué se ríe el Joker y por qué nosotros, los espectadores, sentimos un escalofrío familiar?
Joker (2019): Análisis psicoanalítico, indiferencia social y el colapso del sujeto moderno
«El trauma, como una sombra persistente, devora la luz del ego hasta que solo queda el caos interior». - Dan Mena
La risa incontrolable como defensa psíquica
Arthur Fleck se echa a reír en los momentos más inapropiados, como si su cuerpo traicionara a su alma. Esa risa, lejos de ser una alegría genuina, apunta al afecto pseudobulbar, una disfunción derivada de traumatismos craneales en la infancia. Neurológicamente, las lesiones en el lóbulo frontal desregulan el control emocional, pero psicoanalíticamente detecto una manifestación de lo reprimido, la risa como catarsis y fallo, liberando la tensión acumulada sin resolver el conflicto subyacente.
En Gotham, una metrópolis de contrastes brutales, este síntoma acaba aislando a Arthur y convirtiéndolo en blanco de burlas. Aquí surge el colapso del sujeto moderno, el individuo, bombardeado por estímulos opresivos, pierde la cohesión del ego. Lacan diría que la risa es lo Real que se adentra, lo inefable que escapa al orden simbólico. Sociológicamente, Bauman y su «modernidad líquida» lo traslada a los frágiles lazos que aumentan el sufrimiento.
«En el vacío del reconocimiento negado, el narcisista construye castillos que se derrumban fácilmente». - Dan Mena
Pero, ¿y si esa risa fuera resistencia? Arthur la transforma en identidad, el «Joker» nace como una «persona» que subvierte la norma. Una locura transfigurada en crítica al poder, que cuestiona la cordura colectiva. Sin embargo, el precio es alto. El aislamiento conduce a la violencia.
¿Por qué nos molesta tanto la risa de Arthur? ¿Acaso pone al descubierto nuestras máscaras sociales? ¿O escenifica lo mucho que ignoramos las señales del dolor ajeno?
«En el abismo entre lo cómico y lo trágico, la risa se convierte en el tambor de un vacío que la sociedad prefiere silenciar». - Dan Mena
El trauma infantil y las raíces del colapso del ego
Las conclusiones sobre la infancia de Arthur son impactantes. Se basan en los abusos repetidos por parte de su madre y su compañero, que le dejarán cicatrices físicas y psíquicas. Por esta razón, elabora el «falso yo», una fachada construida para sobrevivir al fracaso ambiental materno. Aquí, el trauma no es un evento aislado, es la estructura fundacional, que moldea un ego débil que busca permanentemente la validación externa.
Los estudios sobre el apego muestran cómo la negligencia temprana conduce a la desregulación emocional, predisponiendo al sujeto a «trastornos límite». En Arthur, esto se manifiesta en delirios narcisistas, donde la fantasía sustituye a la realidad. Un espejo roto, ausente de un imaginario cohesionado que acaba recayendo en lo Real traumático.
Socialmente, la película JOKER (2019) critica los sistemas que fracasan en proteger a los más vulnerables, encajando la obra en las teorías de Bourdieu sobre el capital cultural que se niega a los menos favorecidos. La filosofía hegeliana ve en ello la dialéctica del señor-esclavo invertida, donde el oprimido se convierte en dueño del caos.
¿Y si traumas similares habitaran en muchos de nosotros? ¿Cómo podemos detectar señales tempranas en los niños? ¿Por qué en las sociedades modernas se perpetúan los ciclos de violencia?
Narcisismo patológico y la búsqueda de reconocimiento
El protagonista ansía ser el centro de atención y sueña con ser un comediante admirado. Este deseo expone su narcisismo herido, donde el ego inflado se esconde en su vacío interior. Una falla visible del reflejo parental que lo lleva a desarrollar un tipo de grandiosidad compensatoria.
En la película, «Delirios» con Murray Franklin ilustra esto. Proyecciones idealizadas que llenan vacíos afectivos. Psicoanalíticamente, estaría presente el «estadio del espejo lacaniano distorsionado», con el «Otro» fallando en confirmar su existencia.
Sociológicamente, vemos la era de las redes sociales, donde los «me gusta» sustituyen a las conexiones reales, agravando el aislamiento. El Joker, como superhombre nihilista, trasciende la moralidad para acceder a su autoafirmación.
¿Por qué tantos buscan la fama a cualquier precio? ¿Es el narcisismo una epidemia moderna? ¿Cómo puede el análisis psicoanalítico recomponer y reinterpretar estas heridas?
«En la grieta del ego, la imagen distorsionada clama por aplausos que nunca llegan». - Dan Mena
Psicopatía emergente: de víctima a verdugo
Inicialmente víctima, Arthur evoluciona hasta convertirse en un depredador frío y calculador. Esta transición evoca la psicopatía secundaria forjada por traumas, no como algo innato. Sus rasgos innegables son la falta de remordimiento, la manipulación y la impulsividad.
Un impulso de muerte liberado que destruye los lazos, el sujeto excluido, sin el deseo del «Otro», cae definitivamente en el goce mortífero. Socialmente, la película denuncia las desigualdades que generan violencia, alineadas con el colonialismo interno, donde lo absurdo lleva a una revuelta descabellada.
¿Puede la empatía prevenir tal cambio? ¿Cómo diferenciar la psicopatía de la reacción traumática? ¿Cómo crean las sociedades a sus monstruos?
«Del dolor reprimido surge el depredador, reverberando el silencio de una humanidad que se muestra totalmente indiferente». - Dan Mena
Psicopatía emergente: de víctima a verdugo
Inicialmente víctima, Arthur evoluciona hasta convertirse en un depredador frío y calculador. Esta transición evoca la psicopatía secundaria forjada por traumas, no como algo innato. Sus características innegables son la falta de remordimiento, la manipulación y la impulsividad.
Un impulso de muerte liberado que destruye los lazos, el sujeto excluido, sin el deseo del «Otro», cae definitivamente en el goce mortífero. Socialmente, la película denuncia las desigualdades que generan violencia, alineadas con el colonialismo interno, donde lo absurdo lleva a una revuelta descabellada.
¿Puede la empatía prevenir tal cambio? ¿Cómo diferenciar la psicopatía de la reacción traumática? ¿Cómo crean las sociedades a sus monstruos?
«Del dolor reprimido surge el depredador, reverberando el silencio de una humanidad que se muestra totalmente indiferente». - Dan Mena
El papel de la sociedad y la desigualdad en Gotham
Gotham palpita con sus contrastes, vemos ricos indiferentes y pobres oprimidos. Arthur es el producto final de esta fisura, su locura es un reflejo de un síntoma social. Es el «Gran Otro» falible, incapaz de simbolizar el deseo. Un mal colectivo, donde la indiferencia permite la elocución de atrocidades.
¿Por qué ignoramos las desigualdades? ¿Las reformas sociales previenen los colapsos? ¿Es el Joker, después de todo, un espejo actual?
«En las calles fragmentadas de la metrópoli moderna, el sujeto se disuelve en medio del ruido de la indiferencia colectiva». - Dan Mena

Delirios y realidad en una frontera difusa
Arthur confunde fantasía y realidad, como el romance imaginario con su vecina. Esto apunta directamente a una «esquizofrenia paranoide», pero psicoanalíticamente es una defensa contra la angustia.
En Lacan: el Nombre-del-Padre ausente conduce a la foraclusión, donde lo Real invade. En psicología cognitiva, se verá como sesgos confirmatorios que agravan los delirios.
¿Y si nuestros devaneos cotidianos quedaran al descubierto? ¿Cómo anclar la realidad? ¿La terapia rescata las fronteras?
«Entre la ilusión y la verdad, el sujeto contemporáneo baila en la cuerda floja». - Dan Mena
La violencia como catarsis y el nacimiento del Joker
Los asesinatos que comete Arthur no son aleatorios, son una forma de liberación catártica, una vía perversa que purga su ira acumulada. Una violencia que lleva al «acting out» y explota en su versión literal. («Acting out» es cuando alguien expresa un conflicto interno mediante acciones impulsivas, en lugar de pensar o hablar sobre lo que está sintiendo.
Es el inconsciente tomando el lugar de la palabra).
¿Por qué la violencia fascina al ser humano? ¿Se puede evitar con empatía? ¿El Joker nos humaniza o nos deshumaniza?
Impacto contemporáneo y salud mental en la era digital
Hoy en día, convivimos con el aislamiento online, que se cruza con la soledad de Arthur.
¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra psique? ¿Son suficientes las políticas públicas? ¿La película alerta o romantiza la locura?
Un caso clínico que replica al Joker y el afecto pseudobulbar
Durante mi práctica, atendí a un paciente al que llamaré Marcos, un hombre de cuarenta y un años, cuya trayectoria se cruza simbólicamente con el arco psíquico de Arthur Fleck. Siempre llegaba a las sesiones con una sonrisa forzada. Después de algunos avances, quedó claro que ocultaba un dolor consolidado en abusos infantiles por culpa de su padre alcohólico. Sufría ciclos de risa incontrolable, especialmente en momentos tensos, diagnosticados como afecto pseudobulbar postraumático por contusiones repetidas.
El afecto pseudobulbar surge cuando la expresión emocional se desprende del eje simbólico que suele proporcionarnos sentido. Tras repetidas conmociones cerebrales, ciertas vías neuronales que modulan el paso entre el afecto y su manifestación motora se debilitan. El resultado es un desbordamiento involuntario, en el que la risa o el llanto surgen sin correspondencia con lo vivido.
No se trata de un conflicto reprimido que regresa de forma desplazada, sino, ante todo, de una falla en la mediación entre el cuerpo y el discurso que proponemos. La emoción, desprovista de la elaboración psíquica suficiente, da un salto hacia el acto, como si la mente perdiera, temporalmente, su capacidad de «representar antes de expresar».
Aun así, los efectos subjetivos son evidentemente clínicos. Vergüenza, extrañeza ante el propio cuerpo, sensación de desajuste en las relaciones y los lazos sociales. Esta experiencia crea ansiedades secundarias, defensas ante la mirada del otro y empobrecimiento de la espontaneidad.

Aunque el fenómeno tiene un origen neurológico, su impacto simbólico y relacional es innegable, el individuo se ve expuesto a un afecto que lo atraviesa sin autorización, rompiendo la delicada frontera entre el cuerpo, la palabra y el vínculo.
Lo reprimido regresaba en Marcos, lo que se manifestaba en delirios de grandeza, soñando con ser un artista musical famoso mientras trabajaba en empleos precarios. Esta forma de ver al «Otro fallido», una madre negligente que no le proporcionó el Nombre-del-Padre, lo dejó a merced de lo Real. Ese Real que se aventura en actos impulsivos, como peleas en bares, agresividad social que remite a la turbulencia mental del Joker.
«Cuando lo Real lacaniano invade, disuelve las fronteras de la cordura». - Dan Mena
Socialmente, Marcos era residente de comunidades donde las desigualdades se instalan en forma de «suicidio anómico» (concepto que describe un tipo específico de suicidio relacionado con la ruptura de las normas, la desregulación social y la pérdida de referencias colectivas, pero aquí era pura violencia internalizada). Construía personajes para sobrevivir, pero colapsó en crisis narcisistas, destruyendo su confianza básica.
En su análisis, reconoció sus repeticiones compulsivas, revivió sus rechazos en relaciones y vínculos buscando una reparación simbólica. El caso de mi paciente ilustra que los traumas no definen al individuo, por lo que el psicoanálisis rescata al sujeto.
«La violencia puede surgir de traumas, estallando en revueltas imprevisibles». - Dan Mena

Perfiles psicológicos de los personajes
Joaquin Phoenix interpreta a Arthur Fleck/Joker, un comediante fracasado cuya transformación pone de manifiesto sus crisis mentales.
Arthur: Ego frágil, marcado por el narcisismo y la psicopatía secundaria, los traumas infantiles le llevan a delirar, como mecanismo de defensa.
Penny Fleck (Frances Conroy): Madre delirante, con trastornos límite, la negligencia materna agrava las heridas de Arthur, simbolizando su fracaso simbólico.
Murray Franklin (Robert De Niro): Presentador cínico, representa al «Otro» social rechazador, manipulador, representa la indiferencia colectiva.
La película provoca una mirada a las desigualdades, ¿quién es el verdadero villano?
FAQ - Joker (2019): Análisis psicoanalítico, trauma y el colapso del sujeto moderno
¿Qué representa la risa incontrolable en Joker?
La risa es un síntoma de afecto pseudobulbar, secuela de traumas que levantan una defensa psíquica freudiana.
¿Cuál es el impacto del trauma infantil en Arthur Fleck?
Los traumas moldean un ego frágil, lo que lleva a repeticiones compulsivas y al colapso de la identidad.
¿Arthur tiene narcisismo patológico?
Sí, busca un reconocimiento delirante para compensar el vacío interno.
¿La psicopatía en Joker es innata o adquirida?
Adquirida por traumas, emergiendo como una transición de víctima a verdugo.
¿Cómo contribuye la sociedad al colapso de Arthur?
Al marginando a los vulnerables.
¿Los delirios de Arthur borran la realidad?
Sí, esa frontera disuelta expone la foraclusión lacaniana.
¿La violencia en la película es catarsis?
Catarsis perversa, liberando el impulso de muerte freudiano.
¿La salud mental en la era digital se conecta con el Joker?
El aislamiento en línea agrava las crisis, similar a la soledad de Arthur.
¿Qué es el afecto pseudobulbar?
Desregulación emocional tras una lesión cerebral, que provoca risas inapropiadas.
¿El trauma conduce a la psicopatía secundaria?
Sí, en contextos de negligencia crónica.
¿El narcisismo compensa las deficiencias parentales?
Sí, como un falso yo.
¿La sociedad fabrica monstruos como el Joker?
Las desigualdades perpetúan los ciclos de violencia.
¿Son comunes los delirios narcisistas?
En la era de las redes sociales, la búsqueda de validación exacerba el narcisismo.
¿Violencia simbólica en Gotham?
Una opresión que explota literalmente.
¿Filosofía existencial en la película?
Representa el nihilismo caótico.
¿La neurociencia explica la risa de Arthur?
El estrés altera los circuitos de la empatía.
¿Colapso del sujeto moderno?
Fragmentación del individuo.
¿La terapia previene trayectorias como la de Arthur?
Sí, integrando los traumas narrativamente.
¿Psicoanálisis lacaniano en el Joker?
Lo Real explota ante el «Otro» fallido.
¿Impacto social de la película?
Alerta sobre las crisis mentales contemporáneas.

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Bibliografía
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Dan Mena – Miembro supervisor del Consejo Nacional de Psicoanálisis (CNP 1199, desde 2018);
Miembro del Consejo Brasileño de Psicoanálisis (CBP 2022130, desde 2020);
Doctor Honoris Causa en Psicoanálisis por la Christian Education University – Florida Department of Education, EE. UU. (Inscripción H715 / Registro H0192);
Investigador en Neurociencia del Desarrollo – PUCRS (ORCID™; Especialista en Sexología y Sexualidad – Therapist University, Miami, EE. UU. (RQH W-19222 / Registro Internacional).





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